Cuidado con los huesos que das a tu perro

Alba Muñiz · 21 mayo, 2015

Los huesos y los perros parecen una pareja indisoluble en nuestro inconsciente colectivo. Es como si tuviéramos grabada en la mente la imagen de un can mordisqueando feliz su hueso, escondiéndolo o enterrándolo en algún sitio. Sin embargo, en los últimos tiempos parece haberse abierto un gran debate en relación a si deben procurárseles huesos a los perros, en el que las posturas empiezan a tornarse extremistas.

Los defensores alegan que los canes en la naturaleza, y durante miles de años, fueron cazadores que se alimentaban principalmente de las presas que atrapaban y que, además, trituraban los huesos para obtener el calcio y el fósforo necesario para su estructura ósea. De esta manera fortalecían la mandíbula y limpiaban sus dientes, disminuyendo la formación de sarro.

Los detractores te dirán que los riesgos superan ampliamente los beneficios, ya que el consumo de huesos puede provocarle a tu mascota múltiples problemas en el aparato digestivo. Se reseñan casos de peritonitis causadas por la perforación del intestino, canes ahogados por el atascamiento de un hueso en la garganta y obstrucciones que requieren de delicadas cirugías. También mencionan otras consecuencias menores, como lastimaduras diversas en la boca y roturas de piezas dentales.

Tratando de encontrar el equilibrio, te contamos algunos datos relacionados con los cuidados que debes tener si te decides a proporcionarle huesos a tu mascota. Y recuerda que, ante cualquier duda, es mejor consultar a un veterinario. O a varios. Para que luego puedas sacar tus propias conclusiones.

Temas que debes tener en cuenta con los huesos que das a tu perro

perro roba comida

A tu mascota debes facilitarle siempre huesos crudos. Si los cocinas, se romperán y astillarán con más facilidad y así puedes exponer a tu can a que sufra asfixia o graves lesiones internas. Además, la cocción puede eliminar los nutrientes presentes en los huesos.

Los partidarios de no consumir alimentos sin cocer argumentan las posibles infecciones por salmonella y otras bacterias a las que puede estar expuesta tu mascota en estos casos. Lo cierto es que los caninos no son propensos a contraer estas infecciones, ya que tienen un sistema digestivo altamente ácido.

Es recomendable que pienses los huesos para tu mascota en dos categorías:

  • Comestibles: Deben ser suaves, flexibles, no contener médula ósea -como es el caso de las alas y cuellos de pollo- y tienen que poder ser triturados fácilmente en una picadora de carne.
  • Recreativos: Utilizados para que mordisquee y se entretenga, pero no para que los coma.

En busca del hueso correcto para tu mascota

perro y juguete

Salvo que optes por una alimentación en crudo para tu perro, lo ideal será que te concentres en proporcionarle un buen hueso recreativo. Ten en cuenta lo siguiente:

  • No le des huesos pequeños que puedan ser digeridos enteros o astillarse con facilidad. Consíguelos lo suficientemente grandes para que no los pueda tragar. Así le evitarás posibles asfixias y complicaciones digestivas.
  • Deben ser redondeados y sin aristas, para que no lastimen su boca.
  • Evita  que sean demasiado blandos, porque se romperán enseguida y también se los tragará.
  • No debes darle huesos cortados, porque  tienden a crear astillas.

Sobre todo, debes proporcionarle a tu perro un hueso bien carnoso, con cartílago y tejidos blandos, para que pueda mordisquear algo sabroso y se entretenga por largo tiempo.

De paso, los dientes de tu mascota conseguirán el equivalente de una limpieza con cepillo o hilo dental, se librarán del sarro y reducirán el riesgo de enfermedad de las encías.

También es muy importante que supervises de cerca a tu perro cuando está en estos menesteres. Así, podrás actuar con rapidez si se ahoga o si observas sangre en el hueso o alrededor de su boca a causa del excesivo mordisqueo.

Además:

  • No permitas que mastique el hueso hasta el punto de reducirlo a un tamaño que pueda ser tragado.
  • Cuando observes que lo ha mordisqueado completamente, sácaselo y tíralo a la basura.

Si tras realizar consultas con profesionales y evaluar todos los pro y los contras, finalmente te decides por no darle huesos a tu perro bajo ninguna circunstancia, recuerda suplantarlos con distintos juguetes que puede llevarse a la boca y masticar a gusto.