Consejos para mantener la casa limpia conviviendo con un perro

Tener un animal en casa no solo no es excusa para que no esté limpia sino todo lo contrario. Cuando tenemos una mascota conviviendo con nosotros recibimos un sinfín de beneficios.

Sin embargo, como todo en la vida, la experiencia no está exenta de algunos inconvenientes y uno de ellos es que nuestra vivienda va a ensuciarse más.

Para que esto no te suceda te vamos a mostrar en este artículo consejos para mantener la casa limpia si estamos conviviendo con un perro.

Que la limpieza no te impida estar conviviendo con un perro

cama para perros

Más de uno y más de dos se han echado atrás después de deciDIrse a adoptar un perro pensando en los inconvenientes que van encontrar a la hora de limpiar la casa.

Es cierto que un hogar cuantos más habitantes tiene más ensucia, pero no es menos cierto que si todos ponemos de nuestra parte el problema se minimiza. Así que no te arrepientas de la decisión que has tomado y toma buena nota de cómo tener tu casa limpia si estás conviviendo con un perro o has pensado hacerlo.

Cómo mantener la casa limpia si estamos conviviendo con un perro

  • Lleva la limpieza al día. El refrán ‘No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy’ es muy cierto, así que no vayas posponiendo la hora de limpiar sino que hazlo a diario. Evitarás que se acumule la suciedad y será más fácil que desees seguir conviviendo con un perro.
  • Elimina el mal olor. Cuando entramos en una casa una de las primeras cosas que percibimos es su aroma. Por ese motivo no deseamos que lo que primero que noten nuestros invitados es que estamos conviviendo con un perro. No es una buena idea llenar la casa de ambientadores, enmascarar un olor con otro terminará siendo desagradable. Es mejor que pongas en práctica alguno de los muchos trucos que existen para luchar contra este problema. No olvides cuidar también de su aliento.
  • Simplifica tu vivienda. Uno de los problemas que puedes tener a la hora de solventar la limpieza de tu hogar cuando hay una mascota es que cuentes con muebles y enseres difíciles de limpiar. Por eso opta por tapicerías y alfombras que no requieran grandes cuidados y que no sea complicado limpiarlas.
  • Sin amoniaco. Un gran error que podemos cometer a la hora de limpiar nuestra casa es hacerlo con amoniaco. No lo hagas nunca ya que su olor es similar al de la orina y el resultado como puedes imaginar será nefasto.
  • Sin rastro de pelos. Uno de los peores momentos cuando estamos conviviendo con un perro es la muda de pelo. Entonces la necesidad de limpieza se multiplica. Utilizaremos el aspirador tanto para los sofás, como para el suelo y el resto de superficies por las que campe nuestra mascota.
  • Cepillado. Tanto en el tiempo de la muda como el resto del año ten la costumbre de cepillar a tu perro a diario. De esta manera vamos a reducir al máximo el problema de encontrar pelos por todas partes.
  • Adiós al plumero. Olvídate de utilizar un plumero para limpiar el polvo, solo conseguirás extender la suciedad. Es mejor que pases un paño húmedo por los muebles. Se llevará los pelos y las pieles muertas que pueda haber sobre ellos. Por supuesto, también el polvo.
perro sofa

  • Mantén limpias sus pertenencias. No tengas un rincón lleno de trastos y desordenado para que tu perro duerma. Que esté ordenado y limpio, de esta manera el estar conviviendo con un perro será más sencillo. El caos es muy estresante.
  • Su cama. Trata de sacudir cada día la cama de tu perro, incluidas sábanas, mantas, cojines o muñecos. Procura además lavarlo todo una vez a la semana.
  • Educación. Para todo en la vida la educación es esencial, para la limpieza del hogar también. Así que acostumbra al animal a que tenga buenos hábitos de higiene, bañándolo cada 15 días y enseñándole a hacer sus necesidades fuera de casa desde que es solo un cachorro.
  • Ventilar. Algo fundamental para que se respire un ambiente fresco es que ventiles a diario tu casa. Abre bien las ventanas y deja que el aire se lleve cualquier mal olor. Hazlo tanto en verano como en invierno.

Un último consejo, sé paciente. No olvides que cuando estás conviviendo con un perro, lo haces con un animal, así que no olvides sus limitaciones.

Imagen destacada cortesía de Juan José Richards Echeverría.

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