Conoce al gato de Bengala o gato bengalí

Un leopardo en miniatura pero dócil, sociable y juguetón: así es el gato de Bengala. Estos magníficos animales deslumbran por su belleza salvaje, su gran inteligencia y su fuerte personalidad.

Esbeltos, elegantes y atléticos, son mininos que reclaman y dan cariño por igual.

Conviven bien con otras mascotas y, si bien se adaptan a todo tipo de ambientes, lo ideal es que cuenten con un espacio al aire libre donde ejercitarse.

Cómo surgió la raza

gato caja

El Bengalí se originó en Elos stados Unidos de Norteamérica, en la década de 1960, como resultado de cruzar felinos domésticos con ejemplares de gatos leopardos asiáticos (Felis Bengalensis), aprovechando una genética compatible con estos animales salvajes.

El resultado fue un minino con la apariencia de los felinos silvestres de Asia, pero con la forma de ser de un gato hogareño.

Para los primeros cruces se utilizaron razas como Ocicat, Abisinio, Bombay, British Shorthair y, sobre todo, Mau Egipcio, debido a su menor cantidad de genes recesivos.

En los útimos años se consiguió una gran calidad estética en los patrones, diseños y rosetas del gato de Bengala. Por tal motivo, ya no es necesaria la cruza con Felis Bengalensis.

Características físicas del gato de Bengala

Te contamos los principales rasgos físicos de estos mininos:

  • Tamaño: De mediano a grande. Las hembras pesan entre 3 y 5 kilogramos. Los machos pueden llegar hasta los 9 kilos.
  • Cabeza: Más larga que ancha, de aspecto redondeando y de tamaño ligeramente pequeño en relación al cuerpo. Con una mancha negra que forma una letra M.
  • Mandíbulas: Fuertes y anchas.
  • Orejas: De tamaño pequeño a mediano, de forma corta y ancha y con las puntas redondeadas.
  • Ojos: Grandes y ovalados, a veces algo almendrados. Bien separados entre sí. De color amarillo verdoso y, en menor medida, azul.
  • Nariz: Ancha y larga, de color ladrillo y rodeada por una línea negra.
  • Cuello: Grueso y musculoso. Es grande comparado con la cabeza y largo en relación al cuerpo.
  • Hombros: Musculosos y elásticos. Le otorgan al gato apariencia de depredador al andar.
  • Cuerpo: Largo, macizo, fuerte. Muy musculoso.
  • Patas: De osamenta gruesa y fuerte, muy musculosas y de largo medio. Las traseras son más largas que las delanteras y poseen una fuerza especial que les permite saltar como si fueran gacelas.
  • Pies:  Grandes, redondos y con almohadillas siempre negras.
  • Cola: Gruesa, de longitud mediana; disminuye progresivamente hacia la punta, que es redondeada y siempre negra.
  • Pelaje: Corto, denso, frondoso y de textura particularmente suave. El color de base puede ser en tonos amarillos, beige, grisáceo, dorado o naranja. Las manchas son negras o marrones o con varios tonos de chocolate o canela. El vientre es de color pálido, con manchas oscuras, al igual que su pecho y entrepierna.

Cómo cuidar a un gato de Bengala

gato arbol

Al igual que otros mininos de pelo corto, el Bengalí no precisa cuidados especiales y bastará con el aseo personal para que su pelaje se mantenga en buenas condiciones.

Igualmente, puedes cepillarlo cada tanto, sobre todo para evitar que se acumule pelo muerto.

Seguramente deberás limpiar sus oídos con frecuencia, dado que producen mayor cantidad de cera que otros gatos. También es normal que en su barbilla tenga secreciones de grasa oscura.

Son animales que no presentan grandes inconvenientes de salud. De todas formas, no olvides llevarlo al veterinario para controles periódicos, desparasitarlo y tener su cartilla de vacunación al día.

Muy rara vez pueden presentarse cuadros puntuales de inestabilidad emocional o agresividad, a causa de sus genes primarios más salvajes.

Otras características del Bengalí

Curiosos y activos, no temen mojarse, e incluso algunos se bañan si se presenta la ocasión. Otros se contentan con chapotear en bebederos. Esta peculiar costumbre proviene de los Felis Bengalensis –una de las razas que les dio origen– que son grandes nadadores y pescadores y viven a orilla de los ríos.

Además, estos hermosos animales a veces pueden recordarnos a los perros:

  • Aprenden trucos.
  • Se acostumbran a que los pasees con correa.
  • Te buscan por toda la casa requiriendo tu atención.
  • Te esperan detrás de la puerta cuando advierten que vuelves a casa.
  • Te traen los objetos que les arrojas.

Así que, si estás dispuesto a seguirle el tren, elige un Bengalí como mascota. Seguramente no te defraudará.

 

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