Castrar a un perro: ventajas y desventajas

Perro en el veterinario

Aunque muchos dueños no estén de acuerdo con esta medida, lo cierto es que castrar a un perro puede ser beneficioso, tanto para la salud física como emocional del animal. Son muy pocas las desventajas de esta práctica si se realiza en la edad correspondiente. Entérate más en el siguiente artículo.

La castración evita perros indeseados

En muchas ciudades existe una sobrepoblación de mascotas. Esto quiere decir que millones de perros y gatos no tienen un hogar. Algunos viven en un refugio, otros en la calle. No hay casas y familias suficientes para todos. Esto podría reducirse con la esterilización.

Así es, porque castrar a un perro no es algo que únicamente se hace en animales callejeros o abandonados. Los que tenemos en casa también, ya que de esta manera no traen al mundo más mascotas, y le dan la oportunidad a las existentes de ser adoptadas.

Castrar a un perro tiene beneficios para su salud

La edad recomendada para esterilizar a un perro es entre los 6 y los 9 meses de vida. Sin embargo, un cachorro puede ser castrado a partir de las 8 semanas, siempre y cuando esté sano. Los adultos, a su vez, pueden ser operados, pero cuanto más grandes sean, más riesgos o complicaciones podría haber en el procedimiento, aunque se trate de una intervención muy simple.

En cuanto a los beneficios de castrar a un perro para su salud, podemos destacar que los machos esterilizados no padecen cáncer de testículos al ser extirpados. Esta enfermedad es una de las causas de muerte en los canes.

Tampoco desarrollará problemas de próstata. En el caso de que no lo castremos, ese órgano irá aumentando gradualmente (a medida que el perro crece). Esto puede ocasionar problemas de micción. Si bien la esterilización no protege por completo contra el cáncer de próstata, si reduce los riesgos de padecerlo, así como también las infecciones.

Ventajas en el comportamiento del perro

Por otra parte, debemos hablar de los beneficios que tiene castrar a un perro en relación a su comportamiento. Al igual que sucede con los seres humanos, los caninos también actúan según sus hormonas sexuales (testosterona). Merece la pena destacar que no se modificarán aspectos tales como la alegría, la simpatía o la personalidad del animal después de haber sido esterilizado.

Sin embargo, habrá ciertos cambios en cuanto a sus hábitos, relacionados al apareamiento, que son buenos para el animal (y también para los dueños). Por ejemplo, dejará de orinar en cualquier sitio para marcar territorio. De esta manera, los peludos despiden testosterona. Cuando el perro está castrado, sólo orinará por cuestiones fisiológicas, y no en todos lados.

Además, en aquellos animales acostumbrados a escaparse o que intentan escabullirse de casa buscando hembras en celo, la castración los vuelve más tranquilos. Al no tener el impulso de vagabundear para reproducirse, se quedarán en casa.

Si quieres castrar a un perro porque el tuyo es muy agresivo, no dudes en hacerlo. La esterilización disminuye la posibilidad de que se pelee con otros animales y, en algunos casos, fomenta la socialización en ámbitos externos a la casa (por ejemplo, en el parque). Se cree que los problemas “sociales” ente perrunos están relacionados a las hormonas.

Lo mejor es castrar a un perro antes de que llegue a la madurez sexual, para que no desarrolle hábitos no deseados. Si tu mascota ya tiene varios años y lo esterilizas, es probable que continúe con su comportamiento, aunque menos pronunciado.

Es preciso saber entonces que esta intervención no es una solución para los problemas de conducta. Aunque reduzca notablemente los niveles de testosterona, no significa que no producirá nunca más esa hormona. Los efectos de la castración dependerán de la personalidad, la fisiología, y hasta de la enseñanza.

¿Cuáles son las desventajas de castrar a un perro?

A pesar de que la esterilización es un proceso muy ventajoso, trae como consecuencia ciertos efectos secundarios:

Perro asustado

  • Un perro macho castrado se puede convertir en atractivo para los no esterilizados.
  • Puede crecer un poco más de altura si se lo opera antes de terminar el proceso de crecimiento.
  • Está predispuesto a desarrollar dos tipos de cáncer (osteosarcoma y hemangiosarcoma).
  • Tiene mayor riesgo de padecer displasia de cadera o ruptura del ligamento cruzado craneal.
  • Un can castrado suele desarrollar hipertiroidismo.
  • Pueden cambiar los hábitos de apetito y ser propenso a la obesidad.