Adviertan del peligro de liberar animales exóticos en la naturaleza

Mariela Ibarra Piedrahita · 3 mayo, 2015

En ocasiones comprar un animal exótico puede parecer una buena idea en un comienzo. Una pequeña rana, un ave tropical, algún pez raro o una serpiente, pueden parecer esa mascota ideal que sorprenderá (o aterrará) a tus amigos y familiares. Pero el sostenimiento de un animal exótico puede ser difícil, además de costoso, por lo tanto muchas personas optan por deshacerse de ellos al poco tiempo de adquirirlos. Sin embargo, el liberar animales exóticos en la naturaleza puede ser muy peligroso, te explicamos por qué.

Esto puede ser contraproducente tanto para el animal como para el entorno en que lo liberas, debido a que en primer lugar si el animal ha sido sacado de su medio a una edad muy temprana, no tendrá las destrezas suficientes para protegerse de depredadores o de encontrar su propio alimento, al igual que es difícil que se adapte a los cambios climáticos, en especial si proviene de zonas con un clima diferente al que escogiste para liberarlo o si es originario de países donde no hay estaciones.

El segundo factor, que tiene que ver con el entorno, se relaciona con las diversas maneras en que la inclusión de un animal foráneo puede afectar la fauna y la flora local. Veamos este punto con más detenimiento.

Dieta

Uno de los elementos más perjudiciales, tiene que ver con la dieta de los animales introducidos. Debido a que no encontrarán sus fuentes de alimentos normales, tendrán que sustituirlas con otros, generando un proceso de depredación que puede afectar seriamente los delicados ecosistemas locales.

La inclusión de especies foráneas ha llevado a la desaparición de un gran número de animales y plantas en sus entornos naturales, debido a que estos no tienen mecanismos de defensa en contra del organismo foráneo, por lo que serán víctimas fáciles de estos.

Falta de depredadores y reproducción

zorro

Otro elemento a tener en cuenta es la falta de depredadores en los entornos nuevos. Normalmente la presencia de estos ayuda a controlar las poblaciones animales, que de otra forma terminan convirtiéndose en plagas, afectando el balance de los nuevos entornos, debido al éxito reproductivo y sin tener quien los deprede, crecerán descontroladamente.

De esta manera se generan situaciones que pueden destruir no solo la fauna local, sino acabar con cultivos. La manera en que se controla este tipo de escenarios es a través del sacrificio de miles de especímenes, que terminan siendo víctimas inocentes del manejo irresponsable que le dan las personas que los toman como mascotas.

Bacterias y microrganismos

Al igual que los humanos, los animales trasportan, ya sea en su pelaje, plumas o piel; o dentro de sus sistemas, una gran cantidad de microorganismos que no son dañinos para ellos. Sin embargo, la inclusión en un nuevo medio puede provocar enfermedades graves a animales que no tengan una defensa inmunológica ante dichos organismos.

Esto puede llegar a ser sumamente dañino, en especial cuando ocurre con animales que son la base de la cadena alimenticia, pues se puede generar un fenómeno de desaparición masivo de un ecosistema y la enfermedad puede llegar a propagarse de una manera descontrolada.

Mutaciones

tortuga orejas rojas 3

Otra de las consecuencias dañinas tanto para las especies como para los ecosistemas es que se pueden presentar graves alteraciones en las conductas habituales de los animales introducidos, en especial en las que tienen que ver con sus hábitos alimenticios. Esto va muy ligado con lo referente a la dieta, pero las mutaciones también pueden presentarse en los sistemas de adaptación de la especie.

Por ejemplo, hace un tiempo fue famoso un caso en que se introdujo una especie de cachamas (familiares de las pirañas con una dieta frutal) foráneas en un río, buscando que se mezclaran con las locales y aumentar su población, que se encontraba al borde de la desaparición, debido a la pesca indiscriminada. Sin embargo, las cachamas foráneas basaban gran parte de su dieta en los frutos que caían al río.

El río al que fueron introducidas no contaba con la cantidad ni la variedad suficientes de árboles frutales para abastecerlas de alimento, por lo cual cambiaron su dieta y terminaron depredando no solo a las cachamas locales (con las que se supone debían reproducirse), sino también con todas los peces y animales pequeños que habitaban en el río.

La situación llegó a tal punto que empezaron a registrarse ataques a aves, ganado e incluso humanos. Entonces debió iniciarse un proceso caro y largo para retirar la especie foránea, que había logrado triplicar su población, pero todo esto fue a costa de casi toda la fauna local.