5 beneficios de adiestrar a un perro

Cuando un perro llega a nuestra vida nos sentimos felices y en seguida lo aceptamos como un miembro más de la familia. Pero, al igual que con los humanos, la convivencia a veces no resulta fácil. Y es que, como las personas, las mascotas también deben adaptarse a las reglas de convivencia. Por eso debes adiestrarlo.

Ten en cuenta que adoptar una mascota implica una responsabilidad que estás adquiriendo de forma absolutamente voluntaria. Debes velar por su salud, alimentarlo, tratarlo bien y, entre tantas otras cosas, también educarlo.

Si bien puedes contratar los servicios de un adiestrador, lo ideal es que lo hagas tú. Ahorrarás dinero y, mientras tanto, aprenderás mucho de tu can y afianzarás la relación.

¿Cuáles son los 5 beneficios de adiestrar a un perro?

perro obediente

Como animales de manada que son, los perros están capacitados para reconocer, aceptar y seguir a un líder. El problema surge cuando no recibe señales claras de los integrantes humanos de su clan y se erige él como jefe.

Lo primero que tienes que conseguir –entonces– es que tu can te reconozca como líder de la manada. Esto significa que entienda que tú eres el protector de la familia y que, por lo tanto, debe respetarte y obedecerte. A partir de allí, todo será más sencillo y empezarás a notar los beneficios que trae aparejada la educación que le vas impartiendo. Te contamos algunos:

1. Corregirás sus conductas

Se constituye, obviamente, como el objetivo prioritario y más urgente. Así comenzarán a esfumarse la desobediencia, la agresividad, los malos comportamientos, la ansiedad y el estrés. Poco a poco y paso a paso aprenderá a acudir a tu llamado, a detenerse, sentarse o echarse cuando se lo pidas y a comportarse como un señorito cuando recibas visitas.

2. Mejorarás el vínculo afectivo

Al contrario de lo que muchos piensan, adiestrar y poner límites no te distanciará de tu querida mascota. Es al revés: cuanto más te respete como líder, más estrechos serán los vínculos emocionales, porque tendrá bien en claro que eres el que le garantiza protección, alimento y cariño, tres cosas que un can considera fundamentales.

3. Aprenderás a “ser perro”

Siempre es bueno dejar de mirarse un poco el ombligo humano e intentar ponerse en el lugar de los otros. Es la única forma de entender los comportamientos, motivaciones y pensamientos de tu mascota. Y también de comprender lo que necesita y saber cómo manejarse ante cada una de sus actitudes y reacciones. Esto no significa que empieces a actuar como un perro, porque de nada servirá, sino de tratar de descifrar sus mecanismos de aprendizaje y sus patrones de conducta para encarar su educación desde estos parámetros.

4. Lograrás comunicarte de forma efectiva

Por una cuestión evidente, como es la diferencia de idiomas y de especies, es muy probable que no entendamos lo que nuestro perro nos quiere decir. Y a él también le pasa lo mismo. No logra descifrar lo que le estamos pidiendo. El adiestramiento te hará zanjar estas diferencias “idiomáticas”. Además, los perros tienen un lenguaje corporal –en el que tienen mucho que decir su cola y sus orejas– que sería importante que intentaras interpretar para mejorar aún más la comunicación con tu mascota.

5. Conseguirás que toda la familia conviva feliz

El entender a tu perro y que él te entienda a ti redundará en una relación más feliz para los dos y también para el grupo familiar. En síntesis, la convivencia se tornará más fluida.

Consejos a la hora de educar a tu perro

pipi perro

Es importante que tengas en cuenta que ningún perro nace entrenado y que, por tal causa, debes tener mucha paciencia con tu fiel amigo. Y saber que, si intentas educarlo con violencia, solo conseguirás intimidarlo o que tenga reacciones agresivas.
Además, cada perro es un mundo, como nosotros. Y esto no tiene nada que ver con la raza, sino con la personalidad. Por eso, con calma y entereza podrás ir consiguiendo un perro obediente. Y comenzarán a desaparecer los gruñidos, las heces en el salón y los sillones rotos para dar lugar a un animal tranquilo y saludable que no habrá perdido ni su ternura ni sus ganas de jugar, para regocijo de toda la familia.