Una cría de beluga rescatada

Laura Huelin · 14 noviembre, 2017

A finales de septiembre apareció una cría de beluga en una playa de Alaska y un centro de recuperación tuvo que hacerse cargo de ella. Las crías no pueden sobrevivir solas y no podía volver al agua por sí misma. Esta es la historia de esta cría de beluga rescatada.

Las belugas son unos cetáceos que viven en la zona ártica y sus alrededores. Una beluga nos recuerda tanto a una ballena como a un delfín, aunque sus parientes más cercanos son los narvales. Las belugas, cuando son adultas, miden entre tres y cinco metros de largo y pueden llegar a pesar 1.200 kilos. Son sociales, y viven y viajan en grupos.

Tyonek, una cría de beluga rescatada

A finales de septiembre de 2017 apareció en una playa de Alaska una cría de beluga de apenas un año de edad. Al verla, la primera intención del equipo de rescate fue devolverla al mar, pero en seguida se percataron de que estaba muy delgada y no tenía fuerzas para nadar.

Así las cosas, decidieron recogerla y llevarla a Alaska Sealife Center. En las horas posteriores a su llegada, se trasladaron expertos en belugas desde varias ciudades de Estados Unidos para ayudar a cuidar y recuperar a la cría de beluga rescatada.

Cuando llegó al centro, descubrieron que esta cría de beluga rescatada era un macho y tenía aproximadamente cuatro semanas de edad. Estaba delgada y deshidratada, tanto que no podía irradiar su propio calor temporal.

La cría de beluga rescatada, débil pero sana

Los expertos se pusieron a controlar su salud de manera integral nada más llegar al centro: hicieron análisis de sangre, cultivos para bacterias, vigilaron su respiración… Tras conseguir hidradarla empezaron a notar mejorías en su estado de salud. En apenas unos días empezó a nadar por sí misma y a jugar con sus cuidadores.

Los primeros días estaba tan débil que tenían que alimentarla a través de un tubo cada tres horas y, pasadas un par de semanas, ya tenía fuerzas para mamar de un biberón. Aunque a causa del biberón, y como tantos otros bebés, empezó a sufrir cólicos por gases y tenían que ayudarle a evacuarlos.

Actualmente la pequeña beluga sigue bajo su cuidado. No tenía más problemas de salud que la deshidratación y el bajo peso.

Quiénes son Alaska Sealife Center

El Alaska Sealife Center es el único acuario abierto al público de todo Alaska. También funciona como centro de recuperación de vida marina, ya que se hace cargo de los animales huérfanos o heridos. Algunos pueden ser devueltos a la vida en libertad y hay otros que no sobrevivirían y, por lo tanto, deben quedarse al cuidado de un centro de recuperación.

La cría de beluga rescatada, de momento, no está en una piscina abierta al público. Está vigilada 24 horas por expertos en belugas en una piscina interior, mucho más tranquila y controlada que las piscinas del acuario.

Rescatando a una cria de beluga
Fuente: www.telecinco.es

Los expertos todavía no han tomado la decisión, pero en casos así normalmente no hay planes de devolver a la cría de beluga rescatada a la vida salvaje. No saben por qué se separó de su grupo y dudan que fuese capaz de volver a integrarse en él. Además, habiendo pasado tanto tiempo tan joven rodeada de humanos y no de belugas, no sabría cazar ni sobrevivir por sí misma en libertad.

Qué hacer si vemos a un cetáceo varado

Todos los años aparecen noticias sobre cetáceos varados, en cualquier lugar del mundo. Los cetáceos que se desorientan o enferman, y terminan en una playa, van desde grandes ballenas a delfines. Incluso crías de todas las especies, como esta pequeña cría beluga rescatada.

Cuando un animal está enfermo, la rapidez con la que actuemos los humanos es importantísima para su recuperación. Saber qué hacer por el animal y respetar su espacio es fundamental para que pueda sobrevivir. En el verano de 2017 un grupo de turistas encontraron una cría de delfín varada y, en vez de ayudarla, se sacaron selfies con ella hasta que murió.

Esta lamentable noticia fue indignante para el mundo entero. Por ello, es importante saber qué hacer en caso de encontrarnos con un animal en peligro. Primero, debemos mirar si el animal está muerto o todavía no. Debemos fijarnos en si respira y en si mueve los ojos.

Si está vivo debemos llamar a emergencias para que avisen a un equipo de rescate especializado y seguir sus instrucciones. Si está en una zona accesible, debemos proteger al animal del estrés que le causa la gente. Es decir, si hay curiosos por la zona debemos alejarlos. Normalmente, emergencias nos pedirá que mantengamos al animal a la sombra e hidratado. Esto se hace con toallas mojadas y echando agua del mar encima de él a cada rato.

Aunque parezca que podemos devolver solos al animal al mar, sin que un veterinario diga que está sano y podría sobrevivir, no debemos hacerlo. Si ha varado en una playa es porque está enfermo o no tiene fuerzas para nadar. Devolverlo al mar sería condenarlo a morir.

Si el animal varado ya está muerto, debemos avisar al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil o a cualquier unidad de policía dedicada a la flora y fauna para que puedan retirar el cuerpo. En ningún caso deberíamos tocar el cadáver de un animal muerto porque podríamos enfermar.

Nuesta colaboración es muy importante

Tyonek, la cría de beluga rescatada, se está recuperando muy bien gracias a la rápida y certera intervención de quien lo encontró varado en una playa. La responsabilidad y saber qué hacer en un caso así es fundamental para la supervivencia de un animal en peligro.

Fuente de las imagenes: www.telecinco.es