Un perro vive en la tumba de su dueño y se niega a irse

Cristina 27 junio, 2015

Si te preguntamos qué serías capaz de hacer por tu perro seguramente la respuesta sería que casi cualquier cosa.

Es cierto que cuando una de estas mascotas llegan a nuestra vida la transforman y poco a poco va naciendo un cariño y un apego emocional que nos une a ella de una forma que no podríamos imaginar.

Está claro que se convierte en alguien primordial en nuestra vida. Si ahora tuviéramos que preguntarle a nuestro perro que llegaría a hacer por nosotros, no nos respondería, como es lógico.

Pero sabemos perfectamente que cualquier cosa. Incluso después de muertos. Como el protagonista de nuestro relato, un perro que vive en la tumba de su dueño fallecido y se niega a abandonarla.

Un perro que no quiere abandona a su amo

perro de agua español 2

No sabemos su nombre ni tampoco el de su dueño, pero eso poco importa. Hemos conocido una historia más que nos muestra cómo el perro, si no es el mejor amigo del hombre, al menos, es uno de los mejores.

Este animal, cuando falleció su dueño, decidió que no era motivo para permanecer separados. No iba permitir que la muerte rompiera su estrecha relación.

Lo que hizo fue mudarse al cementerio para estar lo más cerca posible de su amo. Una vez allí trató de estar cómodo y no se le ocurrió un modo mejor que cavar un agujero en la tierra que cubría el féretro de su amo y utilizar el hueco como guarida.

Así tiene una casa excavada para protegerse de las inclemencias del tiempo y para dormir.

Puede que a estas alturas te preguntes cómo consigue alimento. Los visitantes y los cuidadores del cementerio son los encargados de proveerle los víveres y el agua que necesita para sobrevivir.

Como es lógico, muchas veces han tratado de llevárselo a otro lugar más confortable, sin embargo este animal vuelve una vez tras otra a la tumba de su amo. Él tiene claro el lugar donde quiere estar, en el cual seguramente permanezca para siempre.

Otro perro, misma historia de fidelidad

perro tumba

Puede que pienses que esta historia es única, sin embargo no lo es. Hemos conocido casos similares que recalcan cómo el perro es el animal más fiel al ser humano.

Hace unos años supimos la historia de Capitán, un perro mestizo que llevaba años cuidando de la tumba de su amo en Córdoba (Argentina).

En enero de 2007 Capitán llegó hasta el cementerio donde descansaban los restos mortales de Miguel Guzmán, su dueño, que había fallecido unos meses antes.

El animal se escapó de casa y, curiosamente, hasta unas semanas más tarde no supieron donde había ido a parar.

Hasta que un día se sorprendieron al verlo junto a la tumba de su amo. Para todos lo más curioso es el hecho de que el animal encontrara el lugar exacto en el que yacían los restos de su mejor amigo.

Pero lo cierto es que Capitán guarda con fidelidad el lugar y tan solo deja su puesto para volver algunas veces a la casa que compartía con Miguel.

Como no podía ser de otra manera, Capitán se convirtió en todo en un fenómeno de masas en su localidad natal. Muchos fueron hasta el cementerio solo para ver al animal. Los más osados trataron de ofrecerle alternativas para que encontrara un hogar más confortable.

Sin embargo, todos los intentos fueron baldíos, ya que Capitán tiene claro cuál era su lugar y no piensa abandonarlo. Ha tenido que superar distintos problemas de salud. La última vez que supimos de su andadura fue a comienzos de este año.

Capitán no se encuentra muy bien. Tiene una enfermedad renal crónica que le causa frecuentes vómitos. Es normal para un perro de unos 11 años. Un veterinario lo visita habitualmente en el cementerio.

Como él mismo explica, su vida no ha sido fácil, puesto que ha pasado muchos años viviendo a la intemperie y comiendo desordenadamente, por lo que los achaques son normales.

También son muchos los visitantes que se acercan hasta el cementerio solo para hacerse una foto con él. Han surgido incluso iniciativas en la localidad para que se haga un monumento del animal en el campo santo para que se recuerde por siempre su amor y fidelidad.

La verdad es que no estaría mal.

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