La triste historia de Bear, un perro de la protectora

Alba Muñiz · 4 julio, 2017

¿Qué sentirías si pasaras toda tu vida esperando que alguien te adopte? ¿Cómo procesarías el hecho de que algunas personas se interesen en ti, pero que por h o por b, continúes en el refugio mientras los demás, incluso los que llegaron después que tú, se van felices con una nueva familia? Algo así le pasó a un peludo de Michigan, en EE. UU. Hoy te contamos la historia de Bear, el perro que nadie quería adoptar.

Un peludo que no podía encontrar hogar

La buena noticia es que, finalmente, el peludo encontró un hogar. Pero para llegar a este punto, el animalito tuvo que esperar demasiado tiempo.

Bear pasó más de dos años y medio en la protectora Animal Welfare Group Detroit (DAWG). A medida que los días trascurrían y nadie parecía interesarse realmente en él, su tristeza aumentaba.

Una imagen del can tras su frustración la enésima posibilidad de ser adoptado, realmente dijo más que mil palabras sobre su estado de ánimo.

Conoce la historia de Bear, el perro que nadie quería adoptar y pasaba sus días en una protectora de Michigan embargado por la tristeza. La buena noticia es que el animalito finalmente encontró un hogar con jardín incluido.

La historia de Bear, signada por la tristeza

El peludo había sido encontrado abandonado en las calles de la ciudad de Flint, en Michigan (EE.UU.) cuando tenía unos 7 meses de vida. De allí fue llevado a DAWG. Era un cachorro tan bonito que sus rescatistas pensaron que sería adoptado rápidamente.

Perro encerrado
Fuente: Facebook Detroit Animal Welfare Group (DAWG)

Pasó un tiempo en un hogar temporal, pero debió volver al refugio porque su cuidador no podía tenerlo más. A partir de allí, como si de una maldición se tratara, todas las personas que se mostraban interesadas en adoptarlo, desistían en el último momento.

Incluso cuando participaba en los distintos eventos de adopción organizados por la protectora, era uno de los pocos animales que, literalmente, era pasado por alto por las personas que acudían en busca de una mascota.

Una foto y una mirada que cambiaron el destino del peludo

La directora de DAWG, al notar cómo la tristeza del can se reflejaba en sus ojos, le tomó una foto y la publicó en el Facebook del refugio.

La imagen se viralizó y la historia de Bear se contó luego en un sitio de internet, y así la noticia se reprodujo en otras páginas.

Quizá esto marcó un cambio en el destino del can. A partir de ese momento muchas personas se mostraron interesadas en el animalito hasta que, finalmente, fue adoptado por una familia.

Ahora al peludo se lo ve contento y su flamante casa hasta tiene un jardín donde puede jugar a sus anchas.

Un final feliz que se hizo esperar

Resulta difícil de explicar de forma racional por qué Bear tuvo tantas dificultades para encontrar una familia humana que lo acogiera en su hogar. El can siempre se relacionó bien tanto con adultos como con niños. Además, es juguetón, y le gustan los mimos. Y, encima, entiende las reglas básicas de comportamiento.

Su único inconveniente es que no puede convivir con otras mascotas. Pero, sin duda, este no fue el motivo que demoró tanto su adopción. Ahora, su familia humana contará con la ayuda de un entrenador que ha donado su trabajo para que la integración del perro a su nueva casa sea exitosa.

Así, Bear parece haber dejado atrás su triste historia de abandono. Y aunque le haya costado tanto tiempo encontrar una familia que lo cuide y lo quiera, nunca es tarde para iniciar una nueva y buena vida.

De todas formas, hay muchos perros como Bear que continúan a la espera de ser adoptados en miles de refugios de todo el planeta. Y muchos otros que son abandonados a diario y vagan por las calles del mundo. A todos les deseamos un desenlace feliz de sus también tristes historias.

Fuente fotos: Facebook Detroit Animal Welfare Group (DAWG)