Depresión canina: Prevención y tratamiento

Francisco María García · 29 agosto, 2017

La depresión canina existe. Sí, al igual que las personas, los perros también se pueden deprimir. Y es que, desafortunadamente, la depresión es un trastorno muy común hoy en día. Por supuesto, no han faltado las investigaciones acerca del fenómeno y gracias a ello existen datos muy interesantes en cuanto al mismo.

Curiosamente, la depresión en los perros no es tan diferente de la humana. El mejor amigo del hombre, al ser el animal que mejor empatiza, sufre de una forma muy similar.

Prevención de la depresión canina

Prevenir este tipo de patologías mentales en nuestras mascotas, es perfectamente posible. Los expertos aseguran que es apropiado dejar que el animal desarrolle buenos hábitos de comportamiento. Esta es la mejor manera de prevenir trastornos, como la ansiedad y la depresión. Un perro puede llegar a compararse con un niño, en determinadas actitudes. Es necesario tener en cuenta sus necesidades emocionales y físicas.

Siempre será recomendable empezar desde lo más sencillo. Las condiciones de vida del can, deben ser las adecuadas. Buena alimentación, agua fresca, horas de recreación, hábitos de socialización con otros animales, etc. El animal debe sentirse a gusto y feliz con su vida. En realidad, la depresión en perros puede prevenirse de una manera muy simple.

El tiempo de ocio

La recreación y socialización son factores fundamentales para nuestra mascota. Dependiendo de su tamaño, el perro necesitará salir de casa entre una y tres veces cada día. No solo para hacer sus necesidades. Durante el paseo, el perro podrá ejercitarse, socializar, divertirse, y recrear sus sentidos.

El factor psicológico también tiene su parte de importancia. El perro siempre necesitará de estímulos emocionales. Jugar con él, hablarle, demostrarle atención, son aspectos básicos. De igual forma, el animal deberá de sentirse querido y valorado dentro del entorno familiar. No hay que olvidar que la mayoría de los perros conviven solo con humanos. En ocasiones, puede llegar a ser algo difícil adaptarse a la vida con otra especie.

Es importante cuidar que el animal no esté demasiado tiempo solo. Esto puede ser el origen de trastornos de ansiedad y depresión. Los perros son animales muy sociables, incluso aún más que los seres humanos. Al estar demasiado tiempo sin compañía, se entristecen y desaniman. Seguidamente a estos primeros síntomas, vendrá la depresión.

Tratamiento de la depresión canina

Cuando la depresión ya se ha instalado en el animal, es necesario actuar con rapidez. Esta enfermedad afecta de igual manera a los perros que a las personas. Incluso en los caninos puede llegar a presentar mayores consecuencias. Entre otras cosas, porque los perros son muy sensibles. Experimentan rasgos de comportamiento muy diferentes. Agresividad, temor, tristeza, euforia y muchos más. Son seres especiales, que viven intensamente su lado emocional.

Si el perro experimenta cambios de comportamiento, puede ser conveniente visitar a un etólogo. Se trata del profesional especializado en comportamiento animal. Este podrá diagnosticar un adecuado tratamiento de la depresión canina, según sea el caso. Normalmente el tratamiento se enfoca en cambios en los hábitos de vida del animal.

El tratamiento de la depresión canina implica ciertas técnicas de modificación de conducta. El profesional realizará visitas al entorno de convivencia del animal. De esta manera, podrá tener una idea más clara de la situación. Aun así, el desarrollo de la terapia implica mucha paciencia, sobre todo por parte del dueño de la mascota.

El refuerzo positivo

La educación en positivo es una técnica que ha dado muy buenos resultados. Se trata de un reforzamiento con estímulos para el animal. Se le educará los buenos hábitos a base de premios, recompensas y muestras de afecto. El etólogo orientará al propietario del animal, para que pueda contribuir también en el tratamiento.

En casos de mayor gravedad existen otras técnicas. La terapia multimodal, por ejemplo, incluye el suministro de fármacos antidepresivos y ansiolíticos. Pero siempre es preferible dejar este tipo de soluciones como última opción. Lo primero debe ser trabajar con los hábitos de conducta del animal.

Otras terapias alternativas

En la actualidad también se están teniendo en cuenta otro tipo de terapias, más acordes a la nueva era. La homeopatía, Flores de Bach y la acupuntura, son algunas de ellas. De cualquier manera, siempre será necesario que sea el veterinario quien asita primero al animal.

Por lo general, los perros responden óptimamente a terapias conductuales. Esto no sucede con las personas. El hecho de que el animal sea más sensible e intuitivo, hace que sus trastornos emocionales sean más fáciles de tratar. Se conocen muy pocos casos de depresión canina con consecuencias letales. Aun así, siempre es necesario estar en alerta, y tratar el problema lo antes posible.