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Tortugas de río: especies, características y cuidados

16 minutos
Estos no son animales sociales, por lo que no necesitas tener más de una en un acuario. Descubre con nosotros otras recomendaciones para su mantenimiento, así como algunas especies populares.
Tortugas de río: especies, características y cuidados
Última actualización: 13 junio, 2024

Los 360 integrantes del orden Testudines se reconocen con facilidad por la presencia de su típico caparazón. No obstante, poseen gran diversidad, tanto en apariencia como en comportamientos y estilos de vida. Así, tenemos especies terrestres y acuáticas, marinas o no. Entre esta variedad, hay tortugas de río, de estanque o de agua dulce.

En realidad, no ocupan un grupo taxonómico como tal, ya que existe gran diversidad entre ellas y muchas suelen emplearse como mascotas. A continuación, detallamos aspectos de la biología de ciertas especies más comunes de estas tortugas, así como los cuidados que ameritan. ¡No te lo pierdas!

Características de las tortugas de río

Como su nombre lo indica, las tortugas de río son aquellas que pasan la mayor parte de su existencia en ríos, estanques o cerca de cuerpos de agua dulce. Aunque algunas especies pueden tolerar ciertos grados de salinidad.

Son muy diversas en tamaños, morfologías, estilos de vida y comportamientos. Además, todas las tortugas cuentan con un caparazón que se encarga de protegerlas de los depredadores. Esta estructura está formada por dos partes óseas unidas a los lados, una superior llamada propiamente caparazón y, otra inferior, el plastrón.

Por lo general, los caparazones son altos y con forma de bóveda. No obstante, algunos son más aerodinámicos para facilitar el desplazamiento en el agua.

Las longitudes son variables entre las diferentes especies existentes. Por ejemplo, las tortugas del género Lissemys alcanzan alrededor de 28 centímetros; mientras que las gigantes asiáticas de caparazón blando (Pelochelys) pueden crecer más de un metro.

También, encontramos variedad en cuanto a qué comen las tortugas de río, ya que tenemos especies con preferencias carnívoras, otras que se inclinan por consumir vegetales y las que optan por alimentarse tanto de animales como de plantas. Asimismo, pueden cambiar su dieta en el transcurso de su vida, es decir, cuando son jóvenes o adultos.

Por otro lado, todas las tortugas son animales ovíparos, lo que significa que nacen de huevos. Además, la puesta se realiza en tierra y no hay presencia de cuidado parental. Sin embargo, existe una gran variedad de comportamientos reproductivos entre los distintos ejemplares.

Algunas especies realizan migraciones con el fin de encontrar el lugar adecuado para la puesta. No obstante, ciertos ejemplares solo llevan a cabo desplazamientos cortos a las orillas cercanas de los arroyos donde habitan.

Especies de tortugas de río

Estos reptiles pueden ocupar diferentes cuerpos de agua, que van desde estanques pequeños, ciénagas, pantanos, arroyos hasta grandes y profundos ríos. Así, entre tanta diversidad de formas, tamaños y comportamientos, veamos ciertos ejemplos concretos de los tipos de tortugas de río más relevantes con sus características particulares.

1. Tortuga del río Magdalena (Podocnemis lewyana)

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Podocnemis lewyana presenta dimorfismo sexual. Créditos: David Foster/iNaturalist.

Una especie endémica de Colombia que habita ríos, ciénagas y espacios inundados conectados a ríos. La hembra alcanza longitudes de hasta 46 centímetros, mientras que el macho apenas llega a 36. Además de esta diferencia entre los sexos, poseen otras características distintivas, una de ellas es su cola, que en la femenina es más corta y delgada.

Presenta un color gris o café, sin manchas cuando son jóvenes. Asimismo, existe una banda amarilla cerca de los ojos que persiste en el macho adulto, pero desaparece en la hembra.

La tortuga del río Magdalena es herbívora. Aunque en su etapa juvenil puede consumir ciertos animales, pero solo de forma oportunista.

Es un ejemplar en peligro crítico de extinción, según la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sus principales amenazas son la destrucción y contaminación del hábitat, el uso y consumo por parte de la población local, el tráfico de crías para el comercio ilegal de mascotas, entre otras.

2. Tortuga de río sudamericana o charapa (Podocnemis expansa)

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Habita las aguas de los ríos Amazonas y Orinoco. Créditos: Luisovalles/Wikimedia Commons.

Se trata de la especie de agua dulce más grande de América del Sur, ya que puede llegar a medir los 90 centímetros y pesar entre 30 y 45 kilogramos. Asimismo, posee dimorfismo sexual, porque las hembras suelen ser más grandes que los machos.

Presenta una coloración oscura, entre marrón y gris, mientras que un individuo joven posee manchas amarillas que con el tiempo se oscurecen. Prefiere consumir plantas, hojas, semillas y tallos. Aunque también suele comer animales invertebrados, lo que incluye esponjas.

3. Tortuga del río Mary (Elusor macrurus)

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Es una de las 25 tortugas más amenazadas de extinción. Créditos: Gary Stephenson/Flickr.

También conocida como tortuga de río australiana. Se trata de una especie endémica, que solo se encuentra en el río Mary, en sureste de Queensland. Posee el cuello corto, cola larga y distintiva (en especial, en el macho), así como extremidades palmeadas.

Cuenta con un gran tamaño, su caparazón aerodinámico mide alrededor 34 centímetros de longitud. Además, presenta barbillas largas y carnosas, debajo de su mandíbula inferior.

Como datos curiosos de esta especie se puede mencionar que posee un dimorfismo sexual atípico, ya que los machos son más grandes que las hembras. Asimismo, está su capacidad de respiración bimodal, tanto por sus pulmones como por el sistema de branquias cloacales que posee.

Su endemismo y biología, al igual que el tráfico intenso de huevos —que tuvo hace unas décadas—, disminuyó de manera drástica su población. Además, en la actualidad, existe una alta depredación de huevos que impide la recuperación de esta especie.

4. Tortuga acuática de orejas rojas (Trachemys scripta elegans)

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Habita en ambientes de agua dulce y salobres, poco profundos y de movimiento lento. Créditos: Adam Francis/Hong Kong Snakeid.

Recibe su nombre común debido a las manchas rojas que posee a ambos lados de su cabeza. También, se le conoce como galápago de Florida y es nativa del sureste y centro de Estados Unidos (en particular, desde el sur de Alabama), así como del norte de México.

La tortuga acuática de orejas rojas es pequeña y mide entre 10 y 30 centímetros de longitud. La hembra suele ser más grande que el macho. Su caparazón es de colores variables que van desde el amarillo hasta tonos más oscuros; mientras que su piel puede ser verdosa o marrón. Además, cuenta con manchas y líneas distintivas.

5. Tortuga de orejas amarillas (Trachemys scripta scripta)

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Trachemys scripta scripta es muy popular como mascota. Créditos: Ty Smith/iNaturalist.

Este ejemplar es muy parecido al anterior, ya que se trata de otra subespecie del galápago de Florida. Entre sus características distintivas tenemos la mancha amarilla intensa que posee al lado de cada ojo y al que debe su nombre común. Esta mancha puede extenderse por el cuello.

La tortuga de orejas amarillas tiene su hábitat natural desde el sur de Virginia hasta la frontera norte de Florida, en variedad de ambientes acuáticos:

  • Ríos
  • Lagunas
  • Pantanos
  • Embalses
Aunque se ha extendido a otras partes del mundo, gracias al comercio de mascotas, como ocurre con otras subespecies de Trachemys scripta.

6. Tortuga de río centraomericana (Dermatemys mawii)

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En su etapa juvenil, es marrón con marcas más opacas. Créditos: Turtle Survival.

Como su nombre lo indica, se trata de una especie centroamericana, ubicada desde el sur de México hasta Guatemala, en diversos cuerpos de aguas (limpios, profundos, pantanosos). También, se encuentra en el norte de Honduras.

Posee gran tamaño, ya que puede alcanzar 65 centímetros de longitud y 20 kilogramos de peso. En su estado adulto, su caparazón es gris oliva; mientras que el plastrón es crema. Presenta una mancha amarilla de forma triangular en la parte superior de la cabeza y marcas laterales.

Esta especie es muy acuática, con capacidad de realizar movimientos rápidos en el agua. En tierra es todo lo contrario, ya que presenta dificultades al desplazarse. Además, se encuentra en peligro crítico de extinción, amenazada por la caza para el consumo de su carne y la degradación de su hábitat.

7. Tortuga pintada (Chrysemys picta)

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Chrysemys picta prefiere el agua dulce poco profunda y tranquila. Créditos: Jake Scott/Fishipedia.

Este reptil se encuentra en Norteamérica, en concreto, desde el sur de Canadá hasta el norte de México. Le gustan los ambientes acuáticos, con aguas tranquilas, con poca profundidad y que tengan barro. Puede alcanzar hasta 25 centímetros de longitud en su caparazón superior.

Recibe su nombre común debido a la presencia de marcas brillantes rojas y amarillas en su caparazón negro o marrón.

Durante su etapa adulta posee una alimentación omnívora, que incluye variedad de animales pequeños (peces, crustáceos, insectos) y plantas, pero cuando es joven es más carnívora. También, ingiere carroña. Además, su lengua no puede moverse de manera libre, por lo que tiene que comer en el agua.

8. Tortuga almizclera (Sternotherus odoratus)

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Destaca por su «apestosa» táctica defensiva. Créditos: Virginia Herpetological Society.

Nativa del este y centro de Estados Unidos. Por lo general, habita diversos humedales permanentes y embalses artificiales. Asimismo, se le conoce como tortuga apestosa, debido a que libera un líquido anaranjado y maloliente cuando se siente amenazada.

La tortuga almizclera es pequeña, mide alrededor de 10 a 12,7 centímetros de longitud. Su caparazón es alargado, estrecho y redondeado, de color marrón. El plastrón es amarillo. Presenta manchas o rayas negras e irregulares.

Como carácter distintivo de la especie podemos mencionar la presencia de dos franjas amarillas a los lados de la cabeza.

9. Tortuga mordedora común (Chelydra serpentina)

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Su mandíbula es muy potente. Créditos: Amphibians and Reptiles of Louisiana.

Se trata de una especie de cuidado, ya que como indica su nombre común, puede llegar a morder, por lo que no es una mascota muy adecuada. Tiene un cuello largo y flexible, que le brinda gran movilidad a su cabeza. Además, cuenta con mandíbulas potentes con forma de pico, largas uñas en sus patas y comportamientos agresivos fuera del agua.

Puede medir hasta 50 centímetros de longitud. Su caparazón es ovalado y oscuro, de color bronce a negro, mientras que el plastrón es amarillo.

10. Tortuga de cuello largo (Chelodina longicollis)

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Cuenta con una cabeza pequeña y puntiaguda. Créditos: Tortoise and Freshwater Turtle Specialist Group.

Es una tortuga endémica de Australia y tamaño mediano, ya que mide en promedio 25 centímetros de longitud. Posee un caparazón ovalado de color negro o marrón y su plastrón es claro. Una característica resaltante es su cuello largo y estrecho, que es oscuro por el dorso y amarillo en el vientre.

Es un reptil carnívoro, con una dieta variada de presas que incluyen peces, renacuajos, crustáceos y otros invertebrados acuáticos. También, consume carroña e insectos terrestres.

11. Tortuga de río con manchas amarillas (Podocnemis unifilis)

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Cuenta con unas patas completamente palmeadas. Créditos: Kikdawn/Wikimedia Commons.

También, llamada terecay. Se encuentra en Suramérica, en la cuenca de los ríos Amazonas y Orinoco. Su tamaño ronda los 50 centímetros de longitud y pesa entre 9 y 12 kilogramos. La hembra suele ser más grande, pero el macho posee una cola más larga y gruesa. Tiene un caparazón convexo y ovalado, de color marrón oscuro a negro; mientras el plastrón es gris.

Las manchas faciales de color amarillo son su característica distintiva.

Las poblaciones de esta especie sufren por la pérdida y degradación de su hábitat, la caza de individuos, el saqueo de nidadas y el comercio ilegal de mascotas. Todo ello, hace que se clasifique como vulnerable en la lista roja del UICN.

12. Tortuga gigante de caparazón blando del Yangtze (Rafetus swinhoei)

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Su caparazón es mayor de 50 centímetros de largo. Créditos: Gerald Kuchling/Turtle Conservancy.

Conocida como tortuga de Swinhoe. Es nativa de Vietnam, de los ríos Yangtzé y Rojo. Vive en arroyos de poca corriente y mucho lodo. Destaca por su gran tamaño, ya que puede alcanzar más de un metro de longitud y pesar alrededor de 100 kilogramos.

Se encuentra en peligro crítico de extinción, según los datos del UICN. Entre sus principales amenazas destacan la degradación y destrucción de su hábitat, así como la caza ilegal a la que está sometida. Los nativos consumen su carne y sus huevos. Además, que se le atribuyen propiedades medicinales a su caparazón.

Es una de las especies más amenazadas, que solo cuenta con 3 individuos maduros vivos, dos en estado salvaje y uno en cautiverio.

13. Tortuga galápaga o sabanera (Podocnemis vogli)

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Es omnívora, pero puede consumir carroña. Créditos: D. Gordon E. Robertson/Wikimedia Commons.

Se trata de una tortuga de río pequeña. La hembra es más grande y no supera los 36 centímetros de longitud y los 2 kilogramos de peso. Por su parte, el macho apenas alcanza 26 centímetros y 860 gramos de masa. Posee un tono marrón o verde oliva.

La tortuga galápaga habita en el río Orinoco, en Colombia y Venezuela.

14. Hicotea (Trachemys callirostris)

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Ejemplar de la subespecie Trachemys callirostris callirostris. Créditos: Vivian P. Páez/Tortoise and Freshwater Turtle Specialist Group.

Otra especie suramericana, de Colombia y Venezuela. Mide hasta 35 centímetros de longitud y pesa 7 kilogramos. Como en otras especies, la hembra es de mayor proporción, con cola más delgada y corta. Además, tiene la cabeza ancha y el caparazón alto.

El color del caparazón es verde, pero cuenta con manchas amarillas y negras; mientras que el plastrón es amarillo con diseños verdes. También, posee marcas en la piel. Puede consumir variedad de plantas y animales, por lo que se trata de una especie omnívora.

15. Tortuga de caparazón ancho (Chelodina expansa)

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Se distingue por su cuello largo. Créditos: Shanna Bignell/iNaturalist.

Aquí tenemos a una especie con un caparazón superior marrón, ancho y plano, de alrededor de 50 centímetros de longitud y, un plastrón estrecho, de color más claro. Tiene un cuerpo gris oscuro y un cuello largo, con piel suelta. Se ubica en Australia y consta de hábitos carnívoros de alimentación.

La tortuga de caparazón ancho no figura en la lista roja de la UICN; sin embargo, su estado es vulnerable en el sur de Australia.

Otras especies de tortugas de ríos

El panorama es amplio cuando hablamos de tortugas de río, por lo que existen más especies, aparte de las ya descritas en los párrafos anteriores. Muchas de ellas se encuentran en peligro de extinción; en su mayoría, amenazadas por la pérdida y degradación del hábitat, la caza de individuos, captura de huevos, contaminación, entre otras causas. Veamos más ejemplos de estos reptiles:

  • Galápago del río norte (Batagur baska), en peligro crítico.
  • Tortuga cabezona o Platysternon megacephalum, en peligro crítico.
  • Tortuga de caja del sudeste asiático o Cuora amboinensis, en peligro.
  • Tortuga almizclera aplanada o Sternotherus depressus, en peligro crítico.
  • Tortuga de estanque manchada (Geoclemys hamiltonii), en peligro de extinción.
  • Tortuga del caparazón blando del Eufrates o Rafetus euphraticus, en peligro de extinción.
  • Tortuga de cuello de serpiente de Parker o Chelodina parkeri, casi amenazada de extinción.
  • Tortuga cabeza roja del río Amazonas (Podocnemis erythrocephala), listada como vulnerable.
  • Tortuga de cuello de serpiente de Pritchard (Chelodina pritchardi), catalogada como vulnerable.
  • Tortuga del río Amazonas de seis tubérculos (Podocnemis sextuberculata), clasificada como vulnerable.

Cuidados de las tortugas de río

Existen diferentes tortugas de río que son comunes como mascotas. Sin embargo, cada una cuenta con sus características particulares, por lo que es necesario que, en primer lugar, conozcas al ejemplar, sus requerimientos y procedencia (para evitar el tráfico ilegal de especies).

Del mismo modo, debes informarte si necesitas algún permiso especial para tenerlas en casa. A continuación te detallamos ciertas recomendaciones generales para cuidarlas lo mejor posible:

Acuario

El acuario de una tortuga de río debe tener una parte con agua y otra sin ella (del tamaño suficiente para que el reptil salga por completo). Las dimensiones generales deben ser apropiadas, con al menos 1,2 metros de largo, ya que tiene que superar unas 4 o 5 veces al animal. Así que, mientras más grande, mucho mejor.

Los diferentes tipos de tortugas difieren en proporciones. Si se trata de especies más grandes, necesitan más espacio, en el que puedan nadar y girar con facilidad.

Se puede colocar algún tipo de sustrato. En este caso, es mejor evitar los pequeños y la arena; en su lugar, se recomienda usar piedras de mayor tamaño, que la tortuga no pueda tragar. De igual forma, se aconseja incluir un filtro de agua para mantener la limpieza.

Iluminación y temperatura

Otro aspecto importante para los cuidados de las tortugas de río es la temperatura del acuario. Lo ideal es mantener un gradiente térmico de 18 a 24 °C, por lo que es necesario colocar una fuente de calor adicional y termómetros. De igual forma, necesitan una fuente de luz, en especial, los animales diurnos, cuyos requerimientos son de alrededor de 12 horas diarias.

Por otro lado, ameritan luz solar natural sin filtrar, por lo menos unas 4 o 6 horas por semana. Esto para mantener la salud de sus huesos. Se puede sacar al animal al aire libre, pero cuidando de que no se sobrecaliente. Otra opción es colocar una fuente de luz ultravioleta en el acuario.

Alimentación

Los requerimientos alimenticios varían de acuerdo a la especie de tortuga de río y a la edad en que se encuentre. Algunos ejemplares son omnívoros; otros pueden preferir las plantas o los animales, así como cambiar su dieta a medida que crecen.

Es posible ofrecer insectos, peces pequeños de agua dulce, gambas y lombrices, como fuente de proteína animal.

Asimismo, se puede incorporar a su dieta algas marinas, verduras de hojas verdes y algunas frutas para las opciones vegetales. Los juveniles necesitan comer con mayor frecuencia, alrededor de cada dos días, mientras que los adultos unas dos veces por semana.

Otros aspectos importantes

Aparte de lo mencionado, no hay que olvidar mantener la higiene de tu mascota y del acuario, emplear un agua de calidad y los controles veterinarios regulares, para garantizar que todo marche bien. También, es importante lavarte las manos luego del manejo de la tortuga, ya que este reptil porta la bacteria de la salmonelosis. Ante cualquier duda, nadie mejor que un profesional para brindar la orientación adecuada.


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Las tortugas de río, unas mascotas de cuidado

Como hemos visto, existe gran diversidad cuando hablamos de tortugas de río. Aunque, en líneas generales, todas ameritan un acuario grande con agua de calidad, un espacio terrestre y una alimentación adecuada, cada una posee requerimientos particulares: unas son más acuáticas que otras y pueden variar en su dieta.

Por lo tanto, hay que prestar mucha atención a la hora de escoger alguna para mantenerla en casa. No obstante, con una buena documentación de la especie y la orientación de un profesional puedes brindarle los cuidados adecuados. Al final de cuentas, se trata de animales interesantes que vale la pena tener como mascotas.

Imagen de portada © Cristian Castro Morales.

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