Todos sobre la leishmaniasis canina

Antonia Tapia · 12 abril, 2015

La leishmaniasis canina es la enfermedad provocada por el parásito protozoario Leishmania. En los perros se puede clasificar en dos tipos: una de reacción cutánea (piel)  y otra de reacción visceral (órgano abdominal). La infección se adquiere cuando las moscas de arena transmiten los parásitos a la piel de los animales. El periodo de incubación, desde los síntomas, hasta la infección es de un mes a varios años.

En los perros se extiende en todo el cuerpo y en la mayoría de los órganos. Los principales sistemas de órganos afectados son la piel, los riñones, el bazo, el hígado, los ojos y las articulaciones. Las fallas en el riñón es la causa más común de muerte. Hasta el 90% de los animales infectados también tendrán alguna manifestación del tipo cutánea.

La edad, sexo o raza del perro son indiferentes a la hora de contraer la enfermedad. Sin embargo, los machos son más propensos a tener una reacción visceral.

Algunos datos de la leishmaniasis canina

saludo perro

En particular, el parásito de la  leishmaniasis canina se encuentra en la cuenca del Mediterráneo, Portugal y España. También ha habido casos esporádicos confirmados en Suiza, el norte de Francia y los Países Bajos. Las zonas endémicas se encuentran en América del Sur, Central y en el sur de México.

Es importante tener en cuenta que la leishmaniasis es una zoonosis, y los microorganismos que residen en las lesiones puede ser contagiados a los seres humanos. Estos organismos nunca serán totalmente eliminados y la recaída, que requiere tratamiento, es inevitable.

Entre algunos síntomas se destaca la pérdida de peso y apetito, diarrea, vómitos, sangrado por la nariz o intolerancia al ejercicio. Esta enfermedad también produce hiperqueratosis que es la excesiva descamación epidérmica con engrosamiento, despigmentación (pérdida de color de la piel) y grietas en el hocico y almohadillas.

La leishmaniasis puede ocasionar nódulos en la superficie de la piel. Las uñas de los perros con esta enfermedad suelen verse largas y frágiles. Otros síntomas asociados son la linfadenopatía, enfermedad de los ganglios linfáticos con lesiones de la piel en 90 % de los casos, demacración, signos de insuficiencia renal, exceso de orina, sed excesiva, neuralgia, trastorno doloroso de los nervios, dolor en las articulaciones, inflamación de los músculos, huesos y fiebre.

Viajar a regiones endémicas, como el Mediterráneo, donde el perro puede estar expuesto a los mosquitos es la forma más común de contraer la infección. Sin embargo, al recibir una transfusión de otro animal infectado también puede adquirirla.

Diagnóstico

orejas perro 3

Para diagnosticar la leishmaniasis canina el veterinario hará un examen físico completo al perro, teniendo en cuenta el historial de los síntomas y los posibles incidentes que podrían haber llevado a esta condición. Un perfil completo de sangre se llevará a cabo, incluyendo un hemograma completo, y un análisis de orina. E profesional buscará evidencia de enfermedades como lupus, cáncer y moquillo, entre otras posibles causas de síntomas. Las muestras de tejido de la piel, el bazo, la médula ósea o los ganglios linfáticos se tomarán para el cultivo de laboratorio. También se realizará en la superficie de la piel una biopsia.

El tratamiento para los animales que contraen la enfermedad, por lo general, suele ser externo, al no ser que el perro se encuentre extremadamente enfermo.  En caso que se vea demacrado y con infección crónica, es probable que se tenga que considerar la eutanasia porque el pronóstico no es favorable.

Si tu perro no se ve gravemente infectado, tu veterinario le recetará una dieta rica en proteínas de alta calidad, diseñada específicamente para tratar la insuficiencia renal.

Por otro lado, también existen medicamentos que pueden ser útiles en el tratamiento de los síntomas y de la enfermedad. El veterinario de tu mascota te aconsejará sobre el plan más adecuado.

Cabe destacar que los perros con leishmaniosis deberán ser controlados regularmente hasta que muestren una mejoría clínica. Para ello, probablemente se le efectúen biopsias repetidas.

Quizás, después de unos meses o año, el animal, experimente una recaída. Por lo tanto, para obtener una cura exitosa, el procedimiento deberá ser muy vigilado. Es por eso que el veterinario, volverá a comprobar el estado de la mascota por lo menos cada dos meses después de finalizar el tratamiento inicial.