¿Tienen los caballos capacidad de pensar?

Francisco María García · 22 noviembre, 2018
Mucho se ha hablado acerca de la inteligencia de los animales. Pero ¿tienen los caballos capacidad de pensar?

Los caballos son animales destacados no solo por su aspecto majestuoso, sino también por su comportamiento noble y sensible. Aunque existan muchas demostraciones de su capacidad de aprender, memorizar y demostrar empatía, muchas personas se preguntan si de hecho tienen los caballos capacidad de pensar.

¿Tienen o no los caballos capacidad de pensar?

Para responder a esta pregunta, en primer lugar, debemos definir con claridad a qué llamamos pensar. Si esperamos que los equinos racionen y comprendan su entorno de manera idéntica a nosotros, seguramente llegaremos a una respuesta negativa.

Los caballos son animales muy distintos a las personas, por lo que sus formas de percibir e interpretar el mundo difícilmente podrían ser idénticas.

Pero estas diferencias no significan que seres humanos y equinos no puedan demostrar ciertas similitudes en sus formas de inteligencia. Por ejemplo, los sentidos son tan importantes para los caballos como para los seres humanos.

En la práctica, estos animales tienen la ventaja de tener sentidos mucho mejor desarrollados que los nuestros. A través de sus percepciones sensoriales, pueden recoger las informaciones básicas para comprender su entorno, así como las modificaciones que en él ocurren.

Por otro lado, podemos considerar que el acto de pensar puede manifestarse o procesarse de forma distinta en diferentes individuos. Es decir, un caballo podría tener un pensamiento estructurado de forma distinta al de las personas, sin dejar de ser inteligente.

A consecuencia de todo esto, deberíamos concebir la existencia de múltiples formas de inteligencias igualmente válidas y admirables. De esta forma, estaríamos en condiciones de afirmar que tienen los caballos capacidad de pensar, aunque nos falte conocer mucho acerca de su forma de entender y comunicarse con el mundo.

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La estructura social y el aprendizaje de los caballos

Una observación fantástica sobre la inteligencia de los caballos es su capacidad de aprender mediante una estructura social. Los equinos son seres altamente sociables y sensibles; en su estado silvestre, suelen formar grupos numerosos para defenderse y cuidarse en comunidad.

No obstante, lo que pocas personas reconocen es que los equinos mantienen una estructura familiar muy bien consolidada. En cada manada podemos identificar al líder que se encarga de orientar a los demás individuos, priorizando el bienestar colectivo.

En la relación hombre-caballo, se estima que el jinete o cuidador ejerce el rol que naturalmente asumiría el líder. Por supuesto, ello es válido para los lazos saludables, donde la obediencia y el aprendizaje son fomentados por la confianza y el respeto mutuo.

Los potrillos aprenden de sus mamás

También se observa que los potrillos aprenden y experimentan en su entorno, al observar el comportamiento de sus madres y otros adultos. Por ello, es muy frecuente verlos imitando las acciones de su progenitora y de otros equinos del mismo grupo.

Este aprendizaje es fundamental para que el potrillo sepa cómo comportarse en la estructura social de su manada. Además, les permite ganar progresivamente su autoconfianza hasta sentirse preparados para ser adultos y sobrevivir por sus propios medios.

Tres caballos.

Otros datos interesantes sobre la inteligencia de los caballos

Aprenden con facilidad y tienen una excelente memoria

Quienes ya hayan tenido la posibilidad de ver un caballo siendo entrenado, conocen su facilidad de aprendizaje. Igual que los perros, los equinos suelen responder óptimamente al trabajo con el refuerzo positivo.

Al reforzar las conductas deseadas a través de recompensas, rápidamente logramos que el caballo las memorice y ejecute con perfección.

Por otro lado, los contextos de elevado estrés y los métodos negativos, como el empleo de castigos, son extremadamente contraproducentes. Un caballo asustado o inseguro que no encuentra un entorno positivo para expresarse, difícilmente desarrollará óptimamente sus capacidades físicas, cognitivas, sociales y emocionales.

Además, los equinos destacan por tener una gran capacidad de memorización. Por un lado, ello facilita su entrenamiento y les permite generar vínculos muy profundos con sus cuidadores. No obstante, esta poderosa memoria también puede llevar a la formación de traumas y fobias en aquellos animales víctimas de abusos o maltratos.

Cada caballo tiene una personalidad única

Igual que ocurre con las personas, cada caballo es dueño de una personalidad propia y singular. Aunque podamos hablar de rasgos básicos en la conducta de los equinos, es imposible predecir el comportamiento de un caballo específico.

Su forma de expresarse e interactuar con las personas, otros caballos y su propio entorno, depende de diversos factores. Aunque la herencia genética influya, el comportamiento de cada animal dependerá mayormente del ambiente, de los cuidados y de la estimulación proporcionada por sus cuidadores.

Por esta razón, no existen dos caballos iguales ni en su apariencia, ni en su comportamiento. Y al adoptar a un caballo es esencial recordar que su inteligencia y sensibilidad necesiten de nuestra dedicación para alcanzar sus niveles óptimos.