Terremoto en Ecuador: un perro se niega a abandonar su casa destruida

Alba Muñiz · 26 abril, 2016

Ante crisis humanitarias como las que provocó el terremoto de Ecuador, a veces pasa a un segundo plano el drama de las mascotas que murieron o que perdieron su hogar por esta verdadera tragedia. Y si bien es sabida la fidelidad que los canes le tienen a sus dueños, en situaciones extremas esta condición se suele evidenciar con más fuerza. Por eso no es extraño leer noticias que indiquen que un perro se niega a abandonar su casa destruida por el seismo.

La historia de Max, el can que no quería abandonar su hogar derrumbado

En Facebook, por ejemplo, se viralizó el vídeo de un perrito que permanece entre los escombros de lo que había sido su hogar, en Guayas, uno de las provincias más afectadas por el sismo.

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Fuente de la imagen: Facebook de Camilo Cevallos Parra

Como toda su familia humana –compuesta por tres miembros- había muerto a causa del terremoto, los vecinos del lugar quisieron asistirlo. Pero el animal se rehusaba a comer, e incluso a beber, y regresaba una y otra vez a las ruinas de su casa.

En medio de la desgracia, puede decirse que la historia tuvo un final feliz, porque finalmente la mascota, de nombre Max, fue recogida por familiares de las víctimas y recibió asistencia veterinaria.

Cuando ocurren situaciones extremas, como las del terremoto en Ecuador, no es extraño que se conozcan historias en las que un perro se niega a abandonar su hogar que ha quedado en ruinas.

Otro perro se niega a dejar su casa en ruinas: el caso de Negro

Sin embargo, la de Max no es la única historia en la que un perro se niega a abandonar su casa destruida por el terremoto.

Facebook también fue la herramienta elegida para que se empezara a conocer a Negro, un can que fue hallado por un fotógrafo sobre los escombros de lo que había sido su vivienda en el barrio San Martín de Porres, en la capital ecuatoriana. Es que, aunque en menor medida, las consecuencias del sismo también se sufrieron en Quito.

El hombre intentó que el perro comiera pero el animal se negó. Tampoco quiso irse de la zona donde antes se levantaba su hogar. Cuando días después el fotógrafo regresó al lugar, el animal seguía allí y, en esta segunda ocasión, aceptó la comida.

En este caso, la buena noticia entre tanta desgracia es que el peludo logró encontrar a su dueño. Y, a pesar de que perdieron todas sus cosas materiales, se tienen el uno al otro.

Mascotas: las otras víctimas del terremoto de Ecuador

Aunque no sean el centro de la información, al igual que los humanos, muchas mascotas perecieron a causa del seismo en Ecuador. Otras pudieron ser rescatadas y algunas se extraviaron y quedaron deambulando por las zonas del desastre. Y también están las que se niegan a abandonar sus casas destruidas.

Por tal motivo, el Centro Regional de Adiestramiento Canino (CRAC) habilitó dos albergues para los animales afectados por la catástrofe. Los refugios se encuentran en Manta y Pedernales, dos de las ciudades más afectadas por el terremoto. Allí se encuentran trabajando de forma voluntaria un grupo de veterinarios y se reciben las donaciones que llegan desde distintos lugares para asistir a las mascotas.

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Fuente de la imagen: Facebook de Camilo Cevallos Parra

Entre las tareas que está llevando adelante el CRAC para asistir a las mascotas damnificadas por el sismo destacan:

  • Procurarle a los animales atención veterinaria, alimentos y agua apenas se los encuentre.
  • Intentar ubicar a sus dueños.
  • Buscarles nuevas familias que deseen adoptarlos.

La solidaridad se hace presente en situaciones extremas

Es loable destacar como, una vez más, la solidaridad y el amor se imponen para poder salir adelante en situaciones extremas. Y, en el caso de los animales domésticos que también fueron afectados por la catástrofe, resulta conmovedor ver cómo vecinos que sobrevivieron buscan proteger a las mascotas que perdieron a su familia humana.

Tampoco hay que olvidar la labor desinteresada de rescatistas y voluntarios que, en estas circunstancias, ponen lo mejor de sí para salvar una vida. Se trate de una persona, un perro, un gato o cualquier otro animal que necesite ser auxiliado.