10 síntomas de enfermedad en caballos

Los caballos son mamíferos bellos y fascinantes desde un punto de vista biológico. Por desgracia, tienden a ocultar sus signos de enfermedad debido a su posición trófica como animales presa.
10 síntomas de enfermedad en caballos
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez el 13 noviembre, 2021.

Última actualización: 13 noviembre, 2021

Los caballos son seres nobles, inteligentes, empáticos y muy interesantes desde un punto de vista etológico. En el ambiente natural son animales presa (tienen muchos depredadores) y, por tanto, tienden a la desconfianza y a esconder cualquier signo de vulnerabilidad. Para un équido, mostrarse el más débil de la manada puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte de un día para otro.

Por esta razón, es difícil detectar los síntomas de enfermedad en caballos hasta que el cuadro ya está bastante avanzado. Es obligación del tutor revisar los parámetros vitales de su mascota de forma asidua y acudir al veterinario especializado en cuanto algo se salga de la norma. Aquí te mostramos 10 signos que indican la ausencia de bienestar en un equino doméstico.

1. Reducción de apetito

Los caballos son animales herbívoros y solo comen materia vegetal. Como esta reporta muy pocas calorías, deben estar comiendo heno de manera casi constante durante el día. Un ejemplar sano ingerirá el 1,5-3 % de su peso en heno cada 24 horas, o lo que es lo mismo, 1,5 kilos por cada 100 kilos del animal.

Los caballos que dejan de comer suelen sentir dolor, estrés, ansiedad o fatiga generalizada (puede que una combinación de todos los signos). También es un indicativo de los cuadros de tipo cólico, una urgencia veterinaria que puede acabar con la muerte del paciente si no se atiende.

2. Diarrea

La mayoría de los caballos defecan de 4 a más de 12 veces al día. Sus heces deben tener una consistencia endurecida y una forma tubular, ya que es la conformación que adoptan al pasar por el intestino grueso y deshidratarse. Cualquier característica fecal que no se adapte a esta descripción se considera patológica, ya sea en cuadros de estreñimiento o diarrea.

A veces la diarrea es solo un signo de que algo no debería haber sido ingerido, pero en otras ocasiones se trata de uno de los síntomas de enfermedad en caballos. Por suerte, tal y como indica el portal VCA Hospitals este padecimiento es común y pocas veces indica un problema grave en el équido.

Un caballo brumby mira a cámara.

3. Incremento de la tasa respiratoria

La tasa respiratoria de un caballo sano es de 8 a 14 ciclos ventilatorios por minuto. La respiración costosa se denomina a nivel clínico como disnea y la aceleración de los ciclos se conoce como taquipnea. A menudo ambos síntomas van acompañados y son indicio de infecciones respiratorias, estrés, miedo, deshidratación o un posible shock.

El incremento de la respiración puede indicar un cuadro emocional, fisiológico o un conjunto de ambos. De todas formas, que se presente en reposo siempre es sugno de alarma.

4. Pérdida o ganancia de peso excesiva

Los caballos pesan de media unos 400 kilos, aunque este valor fluctúa entre los 180 kilos (para los ponis) y los 900 kilos (para algunos ejemplares de tiro). A pesar de las variaciones, un équido sano debe mostrar una musculatura fuerte y una conformación robusta, sin vértebras o costillas visibles. Los caballos delgados suelen tener cuellos finos y los obesos acumulan grasa sobre los hombros.

5. Inactividad

Este síntoma de enfermedad en caballos es algo relativo, ya que solo el tutor sabe cómo de enérgico era su ejemplar antes del inicio de las sospechas. De todas formas, hay que tener en cuenta que un équido sano realizará con gusto 2 horas de ejercicio al día, ya sea en solitario o siendo montado por su tutor. Si se fatiga en un intervalo de tiempo tan corto, es posible que tenga un problema de salud.

6. Fiebre

El aumento de la temperatura corporal es un síntoma objetivo de enfermedad en caballos. La temperatura rectal adecuada de un ejemplar adulto se encuentra entre 37,5 y 38,4 °C, así que todo valor por encima de este se considerará febrícula o fiebre (dependiendo de la intensidad). Las infecciones respiratorias son las causas más comunes de este signo clínico.

7. Cambios en la calidad del pelo

Los caballos sanos deben poseer un pelaje brillante, fuerte y sedoso. Es fácil observar los problemas en este ámbito cuando llegan la primavera y el verano, pues es en estas épocas cuando los equinos mudan y obtienen su nuevo pelo para pasar las etapas más frías del año. De todas formas, el deteriorado del vello también se puede notar en invierno o en otoño.

Las enfermedades metabólicas suelen provocar desajustes en el pelo del caballo, como la aparición de parches calvos y un color apagado generalizado. Las deficiencias nutricionales también son sospechosos usuales cuando aparece este síntoma.

8. Secreciones extrañas

Un caballo que secrete sustancias extrañas por la nariz, la boca o las orejas estará enfermo en todos los casos. Las descargas purulentas suelen ser indicio de que una herida se ha infectado, así que hay que actuar con presteza. De lo contrario, los microorganismos podrían expandirse por todo el cuerpo del animal. 

Las infecciones bacterianas y fúngicas superficiales provocan la emisión de descargas purulentas.

9. Separación del resto del grupo

Si tienes varios ejemplares, la separación del núcleo social será uno de los síntomas más evidentes de enfermedad en caballos. Los équidos que se sienten enfermos tienden a buscar soledad, ya que están combatiendo un cuadro clínico y necesitan reposo total. Si tu caballo vive solo, puede que el signo se manifieste cuando rehúye de tu contacto.

10. Cojera o dificultad de movimiento

Las extremidades de los caballos son su arma más poderosa, ya que gracias a ellas pueden huir de depredadores y propinar golpes si es necesario. Un ejemplar que no apoye su pata o que tenga dificultades para trotar padecerá un desgarro muscular o un problema óseo en la zona afectada.

Un caballo sobre la vegetación.

Son muchos los síntomas de enfermedad en caballos, pero algunos son mucho más sucintos que otros. Por esta razón, se recomienda que todo ejemplar adulto sea examinado al menos 1 vez al año a pesar de no presentar ningún signo patológico. Recuerda que estos animales tienden a ocultar la vulnerabilidad y algunos de los signos que presentan son invisibles al ojo humano.

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