Regurgitación en perros y gatos

La regurgitación en los perros y en los gatos no siempre significa un problema grave de salud, pero es mejor acudir con un veterinario para obtener la orientación adecuada en todo momento.
Regurgitación en perros y gatos

Escrito por Caridad Torcuato

Última actualización: 01 abril, 2022

En esta ocasión os vamos a hablar de un proceso muy habitual en perros y gatos, estamos hablando de la regurgitación. Se trata de un mecanismo involuntario, donde el contenido del estómago vuelve a la boca pasando por el esófago. Este contenido puede ser alimento, mucosidad o flujos.

La regurgitación puede suceder por causas congénitas, por algún medicamento e incluso por el cambio de la alimentación. Todos los que tenemos perro hemos observado que a veces comen la hierba de nuestro jardín o del parque, para después expulsarlas. Esto lo hacen para provocarse el vómito y limpiarse por dentro.

A continuación te vamos a contar todo sobre la regurgitación en los perros y gatos, las causas, los síntomas y por supuesto el tratamiento a seguir.

La diferencia entre vómitos y regurgitación

Hay que saber diferenciar entre lo que son los vómitos y la regurgitación, ya que son síntomas diferentes que hay que tratarlos de una manera determinada en cada uno de los casos. Los vómitos son fácil de detectar, consiste en expulsar al exterior el contenido del estómago, pasando por el esófago y posteriormente termina en la boca. Esto está ocasionado por un problema estomacal, de intestinos, hígado, riñón o páncreas.

La regurgitación es diferente, ya que el reflujo de comida que todavía no ha sido digerida, lo que significa que todavía no ha llegado al estómago y este proceso se realiza a través del esófago.

Como hemos dicho anteriormente, tu mascota tiende a comer hierba fresca para provocarse el vómito, pero la mayoría de los veterinarios no quieren que nuestras mascotas lo hagan, ya que estas hierbas suelen estar rociadas con productos químicos que pueden ser tóxicos para tu mascota.

Aunque puede ocurrir también que sientan la necesidad de pastar porque le haga falta alguna vitamina o nutrientes. Si tu mascota tiene la necesidad de comer hierba frecuentemente, es necesario que acudas al veterinario para determinar la causa.

¿Por qué sucede la regurgitación?

En pocas palabras, la regurgitación es un mecanismo de “defensa” que le permite al cuerpo identificar alimentos no aptos para su ingesta. Con esto, el cuerpo puede prevenir consumir toxinas, objetos punzocortantes o irritantes que perjudique su salud.

El único problema es que existen varias causas por las que este mecanismo puede fallar y funcionar de manera incorrecta. Por ello, la regurgitación, tanto en los perros como en los gatos, también aparece como producto de enfermedades congénitas, idiopáticas, infecciosas y traumatismos.

Causas de la regurgitación

perro come hierba

La regurgitación suele ser más común en los perros que en los gatos. Dentro de los perros hay razas que son más propensas a padecerlas, es el caso del fox terrier, el schauzer miniatura, el Gran Danés, etc. Mientras que por el otro lado, las razas de gatos que suelen padecer de regurgitación son los siameses.

Si bien es cierto que existe cierta predisposición genética a padecer regurgitaciones, existen ciertos problemas médicos que también pueden ocasionar estos problemas. Algunos ejemplos de ellos son:

1. Problemas en el esófago

Puede ser que tu perro o gato tenga una lesión o tenga obstruido el esófago por la parte más cercana a la boca. Esto le causará regurgitaciones después de comer. Esta lesión en el esófago puede estar provocada por diversos motivos como los siguientes:

  • Hernias de hiato. Protrusión de la parte superior del estómago a través del hiato que obstruye el esófago.
  • Tumor (neoplasias). Crecimiento de masas celulares anómalas en el esófago.
  • Esofagitis. Inflamación del esófago causada por sustancias irritantes.
  • Disautonomía. Problema del sistema nervioso que reduce las contracciones peristálticas y ocasiona regurgitación (para mover el alimento).
  • Megaesófago. Causa más usual en los perros y poco frecuente en gatos. Ocasiona un ensanchamiento del esófago que impide la movilidad del bolo alimenticio.
  • Estrechamiento del esófago (estenosis esofágica). Ocasionado por consumir irritantes que dañan la mucosa, por la presencia de abscesos o incluso por neoplasias.
  • Intususcepción gastroesofágica. Parte del estómago invade el estómago por dentro (invaginación).
  • Complicación de cirugías en razas braquiocefálicas.
  • Reflujo gastroesofágico.

También puede ser que no te hayas dado cuenta y que tu perro o gato tengan un cuerpo extraño alojado en el esófago. Tienes que observar a tu mascota y en cualquiera de los casos debes llevarlo a su veterinario.

2. Problemas en la garganta

Los problemas en la garganta se suelen presentar en los animales en el momento de nacer. Pero puede ser también que se presenten más adelante, ocasionado por una alergia, por envenenamiento, por una enfermedad de los músculos, cáncer o también por la rabia o por la presencia de un cuerpo extraño.

Diagnóstico

El diagnóstico es un poco extenso y difícil, pues se necesitan descartar todas las posibles causas que pudieran afectar a la mascota. Por ello, el veterinario pedirá realizar varios pruebas como la hematológica, la urológica, la coprológica y cualquier otro estudio bioquímico necesario. Además, añadirá pruebas de imagen como radiografía, endoscopia o videofluoroscopia.

Todo lo anterior le permitirá al profesional si existen indicios de algún padecimiento subyacente que ocasione la regurgitación. Asimismo, podrá ver el daño y el estado del esófago para saber cómo proceder.

Tratamiento de la regurgitación

regurgitaciones

Como se mencionaba, en primer lugar hay que determinar la causa exacta de las regurgitaciones de tu mascota para darle un tratamiento específico. Esto significa que no es posible automedicarlo ni darle remedios caseros, por lo que es necesario que acudas al veterinario para que él sea quien determine el tratamiento.

Mientras esto ocurre, lo más que puedes hacer es cambiar su dieta, ya que puede ser que los alimentos que está comiendo le produzcan este malestar.

Cuando se encuentre el origen de la problemática, lo primero que hará el profesional será lidiar con la enfermedad subyacente que exista. Esto significa que aplicará cualquier tratamiento adecuado para la infección o problema gástrico que ocasione la regurgitación. Después de ello, procederá establecer fecha para la intervención quirúrgica en caso de que sea necesario.

Siempre que tu veterinario lo apruebe y lo recete, también puedes darle algún medicamento que mejore la movilidad gástrica. En caso de que sea problema del esófago, el profesional te indicará suministrar a tu perro o gato medicamentos con agentes bloqueantes de ácidos y agentes de recubrimiento del esófago.

Según la severidad de la regurgitación, es posible que se provoquen complicaciones severas como la neumonía por aspiración. Por ello, el tratamiento general también suele sugerir el uso de antibióticos para controlar este problema.

En el momento que veas que tu mascota va a regurgitar, quédate con él y debes estar muy pendiente, ya que cuando un perro regurgita puede que los alimentos acaben en la nariz o más grave que se depositen en los pulmones.

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