Un refugiado sirio recorrió 500 kilómetros con su perrita

Alba Muñiz 3 diciembre, 2015

El drama de los sirios que huyen de su devastado país y buscan refugio en una Europa esquiva nos golpea cotidianamente. Pero cada tanto, surgen historias que le ponen nombre y rostro a esta terrible situación. Es el caso de Aslan, un joven de 17 años que recorrió más de 500 kilómetros con su perra Rose hasta llegar a Lesbos, una isla griega situada en el Mar Egeo y cercana a las costas de Turquía.

Te contamos cómo un refugiado sirio recorrió 500 kilómetros con su perrita

husky siberiano

El joven viaja solo con unas pocas pertenencias y con provisiones en su mochila y, en un transportín, carga a su perra, una cachorra de Husky Siberiano. El animal cuenta con un pasaporte para poder trasladarse de un país a otro.

“Amo a esta perra, la necesito”, contó Aslan, que, cuando tuvo que abandonar Damasco, su lugar de residencia, no dudó ni un instante de llevar a su mascota consigo. El joven calcula que, para alcanzar territorio europeo, debió caminar más de 500 kilómetros.

Se estima que unas 5 mil personas llegan a diario a las islas griegas huyendo de la guerra en Siria. Algunos, al igual que Aslan, llevan con ellas a sus mascotas. Es el caso de un refugiado que atravesó el mar junto a su gatita Zaytouna, que significa aceituna en árabe. La imagen de este hombre y su minina se viralizó en las redes.

La historia del joven refugiado sirio que recorrió más de 500 kilómetros con su perrita Rose debería servir de ejemplo para aquellos que abandonan irresponsablemente a sus mascotas, como si fueran objetos desechables.

Las mascotas, víctimas inocentes de los conflictos armados

Pero el drama humanitario que generan los distintos conflictos bélicos suele dejar en un segundo plano la tragedia que también sufren los animales domésticos en estos terribles escenarios.

Aunque casi nunca sean noticia en los distintos medios de comunicación, estos seres inocentes también mueren, son heridos o quedan desamparados a causa del fallecimiento o el desplazamiento forzoso de sus propietarios.

Aquellos que logran sobrevivir a los ataques, deben enfrentar el desafío de procurarse alimento en un territorio que quedó arrasado.

Así es que, tiempo atrás, se conoció la historia de un chofer de ambulancias que alimenta a 150 gatos que quedaron desamparados en Alepo, una de las ciudades sirias más afectadas por la guerra en Siria.

La guerra que todo lo arrasa

Sin embargo, no solo las mascotas resultan inocentes víctimas de estos conflictos. También se ven afectados los animales que se encuentran en:

  • Estado salvaje
  • Zoológicos
  • Criaderos
  • Granjas
  • Reservas

Por ejemplo, todavía estremece la noticia de los animales del zoológico de Gaza que perecieron de hambre y sed a causa del enfrentamiento entre palestinos e israelíes.

Un mundo de contrapuntos

Saber que un refugiado sirio recorrió 500 kilómetros con su perrita en busca de un destino mejor, debería hacer reflexionar a aquellas personas que abandonan a sus mascotas cuando se aburren de ellas o les molestan, creyendo que son objetos que se pueden desechar a su antojo.

En medio de una situación desesperante, Aslan no dudó ni un instante en llevar a Rose consigo e inició con ella una travesía, guiado por el amor y la lealtad. Dejar al animal abandonado a su suerte en Damasco no fue una opción válida para el muchacho bajo ningún punto de vista.

Contrariamente, en lugares donde la vida no resulta tan dura, las protectoras recogen cada vez más animales que han sido echados a la calle por sus irresponsables propietarios.

husky siberiano

Horizontes y utopías para Aslan y Rose

Si bien el horizonte se aleja cada vez que queremos acercarnos a él, como canta Joan Manuel Serrat, no deberíamos perder la esperanza de que un mundo mejor es posible.

Ese mundo mejor no debería tener ni guerras ni animales abandonados por la irresponsabilidad de sus dueños.

Puede sonar utópico, pero la utopía, según nos reveló hace algún tiempo el gran escritor uruguayo Eduardo Galeano, sirve para seguir caminando.

Así lo entendió Aslan, que camina con su perrita en busca de una mejor vida para los dos.

Imagen cortesía de Jeffrey Beall.

Te puede gustar