Redescubierta la abeja más grande del mundo después de 38 años

La abeja gigante de Wallace tiene una envergadura de 63 milímetros y una longitud de 39 milímetros. En contraste, la abeja más pequeña que existe tiene tan solo reporta 1,8 milímetros de largo.
Redescubierta la abeja más grande del mundo después de 38 años
Cesar Paul Gonzalez Gonzalez

Escrito y verificado por el biólogo Cesar Paul Gonzalez Gonzalez.

Última actualización: 09 febrero, 2022

En 1858, Alfred Russel Wallace encontró en las selvas de Indonesia una hermosa abeja nunca antes vista. Esta sería la primera y última vez que se vería a este ejemplar, ya que desaparecería por más de un siglo sin dejar rastro. A esta especie se le nombró como la abeja gigante de Wallace en tributo a este afamado naturalista de la época.

Este himenóptero es considerado la abeja más grande del mundo, pues su tamaño supera con creces el de otros especímenes. Desapareció por varios años y se temía que estuviera extinto. Sin embargo, gracias a una campaña que buscaba redescubrir a esta y a otras especies “perdidas”, se pudo volver a ver con vida. Sigue leyendo este espacio para que descubras la historia detrás de este magnífico insecto.

Wallace y su abeja gigante

Alfred Russel Wallace fue un naturalista que, junto a Charles Darwin, destacó por fundamentar las bases de la selección natural. Al igual que esté último, Wallace emprendió un viaje en 1854 al archipiélago malayo, donde descubrió varios animales increíbles. Los describió de manera meticulosa y comenzó a publicar todos sus hallazgos. Para el año 1862, ya contaba con más de 50 artículos y notas sobre ellos.

Casi a finales de su viaje (1858), Wallace mencionó en apenas unas cuantas palabras el descubrimiento de una peluda y gigante abeja negra. Era tan grande como un dedo humano y tenía unas mandíbulas parecidas a las del escarabajo ciervo. Para ese momento no se sabía lo importante que sería este suceso, ya que solo formaba parte de las cerca de 1000 especies nuevas que describió por su cuenta.

Poco más de un año después del descubrimiento, Wallace envió el ejemplar que había encontrado al entomólogo Frederick Smith para que lo analizara a profundidad. En 1960 se publicó un artículo en el que se especificaban las características de la abeja y recibió el nombre científico Megachile pluto. Además, se reconoció que era la especie más grande de la familia Apidae que se había encontrado hasta ese momento.

A partir de este punto en la historia, la abeja más grande del mundo no volvió a ser vista durante más de 100 años. De hecho, se llegó a pensar que estaba extinta debido a que se comenzaron a talar los bosques cercanos a su área de descubrimiento.

Reencuentro de la especie perdida

En 1981, el biólogo americano Adam Catton Messer redescubrió de nuevo la especie, pero en esta ocasión se logró fotografiar por primera vez. Los ejemplares fueron hallados en 3 islas indonesias: Bacan, Halmahera y Tidore. Además, se descubrió que usan las colonias de ciertas termitas para formar sus nidos, pues sus enormes mandíbulas les permiten “raspar” el hueco de los troncos y construir con su resina.

Este extraño comportamiento explica el parecido físico que tiene la especie con el escarabajo ciervo. Asimismo, se descubrió que la razón por la cual no se había encontrado de nuevo a la abeja era por desconocer que construía sus nidos dentro de la madera.

El único problema es que, a pesar de todos estos avances en la descripción de la especie, volvió a desaparecer durante 38 años más. Sin embargo, algunas organizaciones sin fines de lucro comenzaron un movimiento para encontrar de nuevo a este y otros seres perdidos.

Las especies más buscadas

En 2017, la organización sin fines de lucro denominada Global Wildlife Conservation publicó una lista con las 25 especies desaparecidas y más buscadas del momento. Entre ellas se encontraba la abeja más grande del mundo, la cual había estado evadiendo a los científicos por más de un siglo. El objetivo era claro: lograr ubicar a este insecto y demostrar por completo que no estaba extinto.

Esta campaña había enfocado sus esfuerzos en redescubrir a estas 25 especies famosas, lo cual ya comenzaba a dar resultados al encontrar a la salamandra de jackson. Por esta razón, se tenían grandes expectativas de que los animales que faltaban también fueran hallados.

El inicio de la búsqueda

La búsqueda formal de esta abeja gigante comenzó a finales de enero de 2019 con una expedición a la isla Ternate, en Indonesia. El grupo que había organizado el viaje estaba conformado por Glen Chilton, Simon Robson, Eli Wyman y Clay Bolt, quienes esperaban encontrar a la especie perdida. Sin embargo, conforme pasaron los días se dieron cuenta de que esta tarea no iba a ser fácil.

El viaje estaba por llegar a su final y el grupo no había encontrado ninguna pista de este himenóptero. No obstante, durante el último día de búsqueda, y casi cuando estaban a punto de rendirse, encontraron un pequeño nido de termitas. No tenían muchas expectativas de que el tronco contuviera realmente lo que buscaban, pues no era el primero que veían en su travesía.

Conforme se acercaron, los investigadores se dieron cuenta de que el interior se encontraba muy bien delimitado y redondeado. También se observaba una sustancia líquida pegajosa en el fondo del nido. Cuando menos lo esperaban, salió del tronco una enorme abeja negra que era idéntica a la de Wallace. Esto era motivo de alegría, pues habían logrado redescubrir a esta enigmática especie perdida.

Este momento no solo quedó en la memoria de los integrantes del grupo, sino que también se tomaron fotografías y videos que respaldaban este gran suceso. De esta forma, tras 38 años desaparecida, la abeja más grande del mundo es redescubierta (de nuevo).

No todo es una buena noticia

Aunque esta noticia debería ser motivo de júbilo para los naturalistas, en realidad les provoca temor y preocupación. Esto se debe a que los insectos son uno de los grupos más amenazados por la pérdida de su hábitat y la contaminación, por lo que se cree que esta abeja puede estar en riesgo inminente.

De hecho, dos ejemplares de la abeja más grande del mundo se habían vendido a través de internet en 2018. El precio fue de 9100 dólares por el primero, mientras que por el segundo se pagó 4150 dólares. A pesar de ser un organismo que podría estar cerca de la extinción, este tipo de ventas son legales.

La razón de ello es que la especie no cuenta con ninguna protección actual para evitar su comercio.

Como te podrás dar cuenta, reencontrar a este organismo es solo el primer paso, ya que también se necesita poner atención a su conservación. Aun así, esta proeza es esperanzadora para los naturalistas y una señal más de que aún estamos a tiempo de evitar la extinción de varias especies.

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  • Frederick Smith (1860). Catalogue of Hymenopterous Insects collected by Mr. A. R. Wallace in the Islands of Bachian, Kaisaa, Amboyna, Gilolo, and at Dory in New Guinea.. , 5(Supplement s1), 93–143.
  • Vereecken, N. J. (2018). Wallace’s Giant Bee for sale: implications for trade regulation and conservation. Journal of Insect Conservation, 22(5), 807-811.
  • Messer, A. C. (1984). Chalicodoma pluto: the world's largest bee rediscovered living communally in termite nests (Hymenoptera: Megachilidae). Journal of the Kansas Entomological Society, 165-168.
  • Gallardo, M. H. (2013). Alfred Russel Wallace (1823-1913): obra y figura. Revista chilena de historia natural, 86(3), 241-250.
  • Bolt, C. (2019) Rediscovering Wallace's Giant Bee. Recuperado el 12 de diciembre de 2021, disponible en: https://www.rewild.org/news/rediscovering-wallaces-giant-bee-in-search-of-raja-ofu-the-king-of-bees