Rana tomate de Madagascar (Dyscophus): cuidados en cautiverio

01 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez
La rana tomate es una mascota ideal, pero su situación a nivel legal en el mercado de animales exóticos se ha complicado un poco en los últimos años.

La rana tomate de Madagascar (género Dyscophus) es una elección ideal para aquellos que quieran iniciarse en el mundo de la terrariofilia, pues se trata de un anfibio resistente y poco demandante en lo que a requerimientos ambientales se refiere.

Aun así, debes tener una cosa en cuenta: este animal es el ejemplo exacto de por qué hay que informarse sobre el estado legal de una especie antes de adquirir un ejemplar. Si quieres hacerte con una rana tomate y conocer sus necesidades en cautiverio, continúa leyendo.

Consideraciones iniciales

Se engloba dentro del término «rana tomate» a un total de tres especies del género Dyscophus: D. antongilii, D. guineti D. insularis. Estos tres anfibios son bastante parecidos y habitan en Madagascar, por lo que los cuidados que te vamos a exponer se aplican a cualquiera de ellos. Aun así, las dos primeras especies son las más representadas en el mercado.

Es necesario hacer una apreciación esencial: el género Dyscophus ha experimentado un declive poblacional marcado, por lo que la Unión Internacional de la Naturaleza ha colocado a algunas de las especies en la categoría «casi amenazadas (NT)». Esto se traduce, naturalmente, en una serie de cambios legales en lo que a su comercio se refiere.

A día de hoy, las especies que te hemos nombrado se encuentran en el apéndice II del convenio CITES. Esto significa que su tenencia requiere de ciertas consideraciones legales y que bajo ningún caso se pueden adquirir ejemplares capturados de su ecosistema natural. Nunca compres un animal de origen, menos aún si está incluido en CITES.

Por ello, es necesario que el tutor se asegure de que el ejemplar que va a adquirir haya sido criado en cautividad con los papeles legales pertinentes. Además, tener una especie dentro del apéndice II requiere de un seguimiento y una serie de documentos adicionales. Infórmate en tu tienda de animales exóticos de confianza sobre este tema.

Un detalle de los ojos de una rana tomate.

Cuidados en cautiverio de la rana tomate

Una vez nos hemos quitado de en medio consideraciones legales, es necesario reconocer que estamos ante un género muy fácil de cuidar. A continuación, te mostramos sus requerimientos.

Terrario

En primer lugar, hay que tener en cuenta que los anfibios del género Dyscophus pueden llegar a alcanzar los 10 centímetros de longitud, si bien se mueven bastante poco. Por ello, un terrario de 45x30x30 centímetros de largo, alto y ancho serán suficientes para un ejemplar.

Debido a su naturaleza excavadora, debes colocar una capa de sustrato de unos 10 centímetros de grosor para que el animal pueda enterrarse. El material de elección general suele ser la fibra de coco, ya que es orgánico y si el animal lo ingiere no le causará impactaciones intestinales.

Aunque el enriquecimiento ambiental no es del todo necesario en esta especie, siempre es bienvenido. Puedes meter escondrijos, ramas y plantas tropicales en el terrario para simular un ambiente natural. Recuerda colocar un pequeño plato con agua muy poco profundo, pues el anfibio acudirá a él a hidratarse.

Parámetros ambientales

Estamos ante un género endémico de Madagascar, por lo que ya podrás sospechar los rangos climáticos que necesita. Te los resumimos a continuación:

  • Temperatura: la temperatura del terrario debe encontrarse entre 24-26 ºC. Este valor puede ser mayor en los meses de verano, pero nunca menor. Durante el invierno puedes conseguir esta temperatura colocando una manta térmica a un lado del terrario o bajo él, pero siempre por fuera del cristal.
  • Humedad: la humedad relativa debe estar en un 70 % aproximadamente. Esto se consigue rociando con agua la instalación unas 2-3 veces al día. El sustrato siempre debe estar húmedo, pero no empapado.
  • Luz: no es necesario ningún foco especial para el mantenimiento de la especie.

Alimentación

Como todos los anfibios, la rana tomate es exclusivamente carnívora. Solo aceptará presas vivas, entre las que se encuentran grillos, gusanos de la miel, cucarachas y otros invertebrados de tamaño medio. La alimentación se realizará cada 2-3 días y una vez a la semana las presas deberán espolvorearse con vitaminas y calcio.

No abuses de los gusanos en la dieta, pues estos tienen un contenido muy alto en grasas. Que los grillos o las cucarachas sean siempre la base.

Dos ejemplares de rana tomate.

Consideraciones finales sobre la rana tomate

Simular las condiciones reproductivas de la rana tomate en el entorno del hogar es prácticamente imposible, ya que solo se ha conseguido  su cría en núcleos zoológicos bajo parámetros muy específicos. Si adquieres una pareja, no esperes que vaya a tener descendencia.

Por lo demás, este animal es extremadamente fácil de cuidar y puede llegar a vivir hasta 10 años en cautiverio. Si mantienes la temperatura relativamente alta y no dejas que el terrario se seque en ningún momento, seguro que tu rana tomate se desarrolla correctamente y vive por muchos años.

  • EXAMEN DE LAS PROPUESTAS DE ENMIENDA A LOS APÉNDICES I Y II, CITES. Recogido a 30 de noviembre en https://cites.org/sites/default/files/esp/cop/17/prop/S-CoP17-Prop-38.pdf
  • Dyscophus, amphibianweb. Recogido a 30 de noviembre en https://amphibiaweb.org/species/5530