¿Qué significa que mi perro tenga la nariz seca?

Alba Muñiz 6 mayo, 2015

La nariz húmeda de los perros parece ser una marca registrada. Las glándulas nasales laterales y las glándulas vestibulares son las que producen secreciones para mantener esa humedad tan característica. Sin embargo, a veces, su trufa se pone seca y hasta agrietada. No te alarmes. Ten en cuenta que, a lo largo del día, tu mascota pasa por distintas instancias -relacionadas con el clima y las actividades que despliega- que pueden provocarle estos cambios. En caso de persistir en el tiempo y estar acompañado de otros síntomas, este estado podría estar relacionado con alguna patología.

Consejos para que tu perro no tenga la nariz seca

perro

Los motivos por los que la trufa de tu perro se reseca pueden ser varios. Quizá haya pasado mucho tiempo expuesto al sol, al viento o al frío. O permaneció por un período prolongado en un espacio cerrado, con escasa circulación de aire o junto a una fuente de calor artificial, como una estufa.

Para que el hocico de tu fiel amigo mantenga esa deseable humedad, que tanto te reconforta cuando posa su nariz sobre ti en señal de afecto, ten en cuenta los siguientes consejos:

  • Evita que se tumbe al sol por períodos prolongados.
  • Si tiene costumbre de dormir en el patio, el balcón o en la terraza, asegúrate de que el lugar tenga espacios sombreados.
  • No lo expongas excesivamente al frío y al viento.
  • Cuando lo pasees, elige un camino que, además de sol, presente sombra.
  • Aumenta su provisión de agua e indúcelo a tomarla, para evitar que se deshidrate.

Considera que si la nariz de tu perro empieza a agrietarse por la sequedad, puede estar sintiendo dolor. Además, si esta situación se prolonga en el tiempo, puede volverse crónica. A las grietas le seguirán peladuras, e incluso pérdidas de pigmentación.

Para evitar llegar a este punto, higieniza su trufa con jabón específico para canes y sécala con suavidad. Seguidamente, esparce sobre ella una pequeña cantidad de vaselina o de alguna crema hidrante que pueda ser utilizada en caninos. No te excedas en la aplicación porque lo más probable es que tu perro no deje de lamerse y sufra luego molestias estomacales por la ingesta de estas sustancias. Es recomendable, entonces, que le apliques estos productos por la noche. A la hora de dormir, seguramente, no se ocupará tanto de quitárselos.

Además, si tu mascota pasó mucho tiempo al sol, también puede haber sufrido quemaduras. En este caso, su nariz presentará también enrojecimiento y descamaciones. Estas lesiones son más comunes en animales con piel clara y con hocico rosado. Ten en cuenta que, si estas situaciones se mantienen, el animal puede desarrollar con el tiempo cáncer de piel. Seguramente tu veterinario te recomendará alguna loción para protegerlo de los efectos nocivos del astro rey.

¿Cuándo se impone una consulta al veterinario?

pastillas perro

Si los problemas de trufa seca persisten, es hora de consultar al veterinario. Lo más probable es que el animal tenga bajas las defensas y debas suministrarle algún suplemento vitamínico o cambiar su alimento balanceado.

Si además de sequedad y grietas aparecen llagas, puede haber alguna enfermedad cutánea y tendrás que someterlo a un tratamiento específico.

Si tu perro presenta también diarrea y vómitos, no caben dudas de que la deshidratación es la causa de la sequedad y que la situación puede ser grave. La consulta con un especialista es urgente porque pueden ser síntomas de parvovirus o moquillo. No pierdas ni un instante.

También debes consultar al veterinario si la trufa de tu perro presenta:

  • Sangrado.
  • Secreción de color verde.
  • Engrosamiento o agrietamiento excesivo.
  • Asimetrías.
  • Picazón.
  • Grumos.
  • Bultos o masas.

Recuerda que la observación es la principal herramienta que tienes para darte cuenta del estado de tu mascota. Además, debes confiar en tu intuición, que seguramente te advertirá si está pasando algo realmente malo.

Desterrado el mito de que la trufa seca de un perro es sinónimo de enfermedad, disfruta de un buen paseo con él. Y evítale y evítate los cambios bruscos de temperatura. Así estarás previniendo, por lo menos, uno de los motivos por los que tu amigo de cuatro patas anda por la vida con déficit de humedad en su hocico.

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