¿Qué es la inmunodeficiencia felina?

Alba Muñiz 28 mayo, 2015

El virus de la inmunodeficiencia felina (VIF), que se conoce popularmente como el VIH de los gatos, ataca el sistema inmunológico de los mininos, impidiéndoles que puedan defenderse de distintas infecciones. Como hasta el momento no hay cura ni vacuna efectiva, lo recomendable es cuidar a los animales afectados para brindarle la mejor calidad de vida posible. Será tarea del veterinario indicar el tratamiento más adecuado en cada caso.

El VIF se diagnosticó por primera vez en 1986, dentro de una colonia de gatos en California y, desde entonces, se han registrado casos en todo el mundo. Además, afecta a leones, tigres y pumas.

Síntomas y formas de contagio de la inmunodeficiencia felina

sida en gatos

Salvo que se le haga un análisis específico, el virus no se advierte hasta que el gato empieza a sufrir las primeras enfermedades oportunistas, es decir, las que contrae a causa de sus defensas bajas.

Cuando el VIF entra al cuerpo del animal, comienza a adueñarse de los glóbulos blancos. En esta etapa –que dura entre 4 y 16 semanas– puede padecer fiebre, anemia e inflamación de los ganglios linfáticos. No obstante, en ocasiones, estas manifestaciones son muy leves y pasan desapercibidas.

En una segunda fase, los síntomas parecen desaparecer y el gato estará en apariencia saludable durante un largo período de tiempo.

Finalmente, cuando el virus logre destruir su sistema inmunológico, el minino quedará expuesto a cualquier tipo de infección por parásitos, virus u hongos. Por ejemplo, puede verse afectado por el Toxoplasma gondii o por hemoplasmas (parásitos sanguíneos).

En esta etapa, puede presentar la siguiente sintomatología:

  • Pérdida de apetito
  • Pelaje sin brillo
  • Pérdida de peso, lenta pero progresiva
  • Linfoadenopatía
  • Anemia
  • Problemas estomacales y diarrea
  • Gingivitis
  • Infecciones respiratorias y en los ojos, la piel y el tracto urinario
  • Alteraciones hematológicas
  • Cambios en el comportamiento
  • Convulsiones, deterioro mental y otros desórdenes neurológicos

También existe el riesgo de que padezca algunos tipos de cáncer, como el linfoma. Y, en gatas preñadas, pueden producirse abortos y problemas reproductivos.

Los gatos callejeros, los que están extraviados y los que viven en una casa pero tienen acceso al exterior son los más propensos al contagio.

El VIF se transmite a través de la saliva, cuando un animal infectado muerde a otro y el virus ingresa así en el torrente sanguíneo del gato atacado. Además, una gata infectada puede llegar a traspasar el virus a sus crías. Pero, a diferencia del VIH, hasta el momento no se ha podido establecer que el contacto sexual sea una forma de transmisión.

De todas formas, es recomendable la esterilización de los mininos, para mantenerlos lejos de peleas y apareamientos donde los mordiscones son moneda corriente.

Cómo cuidar a un gato con VIF

sida en gatos

Si tu gato fue diagnosticado como VIF positivo, no desesperes. Si bien la inmunodeficiencia felina no tiene cura aún, puedes hacer muchas cosas para que tu mascota viva durante años en buenas condiciones. Por ejemplo:

  • Realízale chequeos rutinarios aunque lo veas saludable.
  • Proporciónale una dieta alta en proteína y con alimentos de buena calidad.
  • Procura que permanezca dentro de la casa.
  • Mantenlo libre de parásitos internos y externos.
  • Evítale situaciones de estrés.
  • No dejes de llevarlo de urgencia al veterinario ante el menor signo de infección.

Recuerda que, a pesar de que el VIF y el VIH son virus de la misma familia, un gato no puede infectar a un humano o a un animal de otra especie. Es VIF es específico de los felinos y, además, no se contagia fácilmente.

Por eso es improbable que le transmita el virus a otros gatos que convivan con él en la casa. El VIF no se difunde a través de areneros, comederos o bebederos de uso común. Tampoco habrá problemas si tus mininos se acurrucan juntos o juegan.

Lo ideal será, entonces, que tu mascota lleve una vida lo más normal posible y en compañía de los otros animales que habiten en tu hogar.

De este modo, si tu veterinario te sugiere que sacrifiques a tu gato con VIF, alegando motivos de contagio o para evitarle graves padecimientos, mejor cambia de veterinario. Búsca uno que se comprometa a garantizarle la mejor calidad de vida por muchos años y en armonía contigo, con tu familia y con el resto de tus mascotas.

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