Primeros pasos para cuidar una colonia de hormigas

Las hormigas son unos insectos fascinantes y pueden criarse desde casa. De todas formas, hay que tener ciertas nociones claras antes de montar un hormiguero.

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 23 noviembre, 2021

Las hormigas son un grupo de insectos himenópteros pertenecientes a la familia Formicidae. Se trata de un taxón extremadamente diverso que ha colonizado casi todos los ambientes del mundo, lo que ha dado lugar a más de 22 000 especies existentes a día de hoy (de las cuales solo unas 13 800 han sido descritas). Se estima que estos animales forman el 15-25 % de la biomasa animal terrestre.

Existen muchísimas especies dentro de este apasionante grupo y cada una tiene sus necesidades propias, pero hay una serie de consejos universales que todo criador debe tener en cuenta si quiere cuidar una colonia de hormigas a largo plazo. Aquí te mostramos las bases de este apasionante hobby.

1. Ten claras las bases de una colonia de hormigas

Seguramente llegue a tus manos una reina sin alas dentro de un tubo de cristal o plástico. La mayoría de las colonias de hormigas se instauran en cautiverio a partir de una sola hembra fecundada, proceso que se conoce como fundación. Antes de plantearte mantener un hormiguero a largo plazo, debes tener claras las castas que lo conforman:

  • Reina: es el corazón del hormiguero y, en la mayoría de los casos, el único ejemplar capaz de poner huevos fecundados. La reina nace con alas y sale de su colonia primigenia en busca de machos. Una vez es fecundada, guarda el esperma de varios de ellos en su espermateca, se quita las alas y se entierra. Algunas reinas viven hasta 30 años.
  • Obreras: nacen de huevos fecundados puestos por la reina, pero no tienen la capacidad de reproducirse y no poseen alas al eclosionar. Se encargan de expandir el hormiguero, mantener a las larvas, preservar a la reina y buscar comida. Viven mucho menos que  su madre (en general menos de 1 año) y se pueden contar por miles en la colonia.
  • Machos: los machos nacen de huevos no fecundados que la hembra pone cuando la colonia es lo suficientemente grande. Son siempre alados y su única misión es reproducirse, tras lo cual mueren en unos pocos días.
  • Princesas: son reinas potenciales que nacen con alas cuando la colonia ya ha madurado. Alzan el vuelo si las condiciones son propicias y buscan fecundarse para fundar un nuevo hormiguero.

Durante las primeras etapas de la colonia, la reina pondrá huevos que darán lugar solo a obreras, las cuales se conocen como nurses. Como estas nacen en condiciones algo duras y las reservas energéticas de su madre son limitadas, viven menos que las obreras normales. 

2. Identifica a la especie que has adquirido

Antes de continuar, debes tener claros los requerimientos de tu especie en cuestión. Algunas reinas son claustrales y se valen de sus reservas energéticas para poner sus primeros huevos hasta que nacen las nurses, mientras que otras son semiclaustrales y necesitan salir a un área de forrajeo para cazar y consumir proteínas.

Por otro lado, las características de la especie dictaminarán las condiciones en las que debes mantener a tu reina o colonia. Las hormigas europeas suelen aguantar intervalos térmicos amplios (de 15 a 30 °C), mientras que las tropicales no deben bajar de 23-24 °C en casi ningún momento. La humedad relativa también es un parámetro a tener en cuenta.

Algunas especies de climas áridos requieren humedades del 50-60 %, mientras que ciertas hormigas asiáticas necesitan un 90 % o más.

3. El tubo será tu mejor aliado

Como hemos dicho en líneas previas, la inmensa mayoría de reinas se adquieren de tiendas en un tubo con un “bebedero” integrado en el extremo (un algodón húmedo). Este es un medio más que adecuado para la fundación en las especies claustrales, pues le otorga a la reina la humedad suficiente para poder hidratarse y poner sus huevos. En estos casos, no hará falta ni darle de comer.

Cuando nazcan las primeras nurses deberás empezar a otorgarle a la colonia comida en forma de néctar azucarado e insectos muertos (en la mayoría de los casos, pero no todos). No tengas ninguna prisa y no mudes a las hormigas del tubo hasta que observes unas 20-25 obreras. Volcarlas en un hormiguero demasiado espacioso antes de tiempo solo hará que se estresen y mueran.

Esta regla no se aplica en las especies semiclaustrales. Algunas reinas son cazadoras y requieren una área de forrajeo para cazar incluso ellas solas.

4. Alimenta a las hormigas según sus requerimientos

Las primeras obreras tendrán la tarea de alimentar a la reina y nutrirla mientras pone la siguiente tanda de huevos. Podrás ver cómo lo hacen mediante trofalaxia, es decir, la transmisión directa de los líquidos de la boca de la nurse a su progenitora.

En este punto debes tener muy claro qué come exáctamente la especie para cuidar a tu colonia de hormigas. La mayoría de ejemplares incluidos en la subfamilia Formicinae se alimentan de proteína muerta (restos de carne e insectos moribundos) y néctar. Por otro lado, la subfamilia Ponerinae es mucho más agresiva y sus ejemplares cazan invertebrados vivos de forma activa.

La especie Messor barbarus, una de las más típicas, se alimenta sobre todo de semillas. De todas formas, los géneros estandarte (como Camponotus) solo requieren proteína muerta y néctar azucarado.

5. Elige el hormiguero adecuado

Una vez la colonia crezca suficiente, deberás volcar el tubo (con gentileza) o conectarlo a un hormiguero para que las propias obreras y la reina se muden. Es importantísimo elegir una instalación adecuada a la especie, pues es muy común que la colonia se vaya al garete por elegir un mal hormiguero tras la etapa fundadora dentro del tubo.

Es vital que no utilices hormigueros de tipo sandwich (de arena entre 2 cristales), con geles u otros materiales extraños. Busca instalaciones hechas con acrílicos específicas para hormigas, mucho mejor si son antifugas. Algunos modelos son específicos para especies que requieren humedades altas y cuentan con torres de agua o esponjas con depósitos para hidratar el entorno.

Por otro lado, los hormigueros de tipo ytong serán de gran utilidad para especies tropicales que requieran humedades excepcionalmente altas. Ten en cuenta que deberás inyectar estas instalaciones con agua cada cierto tiempo para mantener este valor en un 90 % constante. 

Cuidar a tu colonia de hormigas: ¡disfruta y no bajes la guardia!

Una vez la reina y las obreras se han mudado y el hormiguero cuenta con unos 40-50 ejemplares, la fundación se da por terminada y la colonia empezará a crecer de forma exponencial. Es difícil que la reina muera en este punto, pero nunca debes bajar la guardia. Sigue los consejos que te mostramos para cuidar a tu colonia de hormigas con eficacia en todo momento:

  1. Retira los restos que no sean ingeridos de manera periódica. Si no lo haces, fomentarás que aparezcan infecciones y enfermedades a largo plazo en la colonia.
  2. Haz la diapausa (si la especie lo requiere). Algunas especies de hormigas necesitan una bajada de temperaturas durante el invierno para desarrollarse bien, algo similar a la hibernación de los mamíferos. No te saltes este paso si tu colonia lo necesita.
  3. Cuidado con los ácaros. Los ácaros son una de las mayores amenazas en el hobby de la mirmecología. Si los detectas en alguno de tus hormigueros, baja la humedad de modo drástico (menos de un 60 %) y aísla a la colonia hasta que se desinfecte.

Más allá de todo lo citado, debes tener en cuenta que no todas las especies se mantienen igual y que algunas tienen requerimientos muy específicos. El secreto para cuidar una colonia de hormigas a largo plazo es informarse de manera extensa sobre los requerimientos de los ejemplares en concreto antes de su adquisición y durante el mantenimiento del hormiguero.

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