¿Por qué no hay que amputar las uñas al gato?

Francisco María García · 1 junio, 2016

Todos hemos oído alguna vez que las uñas del gato forman parte de su naturaleza felina, una característica importante de su especie. Mediante ellas, los felinos cazan, juegan, marcan su territorio, caminan y trepan.

La llamada desungulación o amputación de las uñas felinas

Los riesgos de amputar las uñas a los gatos son muy variados. A parte de generar una minusvalía en el animal para la realización de muchas de sus actividades, está demostrado que la mitad de los animales que han padecido esta amputación sufrirán determinadas complicaciones, como es el caso de infecciones, cojeras y otras patologías.

Una vez que se ha producido la cirugía, el gato nunca contará con sus uñas retráctiles, lo cual le convierte en un minusválido para muchas actividades diarias como trepar o jugar. El proceso de desungulación es muy doloroso para el animal, y puede derivar en crónico, además de producirse hemorragias, infecciones, fístulas, cojeras, etc.

Mecanismos de defensa

mi gato

Además, hay que tener en cuenta que las uñas son herramientas que el gato tiene para defenderse de los ataques de otros animales o de sus depredadores. Un felino que ha sido desungulado no podrá caminar de manera correcta ni rascarse, jugar de forma normal o relajarse marcando el territorio con sus garras. Es bastante frecuente que el animal desarrolle diferentes patologías que alteren su comportamiento, como es el caso de ansiedad y agresividad.

La desungulación no se realiza en las clínicas españolas. Todo veterinario debería negarse a llevar a cabo estas nocivas prácticas.

Las mejores soluciones para no tener problemas en casa con las garras del felino

Convivencia

La preocupación de los dueños de los gatos se basa en los destrozos que el animal puede causar entre los enseres domésticos, y esta circunstancia tendrá que asumirse por quien desee tener estas mascotas. Los dueños que vayan a tener a este animal en casa tienen que estar bien informados sobre la forma en que el minino utiliza sus garras, además de los elementos que pueden adquirirse para que el felino afile sus uñas.

Hay que tener en cuenta que la convivencia doméstica es posible entre los dueños y los gatos y sus garras, siguiendo unas determinadas pautas. Se pueden seguir muchas acciones para que el felino no destroce los mobiliarios de casa con sus uñas, sirviendo como ejemplo la colocación de objetos que se caigan y hagan ruido cuando el animal vaya a arañar, lo que provocará que se asuste y deje de hacerlo.

También es positivo cortar las uñas al gato desde pequeño. De esta forma se acostumbrará a manipular sus garras de una forma adecuada o no dañina, y se reducirá su estrés en su época adulta al no poderlo hacer.

Rascadores para gatos

¿Cuál es la razón por la que podemos disponer de algunos rascadores en puntos estratégicos del hogar? ¿Es preferible que nuestro amigo tenga las uñas muy afiladas? Por un lado, situar varios rascadores a lo largo de la casa evitará que el animal tienda a afilar sus uñas en el lugar menos indicado.

Entre las características del rascador, deberá estar en una posición vertical, muy sujeto para no moverse con los arañazos del gato, con una altura suficiente para que el felino se estire bien al hacer sus ejercicio de afilado, y, lógicamente, situado allí donde el gato suele acudir, su lugar preferido.

Para el uso del rascador, cuanto antes mejor. En el momento de introducir el gato en casa de pequeño, es mucho más sencillo que un gatito pequeño se acostumbre al rascador que un felino adulto.

rascador gato

Los rascadores suelen tener diferentes texturas. Y podremos ir probando la que más le guste a nuestro amigo. Suele suceder que en ocasiones prefieran una zona más suave para frotarse y otra más áspera para sus uñas.

También podemos probar con ángulos. Algunos felinos prefieren que el rascador no esté totalmente en vertical, sino que sea una especie de rampa. Muchos rascadores ofrecen diferentes formas y posiciones para que el gato experimente.

En el caso de que haya más de un gato en casa, hay que saber que los mininos marcan su territorio arañando el rascador y dejando en él señales olfativas. Lo ideal, por tanto, es que cada minino tenga el suyo. El primer truco a probar es que rasque el dueño para que el felino lo vea y lo imite con paciencia y la técnica adecuada.