Perros que asisten a clases y ayudan a los niños

El perro es el mejor amigo del hombre. Y también es el mejor amigo y el máximo aliado con el que pueden contar los niños. Los beneficios que traen para los pequeños los animales, especialmente los canes, son numerosos y variados. Por ello, el uso pedagógico y terapéutico de los canes está cada vez más extendido y estandarizado.

Perros que asisten a clases: instrumento para todos los niños

Quizá resulten más populares los casos en que los perros son utilizados en terapias de los niños con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA). También con problemas de movilidad, Síndrome de Down, con dificultades en general para la interacción social o que necesiten trabajar el manejo de la agresividad y la ira.

Pero el empleo de caninos con fines pedagógicos dentro de las aulas de clase en colegios con pequeños sin ninguna condición especial, es una tendencia que está en alza.

Los especialistas que promueven la participación de estos animales en las escuelas, afirman que ayudan a todos los niños a mejorar su concentración y a que el aprendizaje resulte más divertido. Aspectos puntuales como la lectura o la comprensión numérica, se han visto sensiblemente beneficiados por la colaboración canina.

Los perros reducen el estrés en los niños

El éxito de los perros como instrumentos de enseñanza en las clases está íntimamente relacionado con varias investigaciones. Estas  han concluido que estos animales reducen sustancialmente el estrés en los niños.

Situaciones que generan mucha tensión, como leer en público o presentar un examen, en compañía de un can pueden convertirse en experiencias tolerables y perfectamente manejables.

El mismo principio ha sido utilizado en casos de niños que sí requieren atenciones especiales. Los resultados son más que destacados.

Integradores de los niños con su entorno

Desde mediados de los años 90, los perros empezaron a ser utilizados de manera frecuente. Son herramientas para ayudar a niños con autismo a relacionarse con su entorno, socializar y mejorar su calidad de vida en general (y la de sus familiares).

Parte de la ayuda se centra en acompañar a los niños a enfrentar nuevas experiencias. Estas, además, pueden resultar altamente estresantes, como asistir al colegio.

Los beneficios para los niños

Entre los muchos otros beneficios que enumeran los especialistas que utilizan perros entrenados en sus terapias para ayudar a niños con Trastornos del Espectro de Autismo, destacan los siguientes:

Disminución de las conductas de fuga

Un riesgo latente que enfrentan los padres y quienes trabajan con estos infantes. Parte vital del entrenamiento que reciben estos animales es bloquear físicamente los intentos de huida que se puedan presentar.

Cuando los perros son asignados para trabajar en estos casos, en situaciones como salir a la calle o ir al colegio, van anclados al cinturón de los pequeños. Si el niño intenta escaparse, el can que le acompaña se acostará en el piso. Con el tiempo, aseguran los especialistas, estas conductas irán disminuyendo hasta desaparecer por completo.

Tolerancia y manejo de la frustración

Ayudan a la tolerancia en general y al manejo de la frustración. Cuando un niño con autismo se enfrenta a una situación que le desagrada o le genera demasiada angustia, suele responder con gritos u otros gestos estereotipados, como movimiento fuerte de las manos. Estando en compañía de los perros, estas reacciones generadas por la tensión disminuyen progresivamente.

Estimulan la comunicación

Es bien sabido que el contacto ocular para las personas con esta condición es casi imposible de lograr. Sin embargo, a través del trabajo con los perros, los niños paulatinamente van estableciendo contacto visual con las personas que le rodean. También adoptan otras formas de comunicación verbal y no verbal.

En líneas generales, los perros se convierten en agentes motivadores. Son responsables del aumento de las capacidades de interacción social, así como de la atención, la concentración y la autoestima. Los especialistas recomiendan que los niños empiecen a trabajar junto al canino que le sea asignado lo más temprano posible, preferiblemente al cumplir los 3 años de edad.

Otras experiencias terapéuticas y pedagógicas

En los niños con problemas de movilidad, los perros que les acompañan a la escuela. También en otros momentos del día se convierten en mucho más que sus asistentes.

La mayoría de los perros, sobre todo cuando son entrenados con este fin, son muy “niñeros”. Por otra parte, los niños establecen afinidad fácilmente con los animales en general. El instinto de protección y colaboración, así como esa empatía natural entre pequeños y canes, se puede potenciar al máximo, consiguiendo resultados que a los ojos de muchos pudiesen resultar simplemente sorprendentes.