Este perro no sabe dormir acostado por los malos tratos

Francisco María García · 21 febrero, 2017

Harriet es el nombre que su nueva dueña lo ha puesto, una vez que lo ha adoptado. El lugar donde vivía era un infierno para cualquier animal. Al poco de adoptarlo, su nueva amiga se dio cuenta de que no solo este perro dormía de pie, sino que no sabía ni siquiera acurrucarse por los malos tratos.

Una empresa coreana, malos tratos a los perros

Harriet provenía de una empresa coreana que vendía perros para ser cocinados en restaurantes de la ciudad. En sus almacenes había varias jaulas con 200 perros en su interior. Los animales vivían allí, todos juntos y apretados, esperando su trágico final en los fogones.

La asociación Humane Society of Tampa Bay los rescató de aquellas condiciones terribles y de los malos tratos y los puso en adopción.

Una nueva vida

La vida de Harriet ha cambiado por completo. Ahora vive en Florida con su nueva dueña. El animal no tardará mucho en superar el trauma en el que ha estado viviendo durante sus tres años de vida.

Los expertos que han comentado el caso afirman que Harriet no tardará en poder volver a dormir acostado y olvidar los malos tratos recibidos. Y además, mediante el amor que está recibiendo por parte de su nueva dueña, ganará en alegría y valorará más su vida.

Posiciones para dormir de los perros

En función de que estén “al aire libre” o en interiores, los cachorros adoptan diferentes posiciones para dormir. En principio todos los perros optan por descansar en diferentes posiciones que les permiten hacer muchas cosas, desde conservar el calor del cuerpo hasta estar preparados para saltar rápidamente a la acción.

Dormir de lado

A los perros les encanta dormir de lado. Para ellos es una posición descansada, tranquila y relajada. Cuando un perro duerme de lado, lo que significa es que está muy cómodo con su entorno y seguro de sí mismo.

La posición acurrucada es la más frecuente entre los perros. Con las patas escondidas bajo el cuerpo y con la cola envolviendo todo hasta tocar sus caras.

En esta posición, el perro está conservando de forma natural el calor de su cuerpo y protegiendo sus extremidades, la cara, la garganta y los órganos vitales.

Si nuestra mascota tiende a dormir con frecuencia en esta posición, significa que se trata de un animal dócil, sencillo de educar y adiestrar, con una buena disposición.

Durmiendo con la barriga en el suelo

Los perros que duermen en la posición de “panza abajo” pueden no estar muy relajados. Lo que observamos es que sus músculos están todavía demasiado tensos para que puedan dejarse llevar por la deriva de la fase REM del sueño.

Cuando vemos esta posición, lo que nos indica es que el cachorro o el perro no están relajados. Pero esto no tiene por qué ser malo ni negativo. En realidad, pueden incluso ser los más enérgicos y aventureros de todos, dinámicos y preparados en todo momento para la acción y la diversión.

Dormir con nuestra mascota

El perro debe tener su cama propia. Además de los riesgos para nuestra salud, si nuestro can duerme con nosotros, se hará mucho más dependiente. Ello podría generarle problemas serios de ansiedad por separación.

Los problemas de ansiedad en caso de separación pueden llegar a ser tan serios que el perro podría caer en depresión, pérdida del apetito o conductas destructivas.

Otro riesgo de que el perro duerma con nosotros es su costumbre de “marcar su territorio”. Este tipo de hábito en nuestra mascota es muy difícil de quitar. Aunque nos moleste que nuestro perro orine y marque la cama, ellos no entienden de los protocolos de los humanos. Simplemente lo que hace es marcar el lugar donde duerme.

Riesgos para la salud

Son muchas las razones por las que no es higiénico que el perro y el propietario duerman en la misma cama. Lo primero porque hay muchos organismos invisibles que viven en el pelo, en la piel y en las patas del can.

Algunos de estos virus y bacterias son inofensivos, mientras que otros se pueden multiplicar rápidamente y causar infecciones. Estos hongos y bacterias puede que no afecten a nuestra mascota, pero a los humanos sí pueden hacernos daño. Un ejemplo de todo esto es la tiña.

Fuente de la imagen principal: diariocorreo.pe