Un perro entierra a su hermano: unas imágenes impactantes

Alba Muñiz 2 mayo, 2017

Las imágenes parecen hablar por si mismas. En un hoyo yace un can muerto. Otro peludo arrastra tierra con su hocico para taparlo. La noticia se titula “un perro entierra a su hermano”.  Y pasa por lo conmovedor que es reconocer esta costumbre humana -la de sepultar a los difuntos- en un animal. ¿Pero esto es así en realidad? ¿O deberíamos estar hablando de instinto y de conductas que atravesaron los siglos y provienen de épocas en los que nuestras hoy mascotas aún no habían sido domesticadas?

Algunos datos para contextualizar la noticia del porqué un perro entierra a otro can

Internet es una gran caja de resonancia donde todo se viraliza con impresionante rapidez.  También donde en gran cantidad de ocasiones, poco importan los datos precisos. Y mucho menos si la información fue o no chequeada. Solo parecen importar las imágenes y el impacto que se logra con ellas.

El vídeo en el que un perro entierra a su supuesto hermano, o amigo, es un ejemplo cabal de estas cuestiones. Alguien captó ese momento con su cámara y las compartió en las redes. De allí toman la “noticia” algunos medios de comunicación y la replican.

Pero más allá de los pocos segundos que dura la grabación, no sabemos mucho más de lo ocurrido. Se supone que el hecho tuvo lugar en la provincia tailandensa de Buriram. Y si bien se difundió con fuerza en estos días, algunas imágenes ya estaban subidas a Youtube desde hace un año.

Nos cuentan también que el can fallecido había sido atropellado en una carretera. Y que el otro perro cavó el pozo y llevó hasta allí el cadáver. Pero son dos cosas que no se ven en el vídeo. Sí vemos al peludo valiéndose de su hocico para cubrir de tierra al animal muerto. La parte de conmoverse por el accionar “humano” del perro la ponen los espectadores.

En estos días se viralizó en internet un vídeo en el que un perro entierra a otro can. Más allá de lo conmovedoras que resultan las imágenes para muchos, te proponemos un debate que tiene su origen, una vez más, en la creciente humanización de las mascotas.

Apartándonos un poco de la visión humanizada de las mascotas

No estamos con esto queriendo minimizar el sufrimiento real que padecen los canes cuando mueren sus seres queridos, sean personas u otros animales.

Y es que no hace falta recurrir a internet para conocer historias de peludos que no quieren abandonar la tumba de sus dueños. O la de aquellos que se deprimen por la muerte de sus compañeros perrunos o de otra especie.

Pero sí nos parece importante señalar que, quizá, el acto de tapar con tierra a su hermano que realiza el perrito poco tiene que ver con la costumbre que tenemos las personas de enterrar a nuestros muertos.

Pero claro, los humanos somos así y medimos todo con la misma vara, que siempre suele estar a la altura de nuestro ombligo. Y por eso atribuimos cuestiones humanas a nuestras mascotas y no respetamos su naturaleza.

Algunas datos sobre canes y entierros

Un especialista en conducta animal seguramente le buscaría una explicación más precisa a por qué este perro entierra a su congénere.

Desde Mis Animales solo queremos mencionar dos cosas ligadas a conductas instintivas de los canes que podrían llegar a tener relación con el accionar del peludo del vídeo.

Una es el hecho de que muchas perras al parir -desconocemos el sexo del protagonista de esta nota- se comen o entierran a los cachorros que mueren. Es algo que realizan desde hace siglos.

Cuando los canes aún no habían sido domesticados, era imperativo mantener la “madriguera” limpia para preservar a sus otras crías. Además, el olor de un animal muerto seguramente atraería rápidamente a los depredadores.

Si buscas en Youtube, hay más de un vídeo de hembras que entierran a sus cachorros. Y, por supuesto, la cuestión pasa, como no podía ser menos, por destacar la conmovedora actitud humana de la madre perruna que da sepultura a su cría.

Algo sobre la costumbre perruna de cavar pozos

Por otra parte, no está de más recordar que otra costumbre ancestral de los canes es la de hacer pozos y enterrar cosas en ellos, sobre todo comida. Y es que en épocas remotas, los peludos no tenían asegurado a diario su cuenco repleto de alimentos.

Una vez más, uno de los motivos de enterrar parte de su sustento pasaba por que no pudiera ser detectado fácilmente por otros animales.

Así que no queríamos aguarte el momento conmovedor del día que siempre nos traen las redes sociales. Simplemente buscamos aportar otra visión del tema, como para abrir un poco el debate.

No todo es lo que parece. Y no por eso los animales dejan de ser esos seres maravillosos de los que tanto tenemos que aprender.

 

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