Perrita entra en la casa en llamas para salvar a un abuelo

Virginia Duque Mirón · 13 enero, 2016

¡Cómo me gusta contaros este tipo de historias! Y es que a pesar de que la perrita arriesgó su vida, lo hizo con una motivación maravillosa: el amor y la lealtad. ¿Qué hemos hecho para merecer compartir la tierra, nuestro hogar, con seres tan inteligentes y sobre todo altruistas? No te puedes perder esta historia sobre cómo una perrita entra en la casa en llamas para salvar a un abuelo, su fiel amigo.

El incendio por el que una perrita entra en la casa en llamas

perro y gato con persona mayor

Sara, su papá y su perra Bambi, estaban tranquilamente en casa cuando de repente, ocurrió una explosión y todo se incendió y se llenó de humo que impedía que Sara viera nada. Pero Bambi estaba muy cerca de ella y en cuanto la perra ladró, supo que estaba a su lado. Sara la agarró, y empezó a gritar el nombre de su papá una y otra vez: no hubo respuesta.

Sara creyó que su papá ya habría salido así que como el incendio empezaba a empeorar, empezó a correr con Bambi en brazos.

Fue una auténtica odisea salir de la casa en llamas pero Sara estaba muy contenta de haber llegado sana y salva junto a su querida perra Bambi. Dejó a la perrita en el suelo y empezó a buscar a su papá, cuando vio cómo Bambi, corriendo como una loca, de nuevo entró en la casa en llamas. Sara le gritó pero la perrita hizo caso omiso a las llamadas de su dueña.

Bambi y su “abuelo”, el motivo por el que la perrita entra en la casa en llamas

Cuando la perrita entra en la casa en llamas, lo hizo por amor y lealtad a su abuelito humano. Y es que aunque Sara es su dueña legal y legítima, el papá de esta es quien pasa más tiempo con Bambi. Mientras Sara trabaja y hace otras actividades como salir con su novio o hacer deporte, es su papá quien le da de comer a Bambi, quien le cuida, quien le baña, quien le saca a pasear y quien juega con ella.

¿Entiendes ahora por qué una perrita entra en la casa en llamas armándose de valor? Sara aún no lo sabía, pero su papá estaba dentro, ¡el abuelito de Bambi estaba ahí y ella no podía dejarlo! Prefería morir a su lado si fuera necesario. ¡Cuánto altruísmo! Así son los animales, aman sin esperar reciprocidad.

Comienzan la angustia…

Sara estaba convencida de que había alguien más dentro de la casa en llamas y pronto empezó a sospechar que era su padre. Pero su angustia era doble al saber que su amada Bambi también estaba ahí. El fuego lo consumía todo rápidamente, así que aunque Bambi pudo entrar a la casa en llamas, no podía ni salir ni rescatar a su abuelito.

Pero ahí se quedó, a su lado, esperando su rescate. Imagina eso. Bambi salió sin un rasguño del incendio, pero volvió a entrar en la casa en llamas, eligiendo morir junto a su amigo, que seguir viva junto a su dueña.

El rescate

mirada de perro

Los bomberos, esos hombres a quienes tanto les debemos, que se desvelan cada noche por estar alerta para salvar vidas, llegaron a tiempo. ¡Bien hecho chicos! Pronto encontraron a Bambi y al papá de Sara, a quienes los esperaban las ambulancias.

El papá de Sara estaba muy afectado por el humo y salió del edificio sin constantes vitales, pero se recuperó al recibir oxígeno. Bambi también necesitó cuidados que cual persona, la atendieron en una de las ambulancias suministrándole una mascarilla e inyectándole suero para que se recuperara. ¿Quién iba a poder negarle cuidados aunque no fueran veterinarios a esta valiente? Y es que no todos los días una perrita entra en la casa en llamas para salvar a una persona.

Pero esta tan solo es una historia más que nos enseña lecciones y sobre todo, una muy importante: ama a los animales, porque sinceramente, no los merecemos.