Una perra fue encontrada congelada de frío en la cima de una montaña

Francisco María García · 19 septiembre, 2016

Una perra fue encontrada en la cima del monte Elbrús, una montaña ubicada en Rusia, a unos 5642 metros de altura, congelada de frío.

La perra estaba tiritando de frío cuando fue encontrada por deportistas y alpinistas. Apenas la vieron, le ataron una cuerda al cuello para llevarla con ellos y sacarla de ese lugar en el que parecía haberse perdido. Es difícil entender cómo este animal llegó hasta allá.

Afortunadamente, la perra está en perfecto estado de salud

Andrey Orlovskiy, uno de los alpinistas, se quedó con ella en Kislovodsk, Rusia. Allí fue donde el veterinario al que acudieron descartó que tuviera enfermedad alguna por el frío del lugar. A Orlovski le hubiese gustado adoptarla, pero no era posible. No obstante, la perrita no ha tardado en ser adoptada. Ahora se llama Bonnie y encontró un hogar gracias a que el alpinista puso un mensaje para buscarle hogar a través de las redes sociales.

La vida de Bonnie transcurre ahora lejos de las montañas. Vive tranquilamente junto a su nueva dueña, llamada Margarita Shovaeva, con quien se lleva de maravilla.

El frío de la perra en la cumbre

Hay una razón clara por la que en la cima de la montaña hace mucho más frío, a pesar de estar cerca del sol. Esta se debe a la diferencia entre la radiación que llega a la cima y la base de la  montaña.

Intervienen varios  factores: el calentamiento de la superficie terrestre, la presión atmosférica y el efecto invernadero. De esta forma, al llegar los rayos solares a la superficie terrestre, ésta se calienta y devuelve la radiación al espacio en forma de rayos infrarrojos.

Algunos gases de la atmósfera, como el dióxido de Carbono, el vapor de agua o el metano -los llamados gases de efecto invernadero-, dejan pasar la luz visible. No obstante, absorben la radiación infrarroja, impidiendo que el calor escape. Como consecuencia, la temperatura en la superficie de la Tierra es mayor de lo que debería.

Primeros auxilios en caso de congelación, insolación o hipotermia

Cuando nuestro amigo peludo ha estado expuesto a temperaturas de frío intenso durante mucho tiempo, puede padecer congelación o hipotermia.  Es necesario examinar sus orejas, extremidades y cola para saber si sufre de congelación, como palidez en la piel, dolor en las orejas, piel arrugada y fría, etc. Si es hipotermia puede padecer temblores, desorientación, agotamiento e incluso convulsiones o coma.

En el caso de canes con doble capa de pelaje, como los nórdicos, aíslan perfectamente el frío, por lo que es difícil lo padezcan. Sin embargo, un perro delgado o de pelaje corto, cachorro o viejo, tiene muchas posibilidades de padecer estos síntomas. Algunas razas, como es el caso del Boxer, Doberman, Yorkshire, etc., tienen muy poca protección frente al frío.

Hipotermia

Para el tratamiento de la hipotermia, es necesario envolver al animal en toallas calientes, darle líquidos cálidos y poner una bolsa de agua templada (cubierta con una toalla o un trapo) encima de su tripa, sin dejar en ningún momento que la bolsa toque su piel, pues le provocaría quemaduras.

También es necesario tomar la temperatura al perro cada diez minutos, y acudir rápidamente al veterinario.

La hipotermia es un descenso de la temperatura corporal por debajo de los 35º provocado por una exposición excesiva a las bajas temperatura

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Consejos antes del paseo en invierno

Según el pelo que tenga nuestro amigo, no es aconsejable raparle de la misma forma que lo hacemos en verano. Si va a ir a la nieve o hace mucho frío, sobre todo cuando se trata de razas particularmente frioleras como los Galgos, o si tienen el pelo corto, es conveniente que lleven algún tipo de prenda de abrigo.

Si el paseo va a ser largo, es muy recomendable ponerle algún tipo de protector para almohadillas, que forman una fina pantalla que ayuda a prevenir posibles daños.

Otra buena idea es llevar una toalla para limpiarle las patas de cuando en cuando. Evitaremos que se las chupe, pues también la sal es mala para ellos. Y si ha estado correteando, revisaremos las almohadillas para verificar que no se le hayan pegado pequeñas bolas de nieve.

Si, al revisar sus almohadillas, notamos cambios de color o zonas donde le duele al tocar, preguntaremos al veterinario y buscaremos alguna pomada eficaz.