Peleas de perros organizadas, maltrato en el ring

Francisco María García · 27 mayo, 2016

Los perros de pelea se van entrenando desde que son cachorros. Estas prácticas están castigadas por el Código Penal. Entre las razas que más se utilizan para este tipo de prácticas ilegales está el American Staffordshire Terrier, un perro fuerte y valiente. Conozcamos más sobre el sórdido mundo de las peleas de perros organizadas.

Peleas de perros organizadas: crueles y castigadas

perros agresivos

Las peleas de perros implican diferentes cuestiones, todas ilegales, desde el sufrimiento y muerte de animales, hasta el robo de canes para destinarlos a este sórdido espectáculo. Este flujo de crueldad y tortura con los caninos es perseguido por los cuerpos policiales para detener a los implicados, que actúan de forma clandestina e itinerante.

En el año 2012 se pone en marcha, por parte del Servicio de Protección a la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona), varios expedientes sancionadores por las peleas de perros, práctica ilegal, cruel y castigada.

Los servicios públicos ponen a disposición del público diferentes instrumentos y teléfonos para evitar esta práctica ilegal de las peleas de canes. De esta forma, las personas podrán enviar a través de su teléfono móvil tanto videos como fotografías y mensajes que permitirán identificar personas o lugares involucrados en actividades de peleas de perros. Estas medidas están englobadas en una estrategia más amplia para la lucha en contra de las luchas de animales.

Apuestas y maltrato de animales

En cuanto a los organizadores de las peleas, se trata de personas con todo tipo de perfiles, desde altos niveles económicos a otras con reducidos recursos y formación. La clandestinidad ampara a los participantes de las peleas caninas, que además encuentran en Internet una útil herramienta para la organización de estos espectáculos lamentables.

A las dificultades lógicas de la policía para seguir el rastro de los organizadores de peleas, hay que añadir el hecho de que este tipo de detenciones solo se pueden llevar a cabo si se localizan in fraganti a los culpables. Para facilitar la labor de los cuerpos policiales, es fundamental la colaboración ciudadana como instrumento para frenar y denunciar las peleas de perros organizadas.

Las estadísticas arrojan datos que sitúan a los barrios urbanos marginales como el lugar más utilizado para la organización de las peleas.

Los maltratos como fábrica de perros de pelea

El camino de un cachorro de perro que se elige para pelear está lleno de sufrimiento. Es un circuito de tortura que comienza al poco de nacer, ya a los tres meses. En este sentido, se somete al animal a una vida de crueldad y violencia, falta de amor, para que desarrolle una agresividad que le “ayudará” a una mejor competición.

Las peleas de perros organizadas, un delito con pena de cárcel

El Código Penal español establece que las las peleas de perros están tipificadas como delito: “El que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente a un animal doméstico o amansado, causándole la muerte o lesiones que menoscaben gravemente su salud, será castigado con la pena de tres meses a un año de prisión“.

También las leyes de protección animal de varias Comunidades Autónomas castigan como falta muy grave la organización y desarrollo de las peleas de perros.

Entre las pistas que pueden hacer sospechar que en determinado lugar se llevan a cabo peleas de perros encontramos el movimiento de canes (sobre todo de ciertas razas como American Staffordshire Terrier o Bull Terrier) y reuniones a horas intempestivas de gran cantidad de personas con animales.

Acciones de rescate en peleas de perros organizadas

pelea de perros

Entre las actuaciones de la autoridad para defender a los animales están:

  • El rescate de animales de las vías primarias, secundarias y de alta velocidad
  • Ofrecer protección a los animales abandonados y maltratados.
  • Una respuesta eficaz ante los peligros de la agresión animal.
  • Impedir y enviar a la autoridad a los infractores por la venta de animales en la vía pública.
  • Ofrecer ayuda en el rescate de animales silvestres y entregarlos a las autoridades competentes para su resguardo.
  • La retirada de animales que participen en plantones o manifestaciones.
  • Acciones para impedir y remitir ante la autoridad a los infractores que celebren y promuevan peleas de perros.

Todos debemos colaborar con las distintas administraciones para evitar este tipo de prácticas, y no asistir como espectadores impasibles. Si no hacemos nada por evitarlo, si no ayudamos, estas prácticas salvajes continuarán.