Oliver y Ruby, dos amigos inseparables

¿Puede haber algo más tierno que un niño y un perro juntos? ¡Si! Un niño y un perro juntos vestidos de policía… y hasta con una moto para hacer patrullaje incluida. En este artículo te contamos la historia de Oliver y Ruby, dos amigos inseparables y a favor de la justicia en su barrio.

Arriba las manos, somos los amigos Oliver y Ruby

Los niños suelen pensar “Qué serán cuando crezcan”. Pero muchos cambian de opinión a cada rato. Primero bomberos, después astronautas, tras ello futbolista y después carpintero. Esto no le ha pasado a Oliver, un pequeño de 5 años quien desde casi toda su vida dijo que quería ser policía.

Pero no deseó esperar hasta ser mayor. Así pues, comenzó a practicar desde temprana edad. Influenciado por la televisión y apoyado por sus padres, el niño recibió un regalo increíble: una moto patrulla y un uniforme azul que por supuesto incluía unas gafas de sol estilo Ray Ban. Entre los presentes había otro paquete que le llamó la atención: ¡El uniforme para su perrita Ruby! Ahora si que la diversión estaba asegurada.

Al principio paseaba por las calles cercanas de su casa vestido para la ocasión. Pero luego Oliver quiso ir por más: convertirse junto a su mascota en un policía de verdad. Por eso pidió a sus padres que le llevaran a la jefatura de la ciudad (Overland Park, Estados Unidos).

Los oficiales lo llevaron a recorrer la estación de policía. También se tomaron muchas fotografías juntos y antes de irse le entregaron una placa honorífica que lo acredita como “ciudadano ejemplar” y “amigo de las autoridades”.

Cuando el niño supo que había perros policías en la estación, quiso entrenar a su perrita de cuatro meses. El padre del pequeño, Brandi Davis, dice que Oliver está muy entusiasmado con la idea de realizar sus “labores policíacas” por el barrio.

La cachorrita ya ha aprendido los comportamientos básicos y los comandos elementales para convertirse también en oficial (según cree el niño). Los amigos y jóvenes policías hacen trabajos sociales en el asilo de ancianos local para alegrar las tardes de los abuelos.

La historia de un niño con capacidades especiales y su perro de tres patas

Dicen que las almas se encuentran por designios divinos. Después de leer esta historia creerás profundamente en ello. Owen Howkinses es un niño que nació con una malformación extraña llamada Síndrome Schwartz-Jampel. Esta lo tenía sumido en una grave depresión. Todo eso cambió cuando conoció a Haatchi, un perro que se convirtió en su mejor amigo.

Owen, de 8 años, padece problemas en sus articulaciones, huesos y músculos. Desde que tomó conciencia de su enfermedad, se sumió en una profunda tristeza. No se relacionaba con nadie, no quería tener visitas, no le gustaba salir a la calle y tampoco ir a la escuela. Los padres decidieron regalarle un perrito que también tenía una discapacidad: le faltaba una pata tras haber sido atropellado por un ferrocarril.

Owen comprendió que no era el único ser “especial” en este mundo y que si el perrito era feliz con su problema, él también podría serlo. Ahora pasan juntos todo el día y Haatchi no se despega ni un minuto del lado de su amigo.

Un niño y un perro nacen el mismo día y se consideran hermanos

Por último contamos la historia de estos dos amigos pequeñines que comparten no sólo la fecha de nacimiento, sino también miles de aventuras. Todo comenzó cuando una mujer llamada Ivette Ivens (de profesión fotógrafa) vio en un anuncio de adopción de mascotas que un cachorro de Bulldog había nacido el mismo día que su hijo Dilan. Así pues, decidió ir a buscarle.

Ivette llevó a casa al “ser que estaba destinado a vivir con su bebé” y le puso Farley. Desde la primera vez que se vieron el niño y el cachorro se volvieron inseparables: duermen, comen y hasta se bañan juntos. Ella cree que Dilan considera a Farley su hermanito peludo, como si fuesen gemelos.

Fuente de la imagen: static.iris.net.co

Guardar

Categorías: Animales domésticos Etiquetas:
Te puede gustar