¡No al maltrato! Los dueños de los perros encadenados se castigan por ley

Virginia Duque Mirón · 6 marzo, 2016

Cuando me mudé al país de Centro América en el que vivo me chocó ver que la cultura y el pensamiento sobre tener una mascota era muy diferente a España, mi país natal. Para aquellos que tienen un animal de compañía, entienden que esta llega a formar parte de la familia, es un miembro más que puede andar a sus anchas por la casa, al que se baña, se alimenta y se cuida, por eso no entiendo la práctica de los perros encadenados.

Sin embargo donde vivo, los animales, en este caso los perros, son vistos como algo que tener en casa, como si fueran parte de la decoración. Hay personas que apenas tienen los medios para conseguir alimento para ellos y tienen varios perros en casa, a los que no alimentan, no dejan entrar en casa y la mayoría de las veces los tienen atados.

Siempre me preguntaba, ¿y esto no está penado por la ley? ¿Acaso no es maltrato? Sin contar que enseñan a los niños a pegarles con un palo y les dejan hacer mil barbaridades con ellos. Desgraciadamente, en este país parece no haber leyes contra este tipo de maltrato, o si las hay, no las aplican.

Pero este tipo de maltrato “camuflado” está penado por ley en cientos de países. Veamos las penas que se aplican.

Efectos en los perros encadenados

Autor: Jon Hurd
Autor: Jon Hurd

Los dueños que realizan este maltrato camuflado no entienden que los perros encadenados sufren psíquica y emocionalmente, además de físicamente.

Los perros encadenados pueden hacerse daño al querer ir a un lugar más lejos de lo que su cadena lo permite. Por otro lado, esto puede causarles marcas e incluso hacer que su pelo de la zona en la que está puesta la correa se caiga sin posibilidad de crecer de nuevo.

Un perro encadenado también podrá sufrir depresión, hacerse agresivo o sumirse en un profundo estado de tristeza que le haga no comer e incluso le pueda ocasionar la muerte.

No serán perros sociables y les hará falta el calor humano y de otros congéneres. Y es que los perros son muy dependientes y necesitan amor, cariño y atenciones.

Sin duda este es un tipo de maltrato que no puede quedar sumergido y que hay que denunciar. Ahora bien, ¿cómo hacerlo?

¿Perro encadenado? Denuncia el maltrato

En España se ha creado una organización llamada Sen Cadeas, que traducido del gallego significa sin cadenas. Esta organización se encarga de recopilar los casos de este tipo de maltrato, llevarlos a los tribunales e intentar por todos los medios ganar consiguiendo que el animal sea liberado y dado en adopción a otra familia y que el anterior dueño pague con cárcel o de otras formas.

Las denuncias se pueden hacer a través de Internet de forma muy sencilla. Solo te pedirá tu nombre y apellidos, localidad y un email. Tus datos serán confidenciales y en caso de juicio no saldrán a la luz si así lo solicitas.

También deberás relatar de manera corta los hechos a denunciar dando los datos oportunos. Hay una sección en la que es posible adjuntar fotos, lo cual es excelente, ya que estas son una firme prueba que ayudará a la organización y posteriormente a los jueces.

Autor: Jan Truter
Autor: Jan Truter

Sen Cadeas está abierta al diálogo, por lo que lo primero que intentan es enviar a agentes de policía u otros expertos contra el maltrato animal para hacer ver a la persona por qué el animal sufre y se le ruega cambiar la actitud. Si no desiste y se rebela, se hará una denuncia formal que llegará al tribunal que corresponda.

El objetivo es que las personas se conciencien de que los animales son seres vivos con necesidades, y que no se les puede encadenar privándoles de suplirles sus necesidades emocionales y en ocasiones físicas.

Aunque Sen Cadeas debe seguir las legislaciones contra el maltrato de cada comunidad autónoma, por suerte, en España, en la mayoría de ellas este maltrato camuflado está penado por ley. Esperamos y deseamos que en aquellos lugares del mundo en los que aún no se aplican estas leyes o que no existan, se creen y podamos llegar a compartir el planeta con nuestros queridos amigos los animales, más que creernos los dueños de todo.