Un niño filipino cumple su sueño y crea un albergue animal

En todos los lugares hay perros callejeros, pero desde que vivo en un país en vías de desarrollo, me di cuenta de cuántos perros callejeros hay. A veces es difícil conseguir alimento para que las personas coman por la escasez de trabajo, así que los animales pasan a ser una última prioridad, yo diría que más bien salen de la lista de prioridades.

No obstante, aún hay personas con un corazón más grande que ellos mismos y que están dispuestos a darlo todo por ayudar a estos animales. Ese es el caso de Ken, un niño de 9 años que vive en Filipinas, también un país en vías de desarrollo, el cual ha creado un albergue animal. ¿Te gustaría conocer su historia?

Ken y su meditación

Desde pequeño, cada día, cuando iba al colegio, Ken se encontraba con perros que vivían en la calle. Él sentía tristeza por ellos, quería darles cariño, pero su mamá se lo negaba temiendo que pudiera contraer una enfermedad. Pero como todos los niños, Ken fue creciendo y pronto empezó a ir solo a la escuela.

niño y su perro
Autor: Happy Animals Club

Cuando esto sucedió, su mamá ya no estaba para negarle una caricia a los perros desamparados que vivían en las calles de su ciudad. Así que un día, yendo hacia la escuela, al encontrarse con estos vecinos callejeros, los llamó.

Empezaron a gruñir, a ladrar, “estaban asustados y tenían miedo de las personas”, dice Ken. Sus intentos diarios por acariciar a estos perros no surtía el efecto deseado por Ken, así que decidió pasar al plan B.

Ken y su plan B

Ken pensó en cómo podría atraer a estos animales hacia él. Pensó qué era lo que podrían necesitar. ¡Comida! ¿Cómo no se le había ocurrido antes? Se armó de valor y decidió hablar con su mamá del tema. Esta accedió a que Ken diera de comer a esos animales, pues le pareció un gesto noble y generoso que la hizo sentirse orgullosa de su hijo.

Ken y su familia no tenían muchos recursos, pero su mamá guardaba las sobras de su comida para que Ken las llevara al día siguiente camino al colegio y se las diera a los que quería que fueran sus nuevos amigos. De vez en cuando, incluso se podían permitir comprarles unas latas de comida preparada para perro de baja calidad. “No era mucho, pero era más de lo que tenían”, explica Ken.

A su papá empezó a picarle la curiosidad por esta obsesión de su hijo por ayudar a los animales desamparados y empezó a acompañar a Ken al colegio para conocer a sus nuevos amigos. Ken había logrado ganarse su confianza, y en cuanto lo escuchaban o lo olían, los animalitos corrían a su presencia.

niño y papá
Autor: Happy Animals Club

El papá de Ken vio ese acto como algo tan tierno que decidió que debía hacer algo por ayudar a su hijo. Se sensibilizó al ver a su hijo en acción y no pudo evitar hacerle unas fotos que plasmaban el solidario momento.

Se entristeció al ver el estado en el que estaban los animales y se apenó por no poder hacer más por ellos. Ken empezó a alimentar en su mente el deseo de tener un lugar donde cuidar y poteger a esos perros. Este le dijo a su papá que cuando fuera grande crearía un albergue animal.

El deseo de Ken se hace realidad

Después de conversar y mucho pensar, los papás de Ken decidieron hacer públicas las fotos de Ken en internet y contar su historia y sus deseos. Pronto empezaron a recibir mensajes de algunas personas dispuestas a donar fondos para cuidar de estos cachorros.

Pronto tuvimos fondos suficientes para darles comida de alta calidad y cuidados veterinarios. Además, mi papá y yo construimos un pequeño refugio en nuestro garage”, nos cuenta Ken.

Autor: Happy Animals
Niño y su perro

Los perros se recuperaron rápidamente, sus heridas sanaron, cogieron peso y su pelo embelleció. Ken piensa que pronto podrá darlos en adopción. Gracias a la web Happy Animal Club, Ken sigue salvando cachorros de la calle y dándoles los cuidados necesarios en su albergue animal.

¿No te parece una historia enternecedora? Después de conocer lo que un niño de 9 años fue capaz de hacer, no podemos negarnos a la hora de cuidar a un animal callejero, no hay excusas. Aprendamos de este bondadoso niño y hagamos todo lo que esté en nuestras manos por hacer de este mundo un lugar mejor.

Imágenes cortesía de Happy Animals Club.

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