¿Para qué sirve el microchip en las mascotas?

Francisco María García · 16 agosto, 2016

La implantación de un chip en nuestras mascotas se ha convertido en la herramienta más eficaz para tenerlas controladas. En el supuesto de pérdida, abandono o robo del animal, si alguien lo llevara a una protectora o al veterinario, sería identificado de inmediato.

¿Qué es el microchip?

El conocido microchip es un sistema electrónico de identificación de animales formado generalmente por dos partes: una es el microchip en sí, y la otra es la cápsula por la que está cubierto. Esta cápsula es de un vidrio suave y biocompatible (no provoca alergias) y es tan pequeña como un grano de arroz.

¿Cómo implantar el microchip?

microchip para perro

El proceso de implantación del chip lo tiene que llevar a cabo un veterinario. El experto introduce la cápsula en el cuerpo del animal, a la altura de la nuca, y mediante un inyector la empuja una vez atravesada la piel.

Cada uno de estos dispositivos chip tiene almacenado un conjunto de códigos de números únicos, algo así como el DNI del animal.

Este microchip se coloca una sola vez en la vida de la mascota y permanece en su cuerpo para siempre. La información relativa al perro o gato queda registrada en la base de datos del Censo Canino que tiene cada Comunidad Autónoma, en el que se almacena la información relativa a cada chip (el nombre del dueño, su dirección y uno o dos teléfonos de contacto).

La edad ideal para poner este chip es a partir de un mes y medio o dos meses. Después de esa momento, se puede implantar en cualquier mes de vida del animal.

La exactitud de los datos aportados

Es fundamental que los datos proporcionados al veterinario sean exactos, ya que esta información es la que se quedará registrada en la base de datos y la que se utilizará en caso de pérdida del animal.

Si se produjera un cambio de propietario o de domicilio, lo más adecuado es contactar inmediatamente con el veterinario, que nos hará firmar los impresos correspondientes para que el cambio figure en la base de datos. A efectos legales, el propietario del animal es el que figura en esta base de datos, por lo tanto, es también el responsable de cualquier daño que pueda causar la mascota.

Como es lógico, cuando el animal fallezca, también tenemos que comunicarlo mediante un documento firmado por nuestro veterinario.

En lo que se refiere a España, la Comunidad de Madrid fue la primera en obligar a identificar a perros y gatos con el microchip. Progresivamente, otras comunidades autónomas han adoptado las mismas medidas y parece que el control de mascotas es mayor, pero ni de lejos el deseado.

La utilidad del microchip

Implantar el chip a nuestras mascotas puede aportar diversas ventajas:

  • En primer lugar, supone un reconocimiento legal de que somos dueños y titulares de nuestra mascota. No pueden falsearse los datos incluidos en el microchip.
  • Si el animal se pierde, tanto veterinarios como protectoras y autoridades (SEPRONA), mediante un lector, pueden acceder a nuestros datos.
  • La identificación por chip ayuda a evitar el abandono, entre otras cosas porque la ley castiga con sanciones bastante elevadas a las personas que abandonan o maltratan a un animal. De esta manera, se puede probar quién es el propietario y responsable legal de un animal maltratado o abandonado.

En el caso de pérdida o robo…

gato microchip

Lo que más rápido funciona a la hora de identificar a un perro u otra mascota que se ha perdido es notificarlo lo antes posible a la Policía Local, al Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil), al Ayuntamiento, a la Reiac (Red Española de Identificación de Animales de Compañía) y al centro de adopción del animal, en el caso en que este fuera adoptado.

En el escrito que dirigimos a estos organismos y entidades, indicaremos el número del chip y el nombre del animal, nuestros datos personales y, si lo sabemos, la fecha y el lugar donde se perdió o nos robaron a nuestra mascota.

El contenido de la ley

En España, la ley obliga a identificar a los animales de compañía, incluso a los gatos que no salen de casa, para el caso de abandonos, pérdida, robo, etc. En algunas comunidades se identifica al animal mediante el tatuaje o el chip, pero cada vez son más las que obligan a implantar el sistema electrónico.