En México se aprueba una legislación para prohibir peleas de perros

Alba Muñiz · 2 marzo, 2017

Los avances a nivel legislativo contra el maltrato animal han tomado gran impulso en los últimos tiempos en Latinoamérica. En este caso, el protagonista de la noticia es México. Y es que el país azteca ha dado un gran paso para lograr la prohibición total y, a nivel nacional, de la peleas de perros.

Avances legislativos para terminar con las peleas de perros

Si bien en la actualidad, en muchas de los 32 entidades federativas en las que se divide el país, no está permitida este tipo de actividad, no existe una política nacional en contra de este accionar.

Por eso, el Senado mexicano aprobó una reforma del Artículo 87 BIS 2 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente. Así, además de prohibirse la realización de peleas de perros, se obliga a los gobiernos federal, estatales y municipales, a que se otorgue un trato digno a los canes.

También se busca sancionar con penas de hasta un año a quienes estén involucrados en esta actividad. Pero, para que esta norma se haga efectiva, es necesario, asimismo, la aprobación de una reforma del Código Criminal Federal. Este último paso se estima que se cristalizará en los próximos meses.

En el Congreso mexicano avanzan reformas legislativas para lograr que, a nivel nacional, queden prohibidas las peleas de perros, una de las formas más atroces en que se manifiesta el trato cruel h hacia los animales.

Riñas de canes, una actividad arraigada en ciertos sectores

Sin embargo, las peleas de canes suelen ser moneda bastante corriente para ciertos sectores de la sociedad mexicana. Y, la organización de estos actos de forma clandestina, son denunciados a menudo por organizaciones que defienden los derechos de los animales.

Si recordamos Amores perros, la ya legendaria ópera prima del director mexicano Alejandro González Iñárritu, caeremos en la cuenta de que, una de las historias, giraba en torno a peludos involucrados en este cruel negocio.

Pero también, el hecho de que las peleas de perros se prohibieran recientemente en todo el territorio de los EE.UU., hizo que muchos ciudadanos de ese país crucen a México para seguir lucrando con este tema. Es que, en territorio de Donald Trump, también es ilegal asistir a esos encuentros.

Las peleas de canes, un buen negocio para mafias y pandillas

De todas formas, convengamos que con solo la modificación de una norma no se termina con un delito. De aquí en más deberán multiplicarse los controles para evitar que las peleas de perros continúen desarrollándose de manera clandestina.

Es que, a pesar de los avances a nivel legislativo, las riñas de canes siguen siendo un negocio rentable. Por ejemplo, en EE.UU., es un fenómeno que atañe, principalmente, a las pandillas y a distintas organizaciones mafiosas. Y está focalizado, sobre todo, en los estados del sur y del este.

Se trata de un hecho ilícito bastante difícil de combatir, debido a que estos grupos se mueven de forma muy hermética, gracias a la telefonía móvil e internet. Es que, a través de mensajes encriptados, se organizan peleas y se convoca a los apostadores.

Que la ley se cumpla es fundamental para eliminar una forma de maltrato atroz de los canes

Volviendo a territorio mexicano, suele mencionarse a Aguascalientes, por ejemplo, como un lugar donde las peleas de perros parecen ser cosa de todos los días. Pero no solo a nivel de apuestas. A veces, se hacen por el el solo hecho de medir fuerzas entre oponentes. O, aunque cueste entenderlo, para contemplar como dos perros se destrozan.

Pero las asociaciones de animalistas también denuncian la realización, en esta ciudad, de un torneo internacional clandestino de riñas de canes. Allí asisten, principalmente, participantes de Brasil, España y, cuándo no, de EE.UU.

Así que, es de esperar, que los avances en materia de legislación permitan ir erradicando este maltrato atroz que algunos humanos ejercen contra estos seres indefensos. Pero ademas,  muchos de estos animales son calificados, también por algunas leyes, como perros potencialmente peligrosos.