Mascotas: las mejores niñeras

Irene Peláez · 30 marzo, 2015

Cuando llega a casa un nuevo bebé las preocupaciones se multiplican. ¿Y si le pasa algo? ¿Y si se cae cuando yo no miro? ¿Y si…? Pero si hay un perro en la casa, estas preocupaciones disminuyen sobremanera, puesto que lo normal es que el can adopte como su misión cuidar a ese nuevo ser tan importante en la casa: el bebé. Gracias a su lealtad y cariño y a su capacidad de crear vínculos con las personas y especialmente a su instinto maternal con los seres más indefensos, los perros se convierten en las mejores niñeras que una persona pueda tener. Normalmente no llegan al nivel de Nana, la perra-niñera de Peter Pan, que planchaba la ropa, vestía a los niños y les llevaba al colegio; pero sí que cuidarán de que a los niños a su cargo no les pase nada.

 

Enseñan con el ejemplo

Los perros están acostumbrados a enseñar a sus cachorros con el ejemplo, haciéndolo ellos primero y dejando que sus crías lo repitan, una y otra vez hasta que salga. Además, ellos aprenden por repetición, así que naturalmente, creen que es la mejor forma de enseñar.

Por ello, si los perros ven que un bebé está intentando aprender algo y no le sale (sobre todo pasa con actividades motrices, como gatear o levantarse), lo hará delante del bebé hasta que este aprenda.

Creen en una dieta sana

Un perro que haya tomado como misión proteger a un bebé, sabe que la dieta es algo muy importante y no le dejará comer cualquier cosa. Además, los perros tienen cierto sentido de la propiedad y saben distinguir la comida del bebé de otras cosas, por lo que si ve a “su” bebé comiendo algo que no debe, se lo quitará.

Alegran a cualquiera

perro con niña

Los bebés lloran cuando tienen hambre, sueño, el pañal húmedo o quieren atención. Es su manera de comunicar que necesitan algo. Los perros son muy sensibles al ruido porque tienen una frecuencia de audición mucho mayor que la de un humano, por lo que es capaz de detectar cuándo el bebé llora por atención y aparecer a su lado para alegrarle y hacer ruidos para callarle y entretenerle.

Saben cuándo es la hora de acostarse

Un perro bien educado sabe obedecer. Además, por instinto, los perros cuidan a sus crías y se encargan de que estén en su sitio por la noche. De la misma forma, cuando llega la hora de acostar a un niño (sobre todo a partir de la edad en la que aprenden a gatear o a andar y no se están quietos) y el niño se levanta, el perro se encargará de que vuelva a la cama, con cariño pero con firmeza.

Son muy atentos

niño y perro

El calificativo “el mejor amigo del hombre” no se aplica a los perros porque sí. Una de las razones que les hace merecedores de este título es que son muy atentos y siempre están ahí para cuidar y proteger a sus humanos favoritos. Por ello, el perro vigilará el sueño de un bebé cuidándole y protegiéndole para asegurarse de que nada lo molesta y estará siempre cerca por si necesita algo.

Hacen que el baño sea divertido

A algunos perros les gusta el agua. A otros no. Pero todos se encargarán de que el bebé se lo pase bien estando en la bañera mientras vigilan que no salga de ella. Así, los perros jugarán con el bebé y el agua y el niño disfrutará de su rato de higiene.

Les encanta salir fuera

Los perros y los niños comparten muchas aptitudes. Una de ellas es la afición por los juegos y el aire libre, por lo que salir de paseo con niños y perros es una idea excelente. Los niños corretearán por ahí con sus mascotas favoritas y los perros vigilarán que el niño no se haga daño. Además, gracias a su sentido de orientación, cuidarán de que el bebé no se pierda.

Comparten

A los perros les encanta socializarse y jugar en compañía, tanto con otros perros como de humanos. Por tanto, nunca van a ser posesivos con sus juguetes y los compartirán con los niños de su casa. Además, nunca se resistirán a que el niño juegue con sus orejas, le acaricie o intente subirse sobre él. Los perros son muy pacientes y saben que los niños son delicados y adaptarán sus juegos a sus capacidades para que todos puedan pasarlo bien.