¿Tu mascota necesita terapia?

Si piensas que tu perro o gato tiene algunos malos hábitos, no está solo. Del 10% al 15% de los cuidadores dicen tener una mascota problemas de comportamiento. Sin embargo, esto no siempre quiere decir que necesitarás ayuda profesional. Te contamos algunos casos en que tu mascota necesita terapia.

En realidad, se dice que un perro o gato necesita terapia cuando su comportamiento sea un riesgo para él o para las personas y animales a su alrededor. Si este es el caso, debe contratarse a un profesional para determinar el mejor curso de acción.

El primer paso es ver a tu veterinario. Puede haber un problema médico subyacente que necesita ser tratado. Para tener en cuenta, algunos de los problemas que se corrigen con terapia son:

Agresión

Hay varias razones por las que una mascota puede llegar a ser agresiva: puede ser protector de su hogar o familia; posesivo con su comida, la cama o juguetes; ser excesivamente nervioso o simplemente, sentir la necesidad de ser dominante.

perros agresivos

En los perros, los signos de la agresión incluyen gruñido, mostrar los dientes o mordiscos.

Para este caso, cada perro es entrenado lentamente para poder estar más cerca de otros perros sin mostrar signos de agresión. Estas clases pueden ayudar a tu perro a sentirse más cómodo cuando otros perros o personas están alrededor. Esto llevará a que los paseos sean más agradables para todos y te ahorrará muchos problemas.

La agresión en los gatos

Un gato agresivo puede morder y arañar. Ellos suelen escupir, seguir con la mirada fija, aplanar las orejas o exponer sus dientes y garras.

A algunos gatos no les gusta ser acariciados en absoluto. Además, los gatos son territoriales y no quieren ciertas personas o animales en sus áreas.

Las gatas que son madres pueden actuar agresivamente si creen que sus gatitos están amenazados. Otros gatos practican “redirigida agresión”, es decir, que pueden ver otro gato por una ventana, y arañan a las personas o animales que tienen a su alcance.

Los gatos que están enfermos o sienten dolor, por el motivo que sea, pueden ser agresivos.

Si tu gato está mostrando señales de agresión y no se puede determinar por qué, debes llevarlo al veterinario para ver si algo físico puede estar causando el comportamiento. Si el dolor se descarta, un conductista que trabaje con gatos debe ser capaz de ayudar.

Ansiedad

Los ruidos fuertes, permanecer mucho tiempo solos o incluso un cambio en la rutina, pueden alterar a tu mascota.

Los animales pueden mostrar ansiedad de varias maneras. Un perro puede caminar compulsivamente, aullar o ladrar en exceso. Los gatos, generalmente se ocultan o maullan. Ambos animales también pueden desarrollar la tendencia a ser destructivos, hacer sus necesidades donde no deben, lamerse compulsivamente a sí mismos causándose laceraciones, entre otros.

gato estresado

Aburrimiento

Los perros son animales sociales. Si vives sólo y trabajas muchas horas, tu ausencia podría molestar a tu mascota. Los animales que no tienen satisfechas sus necesidades de enriquecimiento mental y físico pueden mostrar comportamientos indeseables.

Si tu perro está solo y aburrido, puedes compensarlo aumentando la duración de los paseos y pasando más tiempo de calidad con él. Pero si tu perro entra en pánico cuando no estás en casa, puede que tengas que consultar con un especialista en comportamiento.

Problemas típicos de los gatos

Los problemas de comportamiento típicos de los gatos pueden incluir problemas utilizando la caja de arena o arañando y destruyendo tus pertenencias personales.

Un gato puede llegar a desarrollar problemas si le cambias de lugar la caja de arena, haces cambios significativos en su entorno o introduces nuevos miembros al hogar sin hacer la debida preparación.

Imagen cortesía de Egidio Maurizio.

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