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¿Los perros van al Cielo?

Si tu can fallece y practicas el cristianismo, es probable que te preguntes si los perros van al cielo. En este artículo se responde a esa pregunta desde el punto de vista de varias religiones.

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 27 noviembre, 2021

Perder a un can es sinónimo de decir adiós a un miembro de la familia. A nivel cerebral, el duelo que sigue al fallecimiento de un animal es el mismo que el experimentado cuando nos abandona una persona. Por tanto, no es de extrañar que los humanos recurran a los mismos mecanismos de alivio y ritos de despedida que con los de su especie, lo que puede hacerte pensar si los perros van al Cielo tras morir.

Todos los habitantes en una sociedad occidental conocen esta idea del cristianismo, en la que los animales van a un lugar mejor tras su muerte gracias a su inocencia y su falta de maldad. Pero, ¿y en otras religiones y culturas? ¿Cómo conciben el paso hacia la otra vida en diversos lugares del globo? En este artículo tienes un repaso general de las diferentes creencias a este respecto, así que no te lo pierdas.

¿Los perros van al Cielo?

La palabra animal proviene del latín, idioma en el que significa “dotado de respiración o del soplo vital, el ánima”. Por tanto, desde tiempos inmemoriales se considera que los animales tienen alma o una energía vital que los dota de movimiento y consciencia.

Según este principio, la religión cristiana considera que los animales poseen un soplo vital recibido de Dios, así como todas las criaturas vivientes del planeta. Por tanto, los perros van al Cielo, pues su espíritu se separa del cuerpo al morir y no pueden ir al Infierno al ser criaturas totalmente inocentes. 

Existe una tesis histórica que dice que Jesucristo no aceptaba los sacrificios animales, pues pertenecía a la comunidad de los esenios, que eran vegetarianos.

Si te interesa este tema, a continuación tienes la visión que otras religiones profesan sobre los animales y la muerte. No te lo pierdas, pues es la viva demostración de que los canes, así como otros no humanos, son tan importantes para nosotros como cualquier otro ser vivo.

La zoolatría

El culto a los animales o zoolatría está presente en multitud de culturas y credos, tanto antiguos como actuales. A continuación podrás aprender qué piensan las diferentes religiones acerca de la cuestión de qué pasa con los animales al morir. No te lo pierdas.

Antiguo Egipto

Los animales son criaturas clave en la mitología del Antiguo Egipto, hasta tal punto que a algunos de ellos se los consideraba encarnaciones de dioses en la Tierra. Los ejemplos más famosos son los gatos de Bastet, los halcones de Horus y los chacales de Anubis, entre otros.

Cuando un animal moría, los egipcios de la antigüedad consideraban que recorría el mismo camino que los humanos hacia el otro mundo. En aquellos momentos en los que un animal sagrado fallecía o se ofrecía como sacrificio al dios al que representaba, se le embalsamaba y momificaba igual que a una persona.

Budismo e hinduismo

Estos 2 sistemas de creencias también utilizan las imágenes de animales como representación para sus deidades. El dios Ganesha del hinduismo, por ejemplo, tiene cabeza de elefante y es reverenciado como removedor de obstáculos y símbolo de la abundancia, la buena suerte y las ciencias.

Tanto budismo como hinduismo consideran que humanos y animales son parte de la misma familia, por lo que causarles daño rompe su principio de no violencia de la misma forma que cuando se agrede a un humano. Los monjes budistas no comen carne y están obligados a actuar con misericordia ante cualquier ser vivo.

En estas creencias se afirma que los animales son humanos reencarnados. Esta transmigración responde a las acciones que se hayan tomado en la vida anterior: paradójicamente, reencarnarse en el cuerpo de un animal es un paso atrás en el camino hacia el Nirvana, ya que ocurre cuando se cometen errores.

La leyenda del puente del arcoíris

Para terminar, en este apartado podrás conocer una interpretación neutral acerca de qué pasa con los perros y otros animales al morir. Se trata de una leyenda anónima escrita en forma de poema que se cuenta entre los círculos animalistas desde hace muchos años.

En ella, cada vez que un animal doméstico muere, su espíritu cruza por el arcoíris como si de un puente se tratase para llegar hasta un lugar etéreo en el que descansar. En ese lugar hay prados y colinas en los que correr, comida para todos y abundante agua. Allí, cada animal puede esperar en paz a que su humano se reúna con él cuando muera.

Además, siempre que fallece una persona que ha dedicado su vida a ayudar a los no humanos, llegará al puente del arcoíris para guiar los espíritus de aquellos animales que han sufrido terribles maltratos en su vida. Este espíritu humano les curará las heridas físicas (y las emocionales) y los acompañará hasta el sitio en el que están todos los demás animales.

Si los perros van al Cielo, al círculo de la reencarnación o al otro lado del arcoíris es una creencia individual y válida de cada persona. Esta necesidad de crear un espacio mental en el que los animales descansan y encuentran paz tras la muerte es el claro reflejo de la conexión que los humanos creamos con ellos y del valor que tienen sus vidas para nosotros.

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