¿Los peces sienten dolor? Lo que dice la ciencia

22 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
Cuando los peces sienten dolor pueden volverse menos activos, dejar de alimentarse, hiperventilar o incluso frotar el área afectada contra algo, tal como nosotros podríamos frotar un dedo dolorido.

El antiguo debate sobre la interrogante de si los peces sienten dolor tiene una larga historia. Inicialmente, el planteamiento fue un dilema teórico y filosófico, pero más recientemente se ha centrado en la investigación científica.

Veamos más acerca de este tema que, para muchos, no deja de estar vigente y sigue dando mucho de qué hablar.

Un mito infundado

Es común oír decir a las personas que pescan por diversión que los peces no ‘pueden sentir dolor’ o que ‘no tienen nervios en la boca’. También es común oír decir a algunas personas que, como los peces ‘no sienten’, no es relevante el trato que se les dé tanto en el momento de la pesca, como en su manipulación posterior.

Sin embargo, una nueva revisión publicada en 2019, disipa este mito y señala que, en efecto, los habitantes escamosos de los océanos experimentan el dolor, de un modo similar a como lo hacen los seres humanos.

Así, la publicación establece, ya firmemente, que el dolor en los animales es indispensable para sobrevivir. Solo a través del dolor, los animales evitan lesiones y son capaces de detectar estímulos potencialmente dañinos.

En consonancia, la sobrevivencia de los peces los convierte en el grupo de vertebrados más exitoso. Esto considerando la enorme cantidad de especies que ocupan una variedad de nichos acuáticos.

Según la ciencia, si una lesión está acompañada de un componente afectivo negativo y el comportamiento futuro del animal se altera, se puede concluir que el animal experimentó la incomodidad asociada con el dolor.

Trucha marrón del río serpiente.

Los peces sienten dolor y aprenden de él

La ciencia ha determinado que los eventos potencialmente dolorosos provocan cambios conductuales y fisiológicos en el animal. Por ejemplo, el animal puede responder con actividad reducida, comportamiento protector y suspensión de su comportamiento normal.

Evidencia científica

El compendio revisita la evidencia de las percas marinas brillantes, que se alimentan utilizando una técnica de succión, se alimentan menos después de ser capturadas con un anzuelo de pesca. Esto en comparación con el grupo de percas capturadas de manera inofensiva.

En otro caso, los peces dorados sometidos a descargas eléctricas en una parte de su tanque donde están acostumbrados a alimentarse, evitarán esa área durante tres días, lo que pone en relieve los efectos duraderos del dolor.

Los peces sienten dolor y buscan maneras de aliviarlo

Sin duda, otra evidencia de la experiencia del dolor, es que el uso de medicamentos analgésicos evita en los peces el aumento de la tasa de ventilación y los comportamientos anormales inducidos por el estímulo nociceptivo (de dolor). En este sentido, la aplicación de calor extremo tiene un efecto negativo en el comportamiento del pez cebra y el pez dorado. En ambas especies, se comprobó que buscan alivio acudiendo a una cámara con medicamentos para aliviar el dolor.

Los científicos argumentan, que estas reacciones al dolor son costosas para el pez, ya que consume menos alimentos y gasta energía tratando de mitigar el dolor. En concordancia con esta idea, están los hallazgos de que las conductas anormales después de experiencias dolorosas se debilitan cuando se administran analgésicos.

Sander lucioperca.

¿Tienen los peces el sistema neuronal necesario para sentir dolor?

Diversos estudios en peces han demostrado que la biología del sistema nociceptivo es sorprendentemente similar a la que se encuentra en los mamíferos. En este sentido, se identificaron nociceptores polimodales, gracias a los registros electrofisiológicos de los nervios trigémino en la cabeza de la trucha. Tales nociceptores mostraron propiedades fisiológicas similares a las descritas en los vertebrados superiores.

En esta especie, los receptores respondieron a la presión mecánica, a temperaturas en el rango nocivo (más de 40 °C) y a inyecciones de una solución 1 por ciento de ácido acético, una sustancia nociva.

Nota final

La importancia de ser consciente de que los peces sienten dolor igual que los mamíferos, yace en las implicaciones que tiene en términos de bienestar animal.

Sin duda, aceptar que los peces sienten dolor tiene implicaciones importantes en la forma en que los tratamos. En consecuencia, debemos tener cuidado al manipular los peces para evitar dañar su piel sensible. Por otra parte, se deberían capturar y matar con humanidad.

  • Sneddon, L. U. (2019). Evolution of nociception and pain: evidence from fish models. Philosophical Transactions of the Royal Society B, 374(1785), 20190290.
  • Sneddon, L. U., Braithwaite, V. A., & Gentle, M. J. (2003). Do fishes have nociceptors? Evidence for the evolution of a vertebrate sensory system. Proceedings of the Royal Society of London. Series B: Biological Sciences, 270(1520), 1115-1121.