Los bebés que viven con mascotas desarrollan menos alergias

Alba Muñiz · 31 julio, 2015

Al contrario de lo que muchos creen, diversos estudios han comprobado que los bebés que viven con mascotas tienen menos posibilidades de desarrollar alergias a los animales domésticos a medida que van creciendo.

Así que si tienes un crío de menos de un año pero aún no tienes un amigo de cuatro patas, es el momento ideal para adoptarlo.

Niños, mascotas y alergias

Los tiempos en los que los profesionales recomendaban mantener a las criaturas lejos de perros y gatos para evitarles alergias parecen estar quedando atrás.

Según una investigación publicada en la revista Clinical & Experimental Allergy, los bebés que habitan hogares donde hay mininos tienen la mitad de probabilidades de ser alérgicos a estos animales cuando lleguen a la adolescencia.

En cuanto a los perros, ese riesgo se redujo en niños, pero no en niñas. El motivo se desconoce, pero los expertos estiman que puede deberse a la distinta forma en que se relacionan unas y otros con los canes.

Menos riesgo de alergia para los bebés que viven con mascotas

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Otros datos de la investigación indican que si la exposición a las mascotas ocurre recién después del primer año de vida del niño no se produce ningún efecto sobre el riesgo de alergia.

Por tal motivo, los investigadores suponen que una temprana exposición a alérgenos de mascotas y bacterias relacionadas con estas trae los siguientes beneficios:

  • Fortalece el sistema inmunológico.
  • Acostumbra el cuerpo a estas sustancias.
  • Contribuye a que los niños desarrollen una inmunidad natural.

El estudio fue llevado a cabo por un equipo comandado por la doctora Ganesa Wegienka, una epidemióloga que trabaja en el hospital Henry Ford de Detroit (Estados Unidos).

Detalles de la investigación

La investigación se centró en 566 niños y sus padres. Y, si bien este no es el único estudio que trata el tema, la diferencia radicó en que realizó un seguimiento hasta la adolescencia. Cuando los otrora bebés cumplieron 18 años se les tomó muestras de sangre.

Así se comprobó que los adolescentes que convivieron con un gato durante su primer año de vida tuvieron un riesgo 48% menos de alergia a los felinos y que aquellos que vivieron junto a un perro presentaron un riesgo 50% menor.

En resumidas cuentas, si bien la alergia se produce por intolerancia a una sustancia del medioambiente, todo parece indicar que si esta exposición es temprana, en realidad se producirá tolerancia.

En la misma sintonía

Por su parte, un trabajo llevado a cabo en el Hospital Universitario de Kuopio (Finlandia) llegó a similares conclusiones en relación a los bebés que viven con mascotas y su relación con las alergias y, en este caso, las infecciones.

Se examinaron 400 niños durante su primer año de vida. Así se concluyó que, aquellos que convivían con un perro, o en menor medida con un gato:

  • Padecieron un 30 por ciento menos de infecciones respiratorias.
  • Tuvieron un 50 por ciento menos de infecciones en el oído.
  • Se curaron más rápido.
  • Necesitaron menos tratamiento con antibióticos.

Un poco de mugre no viene mal

Los investigadores finlandeses observaron también que los efectos más protectores se dieron en el caso de que las mascotas tuvieran contacto con el exterior del hogar, donde se supone que hay más exposición a alérgenos.

Todos los caminos parecen conducir, entonces, a la llamada hipótesis de la higiene, que plantea que cuanto menos limpio esté el ambiente en los primeros años de vida hay menos posibilidad de alergias.

Es simple. Cuando hay más infecciones –que no quiere decir necesariamente enfermedades– el sistema inmunológico está tan ocupado en ellas que ni se acuerda de producir alergias.

Más mascotas y menos alergias

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La extrema obsesión por un lugar donde reine la asepsia –aguijoneada por una publicidad constante de productos de limpieza– parece estar logrando el efecto contrario al buscado.

Nos enfermamos más y tenemos más alergias porque nuestro organismo no aprende a defenderse desde temprana edad.

Por eso, relájate un poco. Si un bebé está por llegar a tu vida, ni se te ocurra regalar a tu mascota. Y, si no tienes aún un amigo peludo y de cuatro patas, no está de más repetirlo: adopta uno.