Las relaciones entre seres vivos

Eugenio Fernández · 10 septiembre, 2018
Las relaciones entre seres vivos pueden beneficiar a una parte y perjudicar a la otra, beneficiar a una parte y no afectar de ningún modo a la otra o que ambas especies sí se vean beneficiadas en una simbiosis

Los ecosistemas del planeta albergan cientos de miles de especies que coexisten en perfecta armonía. Esto es posible gracias a que se forman relaciones entre seres vivos de distintas especies para alcanzar el equilibrio de todos estos animales en la misma región.

La competición entre especies

Algunas de estas relaciones entre seres vivos son negativas para ambos participantes. En este caso, decimos que cuando ambas especies compiten por los mismos recursos esto trae consecuencias negativas para ambas.

En teoría, entre dos especies que compiten una alcanzaría el éxito sobre otra, pero gracias a la existencia de nichos ecológicos las relaciones entre seres vivos de naturaleza competitiva no impiden que ambos puedan convivir en el mismo hábitat.

Comer o ser comido

Otra forma de relación es la predación y el herbivorismo: hablamos de relaciones entre seres vivos que son negativas para uno de los participantes y positivas para otro. Por ejemplo, el león que caza una gacela tiene mucho que ganar, pero la gacela no obtiene ningún beneficio.

En el caso del herbivorismo, a nivel ecológico la relación es la misma, aunque ocurre que en muchas ocasiones el herbivorismo no lleva a la muerte del animal. Incluso, el consumo de plantas puede permitir que ciertos animales actúen como dispersadores naturales.

Depredación

Los temidos parásitos

En este tipo de relaciones un parásito saca provecho de un ser vivo parasitado. Hablamos de relaciones entre seres vivos que, al igual que la predación, son negativas para un participante y positivas para otro. Sin embargo, en este caso ambos seres viven en estrecha relación o simbiosis.

En muchas ocasiones, los parásitos tienen ciclos complejos pasando por varios huéspedes. Los parásitos causan efectos negativos alterando su densidad, supervivencia o reproducción. Algunos parásitos como toxoplasma incluso cambian el comportamiento de sus huéspedes.

Otro parásito que cambia el comportamiento de su huésped es Leucochloridium, un gusano que pone sus larvas en los ‘cuernos’ del caracol, que se mueven y hacen llamar la atención a las aves, que son otros de los huéspedes del gusano.

Estos caracoles son nocturnos, por lo que a través de mecanismos poco estudiados actualmente, estos caracoles comienzan a cambiar sus patrones de actividad y se vuelven más activos durante el día.

Mutualismo

Algunas relaciones entre seres vivos son positivas para ambos participantes: hablamos del mutualismo, donde ambas especies mantienen una relación simbiótica que beneficia a ambos animales.

Por ejemplo, los líquenes son organismos complejos donde un alga recibe azúcares de un hongo y este permite al alga subsistir en un hábitat protegido. Muchas especies de líquenes ya no podrían vivir sin esta relación de mutualismo. Otro ejemplo de mutualismo obligatorio son las termitas y los organismos que viven en su aparato digestivo, cuyas enzimas permiten digerir la madera.

Existen otros ejemplos de mutualismo son la relación entre algunos árboles africanos y las hormigas: estas pican y molestan a los grandes herbívoros, que se alejan de los árboles donde habitan y consumen su néctar.

Comensalismo y amensalismo

El comensalismo es una relación entre seres vivos en las que uno de ellos se beneficia y sobre el otro no recae ningún efecto. En el caso del amensalismo, hablamos de una relación en la que, en lugar de beneficiarse, el otro animal es perjudicado.

Amensalismo

Un ejemplo de comensalismo son algunas algas que viven en el caparazón de la tortuga boba y otras tortugas marinas, aunque se desconoce si esta relación perjudica a las tortugas al disminuir su absorción de luz solar o por contra les proporciona camuflaje. Otro ejemplo de comensalismo es la relación de la garcilla bueyera con los grandes herbívoros.

Un ejemplo de amensalismo son las jirafas pisoteando pequeñas hierbas al intentar llegar a árboles como la acacia, o la propia sombra de este árbol que perjudica a estas pequeñas plantas.

Relaciones entre seres vivos complejas

Aunque esto es una forma didáctica de verlo, las relaciones entre seres vivos son muy complejas y en muchas ocasiones se solapan unas y otras. Por ejemplo, aunque la jirafa se come a la acacia y pisotea las plantas que la rodean, también abona el suelo, dispersa sus semilla y hace que esta produzca más néctar.

Este néctar es usado por las hormigas, por lo que aquellos árboles que son protegidos de las jirafas suelen no tener a estos pequeños insectos. Curiosamente, hay otras hormigas que no dependen del néctar y que promueven la infección de los árboles, por lo que la ausencia de jirafas termina perjudicando a estos. Esto nos demuestra lo complejas que son las relaciones entre seres vivos en la naturaleza, y el peligro de que el ser humano modifique estas relaciones.