Las garrapatas en los gatos, esos indeseados parásitos

Alba Muñiz · 6 mayo, 2015

Si bien los perros suelen ser las mascotas más afectadas por las garrapatas, los gatos también pueden padecerlas. La mayoría de estos parásitos viven en bosques o matorrales, pero también habitan parques o jardines. Es allí donde se adhieren a nuestras mascota. Uno de los motivos por el que los gatos no son tan propensos a tener garrapatas, puede ser que invierten más tiempo que los canes en su higiene corporal y –quizá- logren descubrirlas y eliminarlas antes de que se prendan de su piel para chuparles la sangre. Pero no por esto debemos descuidar a nuestro minino en este aspecto.

Cómo actúan las garrapatas en los gatos

gato se rasca

  • Recuerda que primavera y verano son las épocas en que más aumentan los casos de estas parasitosis. Por tal motivo, en esos meses debes poner especial énfasis en la prevención y el control, para que tu gatito quede libre de tan molesto parásito.
  • La mayoría de las garrapatas, al picar, introducen con la saliva sustancias anestésicas, por lo que es probable que tu minino no note que le estén succionando su sangre. Tampoco sentirá comezón. Por eso es importante que lo revises periódicamente. De paso, lo acaricias y juegas un rato con él. Quizá solo puedas encontrar garrapatas si están en estado adulto. Las larvas o ninfas son muy pequeñas como para poder ser detectadas a simple vista.
  • La pérdida de sangre que causan unas pocas garrapatas no dañan a tu mascota. El peligro está en que pueden transmitir enfermedades: ehrlichiosis, hepatozoonosis, meningoencefalitis, babesiosis, borreliosis, etc.
  • Para eliminar garrapatas que todavía no se han prendido de la piel de tu gato, puedes utilizar un peine de pulgas para quitar los parásitos adultos y quizás algunas ninfas. Para detectar garrapatas ya prendidas, debes palpar la piel de tu minino en busca de pequeñas protuberancias. Hazlo a contrapelo y acompaña esta acción con una inspección visual. Mira atentamente detrás de sus orejas, en el cuello y entre los dedos de sus patas.
  • Aunque circulen por internet numerosas recetas naturales para librar a tu mascota de las garrapatas, lo cierto es que son de efectividad dudosa. La única forma segura de quitarlas –si quieres evitar métodos químicos– es a mano, de a una y con extremo cuidado. No se puede tirar de ellas sin más, porque puedes dejar dentro parte del parásito y provocarle a tu gato una infección. Intenta sacarlas con una pinza, tomándolas lo más cerca posible de la piel de tu mascota. Si logras desprenderlas, asegúrate de matarlas. No suele ser tarea fácil. Puedes probar con alcohol o gasolina. Si no consigues quitarlas, consulta al veterinario sobre la mejor forma de hacerlo.

Conociendo al enemigo

gato peine

  • Las garrapatas pertenecen a la familia de los arácnidos.
  • Su ciclo biológico se completa en dos meses, pero puede llegar a extenderse hasta casi 3 años, ya que logran disminuir sus funciones vitales a la espera de condiciones ambientales favorables.
  • Tienen la capacidad de acumular en su cuerpo, sin digerir, parte de la sangre que succionan y la van consumiendo de forma progresiva durante meses o incluso años.
  • Tienen un aparato bucal diseñado para perforar y adherirse con fuerza a la piel del animal que las hospeda.
  • Cuando sus huevos eclosionan en el ambiente, nacen las larvas que, de inmediato, buscan subirse a un primer hospedador: un animal, un roedor o incluso el hombre. Luego de alimentarse, la larva se baja del huésped para convertirse en ninfa y empezar a buscar un nuevo proveedor de alimento. La ninfa también se deja caer del animal parasitado para transformarse, en el suelo, en adulto. Entonces buscará un tercer hospedador para seguir alimentándose de su sangre.
  • En menos de una semana, una hembra adulta llega a aumentar hasta 4 veces su tamaño –puede alcanzar hasta 2 centímetros– y unas 100 veces su peso. Luego del apareamiento, se baja del hospedador y pone entre tres mil y cuatro mil huevos, en áreas de vegetación o jardines.

Conociendo estos antecedentes –y partiendo de la base de que siempre es mejor prevenir que curar– si tu gato es de los que deambula mucho tiempo fuera de casa, considera aplicarle un producto antiparasitario externo, para evitar que se infecte. Tu veterinario seguramente podrá asesorarte sobre las opciones más convenientes.