Labores de un perro de asistencia

Se conoce como perros de asistencia a aquellos que fueron entrenados especialmente para que brinden ayuda a personas con distintas discapacidades, contribuyendo a que logren una mejor calidad de vida, tanto en el aspecto físico como en el psicológico.

Así, los canes facilitan un buen desenvolvimiento de sus asistidos en lo cotidiano, ya sea en el entorno privado o público, permitiéndoles superar sus propias limitaciones y las barreras que pueda presentar el entorno.

Las distintas funciones de un perro de asistencia

Son muchas y variadas las labores que puede cumplir un can de asistencia, aunque se pueden clasificar en tres categorías principales:

Perros guía o lazarillos

Acompañan a los ciegos, o a quienes tienen grandes deficiencias de visión, para que se trasladen con seguridad de un sitio a otro. Se trata de la categoría más antigua de canes de asistencia. Se tiene registro de ellos desde el siglo XVIII.

No obstante, los lazarillos, tal como los entendemos en la actualidad, aparecieron luego de la Primera Guerra Mundial. Sus principales funciones son:

  • Detenerse al borde de las aceras y al llegar a escalones.
  • Evitar los obstáculos.
  • Ignorar órdenes si estas ponen en riesgo la vida de la persona que están guiando.

Las razas más comúnmente empleadas para esta tarea son Labrador, Pastor Alemán y Golden Retriever. En los últimos tiempos se ha incorporado al Labradoodle (cruce entre Labrador y Poodle), ya que, al no perder pelo, resulta más conveniente para personas alérgicas.

Se eligen estas razas debido a que los perros guías tienen que tener una altura determinada, buenas capacidades psicológicas y, además, deben gozar de aceptación entre la gente.

Perros señal

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Asisten a sordos o a quienes presente deficiencias auditivas. Se los entrena para que toquen, con sus patas u hocicos, a las personas que acompañan cuando escuchan determinados sonidos. Por ejemplo:

  • Llantos de niños o bebés
  • Alarmas de incendio
  • Timbre de la casa
  • Reloj despertador
  • Bocinas de automóviles
  • Alarmas de electrodomésticos (hornos, lavadoras, microondas, etc)

Perros de servicio

Ayudan a personas con otro tipo de discapacidades o con necesidades especiales. Las funciones a cumplir son diversas:

  • De aviso. Entrenados para alertar sobre una determinada condición clínica. Por ejemplo, aquellos que pueden detectar hipoglucemias en diabéticos, o una inminente convulsión en epilépticos. Incluso pueden llegar a activar un sistema de alerta para solicitar ayuda.
  • Acompañamiento de personas autistas. Resguardan la integridad física y controlan situaciones de emergencia. Evitan conductas de fuga, reducen las estereotipias y facilitan la integración social.
  • Ayuda para personas con problemas físicos y motores. Están adiestrados para encender y apagar luces, recoger objetos, abrir y cerrar puertas y cajones, desvestir al individuo, llevar una silla de ruedas y ayudar si la persona se ha caído.

Tanto los canes de servicio como los señal suelen ser seleccionados en albergues para mascotas. Por tal motivo, no hay razas determinadas para que realicen estas tareas.

Además de estas funciones específicas, los perros de asistencia son un buen sostén psicológico para las personas que ayudan. Solo con su compañía les permiten tener una mejor actitud ante la vida, otorgándoles mayor confianza y seguridad.

También contribuyen a que se relacionen con otros humanos y a que realicen ejercicio.

Cómo se selecciona y adiestra a un perro de asistencia

Autor: Carlos Zambrano
Autor: Carlos Zambrano

Aparte de ser socializados –con personas, canes y otros animales– y de recibir el adiestramiento básico, estos perros son evaluados en cuanto a temperamento, carácter y habilidades físicas para que, una vez seleccionados, comiencen con el entrenamiento específico.

Este debe ser llevado a cabo por individuos o instituciones especializadas y con reconocimiento legal.

Las personas que requieren de los servicios de estos canes también son evaluadas, para considerar si lograrán hacerse cargo del animal y si este podrá, en realidad, mejorar su calidad de vida.

Además, las personas que requieren de un perro de asistencia, deben comprender que estos animales deben ser tratados con cariño, proporcionales momentos para el juego y el paseo, y darle todas aquellas otras cosas a las que accede un can sin este tipo de responsabilidades.

Tener una determinada discapacidad no exime a la persona de mantener una actitud responsable con el perro que, además de brindarle su amor, contribuye día a día a hacerle la vida más llevadera.

 

 

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