La tuberculosis en los camélidos

6 febrero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la veterinaria Érica Terrón González
Las enfermedades infecciosas que afectan a la fauna silvestre son, en muchos casos, grandes desconocidas para los veterinarios. Incluso cuando, de forma habitual, las tratan en las especies domésticas.

La tuberculosis es una enfermedad crónica contagiosa causada por una micobacteria que afecta a numerosos animales vertebrados, enfermando sus pulmones y nódulos linfáticos asociados. A continuación haremos una aproximación de cómo se presenta la tuberculosis en los camélidos.

La tuberculosis en los camélidos: generalidades

El agente causal de esta enfermedad es Mycobacterium spp. Las especies más importantes de la bacteria descritas en animales domésticos son M. avium (en aves de corral, aves silvestres, cerdos y caballos), M. bovis (en rumiantes) y M. tuberculosis (en humanos, primates, perros, aves de compañía y camélidos).

tuberculosis en camellos

En humanos, la tuberculosis sigue siendo una de las enfermedades que más muertes origina, sobre todo en los países menos desarrollados. De hecho, es una de las zoonosis más importantes, y en los países donde la leche se consume fresca, sin pasteurizar es extremadamente común.

Epidemiología

Los animales domésticos actúan como reservorio para la fauna silvestre y viceversa. Y los animales exóticos, como los camélidos, no son una excepción. Viviendo, por ejemplo, en un zoológico o una reserva, pueden entrar en contacto con aves y pequeños mamíferos que estén infectados.

En los camélidos salvajes es menos común que en los mantenidos en rebaños.

¿Cómo se transmite la tuberculosis en los camélidos?

Hay diferentes formas de que la infección entre en un grupo sano. La más habitual es que se introduzca un animal infectado en el rebaño sin una adecuada cuarentena previa. O porque mantengan contacto con otras especies infectadas, como el ganado.

La transmisión se da, principalmente, vía inhalatoria, por contacto con gotas de saliva procedentes de un animal infectado. En este caso, la lesión será pulmonar, y es tremendamente contagiosa. Pero en la transmisión digestiva por consumo de un alimento contaminado, los principales afectados son los nódulos linfáticos del intestino.

nódulo linfático tuberculoso: tuberculosis en camélidos
Fuente: Kaaden O, Wernery U. Infectious diseases of camelids. Bonston: Blackwell; 2002.

Sintomatología

La lesión típica de esta enfermedad es la formación de granulomas (tubérculos) en el tejido pulmonar y órganos anexos (pleura y linfonódulos).

Los síntomas son de desarrollo lento, al tratarse de una enfermedad crónica. Van desde el malestar y la apatía, hasta una neumonía febril con dificultad respiratoria, tos, y descarga nasal y oral sanguinolenta.

Diagnóstico de la tuberculosis en camélidos

Los tests que existen en la clínica veterinaria no son muy útiles con los camélidos, ya que están adaptados a su uso en el ganado doméstico. Es el caso de la tuberculina intradérmica, que da resultados inespecíficos en estos animales. Pero también de otras pruebas basadas en los análisis de sangre.

El diagnóstico es muchas veces intuitivo, por la sintomatología, el contacto con animales infectados, o, directamente, tras la muerte del animal, a través de las lesiones vistas en la necropsia.

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Tratamiento y control

Los programas de control de la tuberculosis en otros animales se basan en los test diagnósticos hechos de forma periódica. En el caso de los camélidos ya hemos visto como estos tests no tienen el efecto deseado. De esta manera, el mecanismo de control más eficaz es el sacrificio de los animales enfermos y sospechosos de estarlo.

En los zoológicos y reservas, cuando se trata de individuos valiosos por su genética, se han dado casos donde el tratamiento ha estado permitido, mediante antibióticos administrados con el pienso.

En cualquiera de los dos casos, será imprescindible llevar a cabo la limpieza y desinfección de cualquier material o superficie en contacto con el animal infectado.

  • Kaaden O, Wernery U. Infectious diseases of camelids. Bonston: Blackwell; 2002. Pág.: 91-96