La sorprendente historia de Arthur, el perro atleta y su equipo

Virginia Duque Mirón · 2 diciembre, 2015

Esta es una historia que una vez más va a demostrar que los perros son animales incluso mucho más agradecidos que las personas. Un pequeño gesto fue suficiente para crear un vínculo de por vida entre un perro y un equipo de aventureros. Esta es la historia de Arthur, el perro agradecido.

Arthur, el perro atleta y Aventura Huairasinchi Explorer

Todo empezó en Ecuador, en la Aventura Huairasinchi Explorer. Esta es una competición de unos 700 kilómetros aproximadamente que se recorren realizando diferentes deportes no usuales como kayak, ciclismo extremo, entre otros. Son carreras benéficas que pretenden dar a conocer los parajes naturales del país y alcanzar a jóvenes para que dediquen su tiempo libre a deportes sanos pero que a la vez les ayudarán a superarse como personas.

En una de estas carreras fue donde apareció Arthur, el perro atleta. Mientras uno de los equipos estaba descansando un poco para comer algo, Arthur llegó, el perro atleta, que ni él mismo sabía que sería todo un atleta, y se acercó a ellos.

Arthur era un perro callejero y se le notaba en que no tenía collar, en su pelaje y en su ansia por la comida que el equipo de atletas tenían.

El equipo no tenía mucho alimento, pues debían llevar una carga liviana que les permitiera realizar el extremo recorrido. No obstante, uno de los integrantes del equipo decidió compartir una albóndiga con Arthur. ¡Una albóndiga! Ni siquiera es mucho, pero Arthur lo agradeció como si fuera un filete. Entonces, comenzó esta conmovedora historia.

De Arthur, el perro callejero a Arthur, el perro atleta

Desde “el momento albóndiga”, Arthur ya no se separó más del equipo convirtiéndose en uno más y en Arthur, el perro atleta. Ahora ya no eran 4 en el equipo, sino 5.

La travesía era difícil y los organizadores pidieron al equipo que mantuvieran alejado a Arthur ya que el animal podría sufrir daños por el esfuerzo o incluso morir. Pero eso fue una orden imposible de cumplir. Arthur, el perro atleta ya existía y no estaba dispuesto a abandonar a su equipo por muchas dificultades que hubiera.

No fue fácil, y en ocasiones Arthur dificultó aún más la carrera, pues hubo partes de la travesía que eran muy complicadas y tuvo que recibir la ayuda de sus compañeros de equipo. No obstante, ellos lo hicieron con gusto y lo ayudaron siempre que fue necesario.

En una de las ocasiones, hubo que hacer una travesía en kayak. Todos pensaron que Arthur, el perro atleta, se quedaría en la orilla y volvería al lugar del cual había venido. Pero eso no estaba en los pensamientos de Arthur. Demostrando que se había convertido en Arthur, el perro atleta y sin pensarlo dos veces, se lanzó al agua.

Todo el equipo tenía miedo de que no pudiera resistir el esfuerzo y se ahogara, así que rápidamente lo subieron al kayak. Las reacciones de los espectadores eran de esperar. Se sentían asombrados y contentos de ver el gesto realizado por el equipo. Arthur, el perro atleta era un miembro más del equipo oficialmente reconocido.

Después de la carrera…

El vínculo que se había formado entre Arthur, el perro atleta y el equipo sueco que hacía la travesía, no podía terminar ahí. El amor no puede simplemente romperse porque las circunstancias cambian. Por tanto, un miembro del equipo decidió adoptarlo.

Pidieron permiso para llevar a Arthur, el perro atleta hasta Suecia. Mientras hacían los trámites recibieron a través de Facebook muchos ofrecimientos para cuidar a Arthur si ellos no podían llevárselo. Y es que, ¿quién no querría tener un perro como él?

Finalmente, con la ayuda de un patrocinador y de donaciones anónimas para pagar el pasaje de Arthur, pudieron llevarlo a Suecia.

Antes del viaje, le dieron a Arthur los cuidados necesarios para que se recuperara de la dura travesía y al llegar a Suecia, recibió atención veterinaria y cuidados de higiene.

Arthur, el perro atleta, encontró una familia gracias a sus buenos sentimientos. Sin ni siquiera pedirla, la encontró por ser agradecido y leal. Una enseñanza más para las personas: los buenos sentimientos siempre tienen buenas consecuencias.

Te dejamos un vídeo para que conozcas a Arthur, el perro atleta y a su equipo de aventuras.

Imagen cortesía de Ana Fuentes.