La reproducción de vacas lecheras

Francisco María García · 15 noviembre, 2017

Los ganaderos ven grandes posibilidades comerciales en el ganado vacuno, pero todo depende de procesos estrictamente controlados. Conocer la reproducción de vacas lecheras es vital dentro de la actividad ganadera.

En la mayoría de los casos la inseminación es controlada, con objeto de regular el proceso reproductivo y obtener un mayor número de productos. No solo es el nuevo ganado: este ciclo es importante para la obtención de la leche.

A continuación, podrás conocer algunos aspectos fundamentales de la reproducción de las vacas lecheras.

Lo básico: regulando la reproducción

Lo que hacen los ganaderos con sus vacas es tratar de conocer el comportamiento reproductivo de cada uno de sus ejemplares. La fertilidad de esta especie se determina en función de su habilidad de parir en intervalos regulares y constantes.

Evidentemente se tiene en cuenta la edad del animal y existen parámetros para medir el desempeño. Estos están preestablecidos según los niveles óptimos que se manejan dentro de la ganadería moderna.

Vacas tomando leche

Lo ideal es que una vaca promedio tenga crías cada 12 o 13 meses. Esto permitiría que la misma produjera leche durante unos 10 meses continuos, para luego repetir el ciclo, si bien no todos los ejemplares se comportarán de igual forma.

El ciclo estral y gestación

Cuando hablamos del ciclo estral nos referimos a los fenómenos que ocurren dentro del ovario de un mamífero. En el caso de la reproducción de las vacas lecheras suele ser controlado mediante inseminación artificial.

Dicho ciclo dura unos 21 días aproximadamente, aunque puede haber una variación y varía de 18 a 24. El periodo de calor o la época de celo dura unas 18 horas, así que hay que estar muy pendiente de no desperdiciar la oportunidad.

Después de que el animal entra en celo, la ovulación dura unas 11 horas de promedio aproximado. Cabe destacar que el periodo de fertilidad óptima del ovulo dura entre dos y cuatro horas. Hacer las cosas a tiempo es clave tener procesos efectivos.

Luego la gestación durará entre 278 y 288 días, según la raza de la vaca. Las razas Jersey y Holstein lo logran en diez días menos que los ejemplares de pardo suizo.

La alimentación es clave

En la explotación de la vaca lechera existe el concepto del balance energético. Este hace alusión a la diferencia que existe entre los recursos energéticos consumidos por la vaca y la energía utilizada en la producción de leche.

La alimentación es un factor que define la fertilidad incluso desde edades tempranas. Ovulación, gestación y producción del lácteo dependen en gran parte de la calidad y cantidad de recursos energéticos consumido por las llamadas ‘novillonas’.

Los animales más productivos tienen la capacidad de movilizar buena parte de su peso corporal para producir la leche. En el mejor de los casos una vaca puede perder 85 kilos durante los primeros 120 días de lactancia.

En pocas palabras, el ganado más productivo se alimenta e invierte el peso adquirido para generar mayor cantidad de líquido lácteo.

No solo se trata de ingerir más pasto

Lamentablemente, existen límites físicos en el consumo de pasto de las vacas. Por ello, la reposición energética va más allá de la cantidad, y tiene que ver mucho con la calidad del alimento. Las llamadas vacas de alta producción no podrían ser alimentadas exclusivamente con el comida ecológica.

Cria de vaca
Fuente: Agricultura. Generalitat de Catalunya

Por todo esto, los ganaderos les proporcionan a sus ejemplares suplementos nutritivos y alimentos concentrados con una mayor cantidad de almidón. El proceso no es tan sencillo y puede generar cambios hormonales en el animal y en la leche producida.

La técnica más utilizada es la mezcla de raciones. De esta manera, se mezcla el pasto con avena, yuca, granos de arroz, materias primas y aditivos especiales para neutralizar el PH de las levaduras implementadas.

Consejos para la reproducción de vacas lecheras 

La conclusión es que el proceso requiere de vigilancia, alimentación de calidad y mucha pertinencia. Con respecto al control, lo primero que hay que hacer es llevar un sistema de registros, con el que podamos ir verificando el calor durante el ciclo estral. Lo correcto es realizar dos mediciones diarias.

Además, debemos propiciar una alimentación de calidad, incluso desde los primeros meses de vida de la vaca. Incluir algunos minerales será de bastante utilidad para incrementar la calidad de los recursos energéticos consumidos.

Por último, es preciso mantener vacunadas a las vacas y vigilar constantemente el periodo de gestación. Intervenir durante los lapsos de tiempo correctos será clave para la reproducción de vacas lecheras.

Fuente de la imágenes: Raúl Hernández González y Agricultura. Generalitat de Catalunya.