La motorista que salvó la vida a un gatito

Virginia Duque 19 diciembre, 2015

No hay nada más angustioso que ver a nuestra mascota corriendo algún tipo de peligro. Y es que una vez que entran por primera a través de la puerta de nuestra casa, llegan a formar parte de nuestra vida, de nuestra familia, convirtiéndose en una parte de más nosotros.

No sabemos si la heroína de esta historia tiene o no una mascota, lo que si demostró con su actitud es que entiende muy bien el valor de la vida de un animal y el sufrimiento del dueño de uno de ellos. Esta es una bonita historia real en la que de nuevo, vemos que aún hay personas que aman a los animales y están dispuestos a hacer mucho por ellos.

Comienza la angustia

gato mujer

Como cada día, una chica de la que se desconoce el nombre, se dirigía a algún lugar con su motocicleta. Todos los días, su trayecto pasaba sin nigún percance pero ese día… ese día fue diferente. Al parar en un cruce con semáforos, no pudo evitar gritar al ver cómo un gatito estaba luchando por su vida.

Sin saber ni cómo, ni cuándo ni de dónde, un pequeño gatito que más o menos tendría unos 2 ó 3 meses, se encontraba en medio de una carretera principal muy transitada y a punto de ser pisoteado por las grandes ruedas de los coches gigantescos que transitaban por ella.

¡Qué angustia! Ya entendemos por qué la motorista gritó. Cada vez que veía cómo a pesar de haber sorteado un coche, el gatito se movía para otro lado arriesgándose a ser atropellado, un nudo se le hacía en el corazón a nuestra protagonista.

La motorista no dejaba de hacer gestos con la mano a los coches que circulaban por el sentido contrario, lugar donde estaba el pequeño gatito. Hizo todos los intentos posibles por hacer que los conductores vieran que había un pequeñín en la carretera y que podían matarlo. Pero, obviamente, los conductores no entendían y muchos ni siquieran vieron sus gestos.

Y el semáforo se puso verde…

gato blanco

No sabemos cómo este gatito salió ileso de estar en medio de la carretera en el carril por el que los coches circulaban. La motorista suspiró aliviada al ver que el semáforo por fin se ponía verde para ella y rojo para el lado contrario en el que estaba el gatito. No podía quitar la mirada del animalito y de una señora que estaba muy nerviosa en la acera contraria y que por su actitud demostraba que quería hacer algo.

La motorista no lo pensó dos veces y en cuanto su semáforo se puso en verde, se fue al lado contrario hasta el lado del gatito. Ni siquiera se detuvo a ponerle la patilla a su moto; la dejó en el suelo y acudió sin más demora al rescate del felino.

Era un bello gatito persa de color canela que no se resistió a que la motorista lo cogiera en sus brazos. Esta lo metió en su mochila y fue hacia la nerviosa señora que estaba al otro lado.

No se sabe si era la dueña o una simple amante de los animales. Hay varias hipótesis, y una de ellas es que el pequeño minino se cayó de un coche de empresa. Otra, que quizá esta señora era la dueña. La tercera, que la motorista se llevó al gatito a su casa en su mochila.

No se sabe cuál será cierta, pero sea la que sea, el felino pudo salvar la vida gracias a esta motorista y estamos seguros de que ella misma se habrá encargado de encontrar un lugar en el que el animalito sea criado con todo lo necesario material y emocionalmente.

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