La escalofriante realidad de los perros en Tailandia

Luis Francisco · 16 enero, 2016

De todos los países asiáticos más visitados por los turistas, Tailandia es uno de los más conocidos por la hospitalidad de su gente, sus exóticos paisajes y sus maravillosas playas. Sin embargo, al igual que cualquier otro lugar del orbe, esta nación cuenta con una serie de claroscuros que no son muy conocidos a nivel mundial.

Uno de estos es la manera en la cual viven los caninos. Para sorpresa de propios y extraños, la realidad del mejor amigo del hombre en esta parte del mundo no se reduce al hecho de que una gran parte de los que habitan en dicho lugar vivan deambulando en las calles, sino que en Tailandia, los perros son la mercancía de un comercio inexplicablemente atroz.

A pesar de que lo ideal sea leer historias alegres y positivas para levantar el ánimo y escapar del estrés del día a día, cuando ocurren situaciones en las que se cometen atropellos despiadados, la respuesta más contundente es exhibir detalladamente el crimen para señalar a sus ejecutores.

Es por ello que a continuación, expondremos la escalofriante realidad que viven los perros en este exótico país.

Víctimas de un negocio inhumano

refugio de perros

Apretujados y aullando de dolor y desespero en pequeñas jaulas de metal oxidado, la gran mayoría de los caninos en Tailandia parecen condenados a sufrir las garras de un negocio muy común en varias naciones asiáticas: el contrabando de perros para el consumo de carne y pieles.

Todo funciona así: como si de una película dantesca se tratara, los criminales contratan a un grupo de llamados “recolectores”, cuya función es buscar la mayor cantidad de perros que puedan para posteriormente enviarlos al matadero y vender su carne a restaurantes en Tailandia, al igual que en otros países como Vietnam, Laos y China.

En resumidas cuentas, el mejor amigo del hombre es cazado constantemente, sin importar si vive en la calle o en el cálido hogar de una familia.

Cifras terroríficas

En este salvaje y despiadado contexto, los precios de la carne varían de acuerdo a la raza y estado de salud. Y es que si un can de raza mestiza puede comprarse a un precio cercano a los 2 euros para luego venderse a 1, aquellos que se encuentran enfermos son cambiados por botellas de agua.

Por otra parte, en este sanguinario negocio los perros más rentables son los de pedigrí, ya que estos se  venden por 12 euros en Tailandia, mientras que en los restaurantes de Vietnam, pueden rondar un precio de 65 y 70 respectivamente.

Según la Fundación Soi Dog, los recolectores no solo compran, sino que también secuestran en las calles o roban en las casas a los perros de raza, mediante violentas técnicas con las cuales logran atrapar al canino para posteriormente retenerlos en jaulas estrechas en las que estarán, hasta ser brutalmente asesinados y vendidos.

Lo cierto es que según oficiales, entre 2 mil y 3 mil caninos son capturados o comprados por los contrabandistas, mientras que 50 mil eran exportados a Vietnam, durante el año 2011.

Así mismo, activistas por los derechos de los animales han rebelado que en Tailandia se come mucho más de 1 millón de perros al año, por lo que se trata de un negocio en el que aún cuando sea ilegal y se estén realizando diferentes tipos de acciones para detenerlo, se encuentra en expansión.

Leyes en Tailandia contra este hecho

perros en la cama

A pesar de que existan leyes que penan este tipo de actividades en Tailandia, la realidad es que estas se limitan a lo ilícito del comercio y transporte de animales, además de no existir leyes contra la crueldad y el maltrato animal, lo que trae como consecuencia que los criminales son sentenciados a un periódo entre pocos meses a dos años de prisión.

Lo peor de todo es que después de la realización de los cateos correspondientes y la liberación de los perros de los insólitos recintos en los que sobreviven antes de ser masacrados, estos animales pasan poco tiempo en centros de cuarentena para luego ser devueltos a las calles, en las que muchas veces son nuevamente capturados por contrabandistas.

Si bien, se están realizando esfuerzos para cambiar todo esto, se trata de una realidad que al menos en corto y mediano plazo, difícilmente cambiará para el perro que habita en Tailandia.