Tu hijo puede aprender a cuidar a una mascota a través de juegos

Sabemos que a todos los niños les gustan los animales. No obstante, así como es importante hacerles entender que no son un juguete, también es necesario mostrar a tu hijo que es una responsabilidad y que deben cuidar de ellos.

Ahora bien, enseñar a un niño a cumplir con responsabilidades no es tarea fácil. Pero si aprendemos a hacerlo a través de juegos, la cosa mejora en gran manera. Aunque no lo creas, aprender a cuidar a un animal se puede hacer a través de juegos. Te contamos cómo.

Enseña a tu hijo a cuidar de su mascota con juegos

razas de perros para niños

Lo primero que debemos transmitir a los niños es que las responsabilidades no tienen por qué ser tediosas. Debe saber que cuidar de una mascota puede ser muy divertido. Ir poco a poco asignándoles tareas que se relacionen con el cuidado de las mascotas los ayudará a ir paulatinamente aprendiendo.

No obstante, para que los niños quieran cumplir con esas responsabilidades necesitaremos que las vean como un juego, como un momento para divertirse. Aquí tienes algunas ideas para conseguirlo:

Cosquillas

Cepillar al perro, depende del tipo de pelo que tenga, podría ser un incordio, así que es posible que a tu hijo no le haga mucha gracia la idea. No obstante, si lo hacéis juntos y empiezas a jugar a las cosquillas con tu hijo de a poco, y más o menos cuando la labor ya está terminada, es posible que pronto se una también vuestra mascota ¡y empiece la guerra!

Esto hará que el niño se divierta a pesar de que ha estado haciendo un trabajo que posiblemente no le gustara. Pero a partir de entonces, cada vez que escuche “cepillar al perro”, recordará ese momento y le encantará hacerlo.

Jugar con el agua

¿A qué niño no le gusta jugar con agua? Pues aprovechar el baño del perro para ello es una idea genial. Claro, ya sabes que luego tendrás que limpiar, pero ¿qué es eso comparado con la satisfacción de ver a tu hijo sonreír?

Bañad juntos al perro, y aprovecha para lanzar agua a tu hijo, ¡a todos les encanta! ya verás cómo es muy probable que pronto quiera bañarlo él solo.

Jugar a los peinados

Después del juego del agua, o incluso si es invierno y prefieres no hacerlo, podéis jugar a los peinados. Una vez que hayas bañado a tu perro, podéis hacerle peinados diferentes y divertidos que sacarán una sonrisa a tu hijo.

Luego puedes dejar que te haga alguno a ti y tú hacerle algunos a él. Será una sesión de peluquería muy especial que nunca olvidará. Secar a la mascota la próxima vez será un placer para él.

Paseos

Encuentra un lugar en el que el perro pueda correr y no escaparse. Tu hijo puede pensar que cuando se está en casa a gusto o calentito es un incordio tener que salir a pasear a la mascota. Pero si ve que hay lugares en los que ambos pueden correr y jugar juntos, sin regañonas ni límites, siempre querrá acompañarte.

Además de divertirse, estarán haciendo un ejercicio físico extra que les irá muy bien.

Ofrece premios y recompensas

labrador con niños

Otra idea a tener en cuenta es que puedes proponerle un juego a larga duración a tu hijo. En una pequeña caja que mantendrás cerrada y escondida, puedes poner diversas cosas que a tu hijo le gusten: lápices de colores, chocolates, cromos, golosinas y cualquier cosa que se te ocurra.

Háblale de la caja como de un tesoro que tiene que luchar por ganarse. Dile que por cada tarea que le asignes con relación a la mascota y la cumpla, podrá ganar tantos puntos como creas conveniente hasta que alcance la cantidad de puntos que necesita para obtener el tesoro. ¡Será una motivación perfecta que tu hijo no podrá rechazar!