El Harrier, un perro de caza histórico

Aitana Bellido · 19 diciembre, 2017
El Harrier es un perro de caza muy similar al conocido y entrañable Beagle, y ambos son animales domésticos que hacen las veces del perfecto compañero de la familia

Este perro de origen inglés, muy similar al conocido Beagle, es el perfecto compañero tanto para el cazador profesional como para las familias con niños. Además, gracias al Harrier, cuyos primeros registros de la raza datan del siglo XIII, podemos tener una idea de cómo era cazar en épocas remotas.

El desarrollo histórico del Harrier

Incluso el gran experto británico en razas John Henry Walsh, que escribía bajo el pseudónimo de Stonehenge, tiene sus dudas acerca del origen exacto de esta raza. Se le ha comparado con los Foxhound, otra raza de perros de caza muy similar.

La teoría más aceptada lo conecta con una raza de perro meridional que existió en Gran Bretaña hasta el siglo XIX. Los primeros registros de Harrier, sin embargo, se remontan hasta el año 1260.

En las islas británicas, la caza –especialmente la del zorro– era un deporte muy popular entre los estratos sociales más altos. El hecho de que se pudiera seguir la pista al Harrier a pie lo convirtió en uno de los animales preferidos para este deporte, razón por la que la raza perduró hasta nuestros días.

Características y morfología del Harrier

Clasificado en el grupo 6 de la Federación Cinológica Internacional de perros tipo sabueso y razas semejantes, estamos ante un animal fuerte y ligero. Al compararlo con el Foxhound, podemos ver que tiene mejor porte y menor potencia muscular.

En cuanto a dimensiones, el Harrier oscila entre los 48 y los 55 cm de altura a la cruz, con unas hembras que presentan un tamaño inferior. Su lomo presenta un ligero arqueamiento, y su pecho presenta más profundidad que amplitud.

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La cola es de tamaño mediano. Debemos tener en cuenta que los últimos cambios en la legislación no permiten la mutilación estética de la cola en animales, una práctica relativamente popular en perros de caza.

Su pelaje es liso, no demasiado corto, y presenta un fondo blanco con motas de tonalidades negras y naranjas. Asimismo, el estándar acepta la variante francesa, que presenta un manto negro que abre la parte superior de la espalda.

Ejercicio y cuidados

La esperanza de vida del Harrier oscila entre los 12 y los 14 años. Esta raza tiene un sentido de pertenencia a la manada muy desarrollado, por lo que disfrutará socializando con otros animales y pasando tiempo con su familia. Estamos, además, ante un perro tan inteligente como testarudo, por lo que un adiestramiento serio y continuado es esencial.

En este sentido, debemos tener en cuenta que los Harrier no toleran muy bien la soledad. El comportamiento destructivo, que se desarrollaría en un galgo ante la ausencia de ejercicio, también tiende a reproducirse en el Harrier si pasa demasiado tiempo solo.

En cuanto al cepillado, es conveniente que sea regular para minimizar la aparición de parásitos y de enfermedades de la piel. Además, es una buena forma de que el perro y su amo refuercen el lazo que les une. También es importante cortarle las uñas regularmente.

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Al ser un perro de caza, necesitará un mínimo de una hora de ejercicio intenso al día. Esta raza es inteligente, divertida y, sobre todo, muy expresiva: les gusta ladrar para hacerse oír alto y claro.

Salud y adiestramiento

Como en muchas otras razas, existen ciertas enfermedades a las que el Harrier es más vulnerable que otras especies. Hablamos de displasia de cadera y trastornos de la vista. Sin embargo, estos animales tienden a tener pocos problemas de salud a lo largo de su vida.

El adiestramiento de los perros de caza debería basarse en una serie de pautas básicas:

  • Una socialización temprana que facilite que el perro siga las directrices de su amo y se sienta cómodo en la presencia de otras personas.
  • La utilización de refuerzos positivos que hagan que el perro vea el entrenamiento como una experiencia agradable y estimulante.
  • Unas pautas que impongan una serie de límites y hagan valer la autoridad del dueño. El Harrier es una raza testaruda, por lo que establecer límites es importante.