¿Cómo prevenir un golpe de calor en perros y gatos?

Paco María García 30 julio, 2016

A través de los medios de comunicación hemos visto y oído muchas veces que algunos animales que han quedado encerrados u olvidados en vehículos han tenido serios problemas, e incluso llegando a su muerte. Conozcamos los riesgos del golpe de calor.

Los expertos aseguran que la exposición demasiado tiempo en espacios donde haga mucho calor puede ser muy perjudicial para nuestras mascotas y provocar un golpe de calor en perros y gatos.

Hay que saber que, a medida que entramos en temporada estival, el golpe de calor es un fenómeno muy común en las mascotas, sobre todo en los perros y gatos. Sucede cada verano y las clínicas veterinarias están acostumbradas a recibir animales a punto de morir.

Entre todas las razas de perros y gatos, los animales muy peludos tienen una mayor propensión a padecer un golpe de calor, como el caso de perros y gatos, y necesitan un mayor cuidado por sus propietarios.

¿Cómo se produce el golpe de calor en perros y gatos?

gato fuente agua

 

El término que más se usa para definir la elevación de temperatura corporal en nuestras mascotas es “hipertermia”. Si un perro se expone a unas temperaturas ambientales altas, el agotamiento y la insolación pueden originarle hipertermia.

Los propietarios de estos animales caseros deben conocer que no sudan a través de su piel, como hacemos los seres humanos, y por ello les cuesta mucho expulsar el calor acumulado.

La sudoración de nuestras mascotas

Su forma natural de sudar y deshacerse de calor es a través de las almohadillas de sus patas y su jadeo. Pero esto en verano puede no ser suficiente. Cuando el calor no se expulsa de una forma eficaz, la temperatura interna del cuerpo del perro comenzará a subir y los mecanismos habituales del organismo de nuestra mascota no son capaces de mantener la temperatura en niveles seguros.

Para una primera atención casera, si este golpe de calor ha sido moderado y la temperatura corporal del animal no ha subido de 40 o 41 grados (recordemos que lo normal son 37-38º centígrados), podrá recuperarse con primeros auxilios y una atención rápida en la clínica.

En los casos más extremos, cuando la temperatura interna del perro o gato se ha elevado por encima de 41 grados centígrados, la asistencia veterinaria es urgente, o los golpes de calor en perros y gatos pueden ser mortales.

Signos evidentes de un golpe de calor en perros y gatos

Si tenemos en casa un perro o gato que ha estado expuesto durante un tiempo a altas temperaturas, debemos ser conscientes de dos factores fundamentales. Lo primero es que no hay muchos signos de un golpe de calor en nuestras mascotas, es decir, que no es fácil darse cuenta de lo que está ocurriendo hasta que es demasiado tarde.

En un segundo lugar, es preciso conocer que el tiempo de que disponemos para evitar que el daño sea muy superior, una vez producido el golpe de calor, es muy poco. Incluso si el resultado fuera el peor de todos, con el fallecimiento de nuestra mascota, no dispondremos de mucho tiempo.

Algunos signos evidentes

Entre las señales principales que pueden servirnos de alerta sobre la posibilidad de que nuestro amigo esté sufriendo un golpe de calor está el jadeo angustioso y rápido, la lengua roja de color brillante, saliva pegajosa, depresión, debilidad, mareos, vómitos en los que puede haber sangre, decaimiento y debilidad, diarrea y problemas digestivos. El último estadio del proceso sería el coma.

Los primeros auxilios

pastor aleman bebe agua

Lo inmediato una vez que aparecen las señales es sacar al animal de la zona caliente. Mientras lo llevamos urgentemente al veterinario, intentaremos bajar la temperatura de su cuerpo mojándolo con agua fría. En el caso de que sean cachorros, es mejor utilizar agua tibia, no demasiado fría.

También funciona, si lo tenemos a mano, incrementar el movimiento de aire en torno al animal con el uso de un ventilador. El retorno a la temperatura de nuestro amigo debe ser progresivo, es decir, no es nada conveniente que se baje de pronto, por ejemplo, con agua muy fría.

El control de la temperatura corporal de nuestra mascota podemos hacerlo midiendo, si tenemos medios para ello, la temperatura rectal cada cinco minutos.

Una vez que parezca haber pasado lo peor, aunque el animal parezca recuperado, lo llevaremos a la clínica para que el profesional determine si hay deshidratación, le suministre oxígeno, análisis de sangre, etc. Entre otras cosas, descartaremos problemas mayores y de mayor gravedad.

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